En otro revés judicial para Cristina Fernández de Kirchner, la Cámara Federal ratificó este viernes que la expresidenta deberá usar tobillera electrónica durante su prisión domiciliaria. En al fallo, además, se decidió mantener las restricciones a sus visitas.

La decisión fue tomada por la Sala IV, integrada por Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña.

Hornos y Barroetaveña votaron por rechazar el recurso presentado por la defensa de la ex presidenta. Borinsky, por su parte, se pronunció en disidencia y propuso dejar sin efecto las restricciones.

La exvicepresidenta Cristina Kirchner se encuentra cumpliendo desde el 17 de junio de 2025 su condena a seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por la causa Vialidad.

Esta pena por el delito de administración fraudulenta comenzó a ejecutarse luego de que la Corte Suprema de Justicia desestimara el último recurso de queja y dejara firme la sentencia el 10 de junio de ese mismo año.

Fuente: REUTERSMartin Cossarini

En este contexto, los abogados de la exmandataria, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, solicitaron una flexibilización de sus condiciones de encierro, incluyendo el acceso sin restricciones horarias a la terraza de su domicilio.

Para respaldar el pedido, la defensa argumentó que la condenada exhibió un comportamiento intachable durante casi doce meses, que el inmueble ya posee vigilancia policial ininterrumpida y que tanto el uso de la tobillera electrónica como el estricto esquema de visitas son medidas excepcionales que rara vez se aplican en regímenes domiciliarios.

Sin embargo, el planteo fue rechazado por la mayoría conformada por los magistrados Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña.

En su voto, Hornos argumentó que acatar las reglas es el requisito básico para sostener el beneficio del arresto en el hogar y no un motivo para relajar los controles.

“Por coincidir, en lo sustancial, con las consideraciones del voto que lidera el acuerdo, adherimos a la propuesta del colega Gustavo M. Hornos”, sostuvo Barroetaveña, al fundamentar su adhesión al voto mayoritario.

En disidencia se expresó Borinsky, quien le dio la derecha a la defensa al sostener que la custodia policial hacía redundante el dispositivo electrónico, a la vez que advirtió que los límites para utilizar la terraza y recibir visitas carecían de fundamentos legales sólidos.