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La reestructuración de la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) avanza con un recorte de la estructura territorial y abre un nuevo frente de conflicto con los trabajadores. Según denunció a El Cronista el secretario general de ATE en Punta Alta, Pablo Mendoza, alrededor de 1200 trabajadores quedarían fuera del sistema como consecuencia de la nueva organización.
La advertencia sindical se conoció mientras la nueva conducción de OSFA avanza con un esquema de reorganización de personal que ya tiene fechas definidas para distintas áreas.
Un documento interno de la obra social, fechado el 20 de octubre, establece movimientos para trabajadores de auditorías, centros de atención al afiliado y delegaciones auxiliares desde el 31 de octubre; para los centros médicos desde el 30 de noviembre; y para las farmacias desde el 31 de diciembre.
El listado corresponde al personal de la Armada Argentina y fue firmado por Juan Ignacio Medina, jefe de la Unidad Personal Militar y de Seguridad del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas.
Allí aparecen trabajadores vinculados a dependencias de todo el país, entre ellas Bahía Blanca, Tucumán, Corrientes, Entre Ríos, Córdoba, San Luis, Santiago del Estero, Necochea, Azul, Río Grande y distintas delegaciones de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, en dicha disposición no se aclara el destino de los trabajadores civiles de la obra social.
La situación de los civiles
“Van a quedar 1200 trabajadores fuera del sistema”, aseguró Mendoza a este medio. Según explicó, el esquema que recibió el gremio contempla que los trabajadores de planta permanente pasen a disponibilidad durante nueve meses, mientras que los contratados quedarían directamente afuera.
El dirigente sindical sostuvo que el problema alcanza a los trabajadores civiles que quienes actualmente cumplen funciones en la obra social y no sean reubicados.
“Están cortando con un Excel pero generan un daño enorme”, cuestionó Mendoza, quien afirmó que desde ATE buscaron respuestas en las distintas fuerzas.
Según relató, desde la Fuerza Aérea se manifestó voluntad de encontrar una solución, mientras que desde los sectores vinculados a Desregulación y Defensa les transmitieron que los trabajadores deberían optar entre quedar desvinculados o acogerse a un eventual retiro voluntario.
El gremio sostiene que el nuevo esquema debería comenzar a regir el 1° de diciembre, cuando entre en vigencia la nueva orgánica y el presupuesto correspondiente. Mendoza aseguró que, de acuerdo con la información que manejan, la estructura quedaría conformada por alrededor de 1000 trabajadores.
El impacto no se limitaría al personal. Uno de los principales puntos de preocupación para ATE es el cierre o reducción de las delegaciones territoriales de la obra social, en un sistema que tiene más de 370.000 afiliados distribuidos en todo el país.
Menos delegaciones y más traslados
Mendoza puso como ejemplo el caso de Puerto Belgrano, que pasaría a concentrar la atención de afiliados de una amplia región. Según explicó, delegaciones como Bahía Blanca y La Pampa dejarían de funcionar bajo el esquema actual y los afiliados deberían recurrir a otras dependencias.
El dirigente planteó que la centralización podría generar dificultades especialmente en trámites que todavía requieren atención presencial. Como ejemplo mencionó las autorizaciones para tratamientos oncológicos: el afiliado podría tener que trasladarse hasta una delegación central para realizar el trámite y luego regresar a su localidad para continuar con el tratamiento.
“Todo el sudeste de la provincia de Buenos Aires y La Pampa va a depender de Puerto Belgrano”, afirmó Mendoza.
El problema también alcanza a las farmacias. Según el sindicalista, algunas gestiones pueden realizarse de manera virtual, pero no todas, especialmente en un contexto en el que persisten dificultades para acceder a los medicamentos a través de la red propia.
El documento al que accedió El Cronista también muestra que las farmacias forman parte de la reorganización. El listado establece modificaciones para las farmacias del Hospital Naval Pedro Mallo, Libertad, Puerto Belgrano y Bahía Blanca a partir del 31 de diciembre.
El reclamo de los trabajadores
ATE prepara nuevas medidas para intentar frenar el recorte de personal. Según Mendoza, el gremio realizará un abrazo solidario a las farmacias y prepara para el 29 de octubre una movilización al Ministerio de Defensa y al área de Desregulación para reclamar la continuidad laboral de los trabajadores.
“En noviembre vamos a seguir porque queda un mes”, sostuvo el dirigente, quien aseguró que el gremio comenzó a advertir sobre el problema hace aproximadamente cuatro meses, cuando detectó que en los primeros organigramas de la nueva estructura no aparecían las farmacias ni los hoteles.
La preocupación central del sindicato es que la reducción de la estructura administrativa termine afectando también la atención de los afiliados, especialmente fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires.
La reorganización de OSFA forma parte de un proceso más amplio iniciado con la disolución del antiguo IOSFA y la creación de estructuras diferenciadas para las Fuerzas Armadas y las fuerzas federales de seguridad. En una respuesta oficial incorporada a un informe del jefe de Gabinete, el Ministerio de Defensa señaló que IOSFA ya había reducido su dotación un 23,73% desde diciembre de 2023 y confirmó que estaba en marcha un plan de reestructuración orientado a racionalizar los recursos humanos y reducir costos operativos.
Un recorte que excede a OSFA
La discusión sobre el futuro de los trabajadores de OSFA se produce, además, en paralelo con un proceso de reducción de personal que El Cronista ya había revelado dentro del Ministerio de Defensa.
En agosto, este medio contó que fuentes cercanas al Edificio Libertador habían confirmado la existencia de reuniones en las que se analizó la posibilidad de reducir la cantidad de trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas, incluidos quienes cumplen tareas de mantenimiento, administrativas y legales.
Ahora, la reestructuración de la obra social vuelve a poner el foco sobre ese proceso y suma cientos de trabajadores civiles a la discusión sobre el achicamiento de la estructura de Defensa.
El Cronista consultó a la conducción de OSFA sobre el alcance de la reestructuración y, específicamente, si la nueva estructura implicará la salida de más de 1000 trabajadores, pero al cierre de esta nota no había recibido respuesta.