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El tour de Diego Santilli por las provincias y la negociación por la reforma laboral del ministro del Interior con los gobernadores no está exento de las situaciones económicas de cada distrito. En este sentido, un informe de una consultora da a conocer los números de cada región.
Según Politikón Chaco, en comparación con el tercer trimestre de 2024, el mapa fiscal de las provincias muestra una mejora general de los ingresos reales, pero con resultados muy dispares en términos de equilibrio fiscal.
En este sentido, el consolidado de las 19 jurisdicciones relevadas cerró el tercer trimestre de 2025 con un resultado primario positivo cercano al 2% de los ingresos totales y un resultado financiero prácticamente equilibrado, lo que supone una leve mejora interanual, aunque sin cambios estructurales de fondo.
Si bien, el crecimiento real de los ingresos fue generalizado, no tuvo el mismo impacto en todas las provincias.
Las que salen mejor paradas respecto de 2024 son aquellas que lograron combinar mayores recursos con un control relativo del gasto.
En ese grupo se destacan Formosa, Santiago del Estero, Neuquén, San Juan y Jujuy, que no solo muestran superávit primario, sino también resultados financieros positivos y en algunos casos más amplios que los del año anterior.
También Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires exhiben una evolución favorable, con cuentas ordenadas y superávit sostenido.
En cambio, las provincias que pierden terreno frente a 2024 son aquellas donde el crecimiento del gasto absorbió, o directamente superó, la mejora de los ingresos.
La provincia de Buenos Aires concentra el mayor deterioro en términos absolutos y cierra el trimestre con un déficit financiero significativo, y de esta manera profundiza una dinámica que ya se observaba el año pasado.
En una situación similar se ubican Santa Fe, Chaco, Chubut y Tierra del Fuego, que mantienen números en rojo pese a contar con más recursos reales que en 2024.
Hay además un grupo intermedio de provincias, como Entre Ríos, Río Negro, Salta y Tucumán, donde la comparación interanual muestra estabilidad más que mejora: los ingresos crecen, el resultado primario es positivo o cercano al equilibrio, pero los intereses y el gasto total terminan erosionando el resultado financiero.
En este sentido, frente al tercer trimestre de 2024, las provincias llegan a 2025 con más ingresos, pero con ganadores y perdedores claros.
Quién necesita a Milei y quién no
El cruce entre la situación fiscal de las provincias al tercer trimestre de 2025 y la votación del Presupuesto 2026 deja al descubierto que el respaldo al Gobierno nacional se construyó voto a voto, con decisiones que estuvieron atravesadas por la necesidad fiscal de cada distrito.
Entre las provincias con cuentas más ajustadas, hubo votos que resultaron determinantes. En el Senado, fueron claves los acompañamientos de Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán), ambos alineados con gobernadores peronistas que, pese a las críticas públicas, optaron por no romper el vínculo con la Casa Rosada.
En esta línea, esos votos permitieron compensar el rechazo mayoritario del bloque de Unión por la Patria y acercaron al oficialismo al número necesario para sancionar el Presupuesto.
También fue decisivo el comportamiento de Jujuy, gobernada por el radical Carlos Sadir. Con una situación fiscal ordenada, pero no holgada, la provincia se ubicó dentro del esquema de gobernadores dialoguistas.
En Diputados, los legisladores jujeños acompañaron el Presupuesto, mientras que en el Senado el voto fue funcional a la aprobación, reforzando el alineamiento con Nación.
Otro respaldo clave llegó desde Neuquén, donde el superávit fiscal y el peso de Vaca Muerta le dieron margen al gobernador para negociar desde una posición de fortaleza. Sus representantes en el Congreso votaron a favor, en una señal de apoyo transaccional más que de dependencia.
Un comportamiento particular mostraron Salta y Santa Cruz, dos provincias con realidades fiscales distintas pero con una estrategia política similar frente a la Casa Rosada.
En el caso de Salta, los legisladores nacionales acompañaron el Presupuesto 2026, en sintonía con la posición del gobernador Gustavo Sáenz, que mantiene un vínculo pragmático con el Gobierno nacional. Con cuentas relativamente ordenadas y sin superávit holgado, el respaldo salteño se explicó por la necesidad de sostener canales de negociación abiertos con Nación, especialmente en materia de transferencias y obra pública.
En Santa Cruz, en cambio, el acompañamiento tuvo un peso político mayor. Pese a cerrar el tercer trimestre de 2025 con déficit financiero, los legisladores que responden al gobernador Claudio Vidal jugaron un rol clave en el Congreso. Tanto en Diputados como en el Senado hubo votos favorables que resultaron funcionales a la aprobación del Presupuesto.
En el grupo de provincias con superávit holgado, Formosa y Santiago del Estero, están entre las provincias peronistas que no acompañaron al gobierno. Por un lado está el santiagueño Gerardo Zamora, que tiene un vínculo con Nación, pero también con Cristina Kirchner, y Gildo Insfrán, férreo opositor a Javier Milei.
La provincia de Buenos Aires, si bien tiene un déficit palpable, votó en contra del gobierno nacional. Kicillof es opositor a Milei y está entre las provincias que no fueron citadas a las reuniones con Santilli.
Sin embargo, ese rechazo no logró traducirse en una estrategia de bloqueo efectiva, en parte porque otras provincias con necesidades fiscales más inmediatas terminaron inclinando la balanza.
Un rol aparte jugó el bloque de Provincias Unidas, que reúne a legisladores que responden a gobernadores con perfiles diversos pero con un denominador común: evitar un alineamiento pleno con la Casa Rosada sin romper del todo la negociación.
En la votación del Presupuesto 2026, el espacio optó mayoritariamente por la abstención, una decisión que, en los hechos, terminó siendo funcional al oficialismo.
En síntesis, la sanción del Presupuesto 2026 se explicó por un puñado de votos clave de provincias con cuentas frágiles o equilibrio precario, combinados con el respaldo de distritos con superávit que pudieron elegir sin urgencias.