El Gobierno confía en que este año puede dejar atrás los vaivenes de la actividad y que se va a consolidar un crecimiento extendido de la economía, en particular en los sectores que venían más golpeados. Desde el sector privado, se difunde la preocupación por la micro.

“¿Por qué estamos tan optimistas con respecto al futuro? Bueno, porque sabemos lo que viene y estamos empezando a ver indicadores que comprueban lo que nosotros efectivamente estamos trabajando para que pase. Por un lado, la recaudación ya empieza a crecer y es algo que ya empezamos a percibir. Por otro lado, cuando miramos los indicadores que empiezan a salir del mes de marzo, están en verde sectores que venían retrasados, como industria y construcción. Y esto recién arranca porque si pensamos en la construcción”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, la semana pasada en Expo EFI.

Si bien el nivel de actividad en su conjunto estaba en récord, la caída interanual de 2,1% registrada en febrero golpeó esas expectativas. El derrumbe que registraron la industria y el comercio no pudo ser compensado por el desempeño del agro, la intermediación financiera y la explotación de minas y canteras, dando cuenta del peso que los sectores perdedores tienen dentro del total de la actividad.

Sin embargo, el oficialismo se abraza al optimista y espera dejar atrás esta dinámica. Las estimaciones privadas alimentan esa expectativa.

El anticipo de actividad que releva Equilibra arrojó una suba de 1,5% interanual y 1% mensual para marzo aunque se mantiene 1,6% por debajo del pico histórico registrado en enero de este año.

Si se excluye al sector agropecuario, estimaron que la actividad se mantendría estable respecto de marzo de 2025 y marcó una suba de 0,4% mensual.

Es por esto que estiman que el primer trimestre del año finalizaría con un alza de 0,4% interanual, mientras que en la comparación desestacionalizada, la actividad se habría mantenido estable respecto del último trimestre de 2025.

El índice líder de actividad que elabora la consultora Analytica reflejó un crecimiento de 0,9% en marzo. “Fue un mes de recuperación extendida, aunque con heterogeneidades”, estimaron desde la consultora.

La industria y el frente externo fueron los tractores de esa recuperación, se revirtió la caída del sector automotriz y la construcción dio señales de sostenimiento. El agro marcó una baja mensual pero sigue en niveles históricamente altos, mientras el consumo privado y el crédito a las familias volvió a deteriorarse.

China revoluciona las construcciones con sus enormes burbujas inflables que recortan los plazos de las obras y el impacto ambiental. Foto: Freepik

Por su parte, la industria creció un 3,6% interanual en marzo y un 5% mensual, según relevó la Unión Industrial Argentina (UIA). En base a esto, el primer trimestre cerraría con una baja del 2,7% interanual.

La producción de autos registró una recuperación del 12,6% mensual, aunque en el primer trimestre acumula una caída interanual del 19%.

La demanda de energía eléctrica de grandes usuarios industriales creció un 11% interanual y un 16% mensual, por una mejora en la demanda de los sectores industriales. También se recuperó respecto de febrero la producción de acero (30%) y la metalmecánica (1,5%). La faena vacuna subió 3,3%, la producción láctea lo hizo en un 4,6% y la molienda de oleaginosas lo hizo en un 30%.

A pesar de este repunte, las expectativas del sector se mantienen moderadas. En marzo se redujo la cantidad de empresas que prevé mejoras en su situación económica, pasando del 60,4% al 47,8%, así como en su sector (bajó del 57% al 41%) y del contexto económico (del 68,6% al 51%).

Analytica también destacó el bien desempeño de las exportaciones de bienes, que treparon 19,8%, empujadas por el maíz y el girasol.

El consumo masivo sigue estancado. Scentia reportó una caída de 5,1% en marzo, mientras la confianza del consumidor de la Universidad Di Tella cayó 5,3% y la producción de lavarropas y secarropas bajó un 7,8%.

El crédito no parece actuar como impulsor de la demanda, que se mantiene deprimida: “Los préstamos al sector privado cayeron con el crédito a familias —prendarios, personales y tarjetas— volviendo a contraerse, lo que confirma que el canal crediticio no está operando como motor de la demanda. Las importaciones de bienes crecieron sólo 0,4%, incluso en un contexto de apreciación cambiaria, coherente con una demanda interna que no despega”.

La construcción mostró volatilidad en los últimos meses y en febrero registró una caída de 0,6%. Los indicadores privados del sector reflejaron una recuperación en marzo. El Índice Construya, que mide los volúmenes vendidos al sector privado de insumos para la construcción, registró una suba del 1,3% mensual y se ubicó 11,1% por encima de marzo de 2025. En el primer trimestre, los despachos aumentaron 2,6% interanual.

Los primeros datos de recaudación también acompañan al oficialismo. Según relevó Nadin Argañaraz, director del Instituto de Análisis Fiscal (IARAF), en abril se recortó el ritmo de caída interanual del impuesto a las ganancias al 2,4%, dejando atrás el desplome del 13% registrado en marzo.

Algo similar ocurrió con la recaudación de IVA, que se contrajo un 3,3% interanual real, menor a la de marzo (-4,3%), pero un cuarto de la de enero y febrero, cuando marcó hasta -13%.

Desde Equilibra, esperan que 2026 cierre con una suba del 2%, menos de la mitad de lo proyectado en el presupuesto.