Durante los últimos meses, la discusión sobre el mercado laboral argentino empezó a incorporar una pregunta que va más allá de cuántos puestos de trabajo se crean o se destruyen: qué está pasando con las empresas que generan esos empleos. La evolución del empleo también depende de cuántas firmas aparecen, cuántas dejan de operar y qué hacen las que permanecen activas.
En ese marco, una lectura de las estadísticas del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) permite seguir esa secuencia.
Los datos muestran una reducción sostenida de la cantidad de empresas con empleo registrado del sector privado y, detrás de esa caída, tres movimientos que se combinan: se abren menos empresas, en 2025 volvieron a aumentar los cierres y muchas de las firmas que continúan operando redujeron sus plantillas.
El stock de empresas con empleo registrado pasó de 568.699 en el cuarto trimestre de 2023 a 553.153 en el mismo período de 2024 y a 540.162 en el cuarto trimestre de 2025.
En dos años desaparecieron del registro 28.537 empresas, una baja del 5,02%.
La caída de las aperturas es uno de los datos más significativos de la serie. En el cuarto trimestre de 2023 se habían registrado 18.005 nuevas empresas; en el mismo período de 2024 fueron 16.921 y en 2025, apenas 14.248.
La tasa de apertura, que el OEDE calcula sobre el universo de empresas con empleo y cierres del trimestre, pasó así de 3,06% a 2,96% y luego a 2,54%. En dos años, la cantidad de aperturas cayó 3.757, equivalente a un 20,9%.
El propio organismo señala que las aperturas registradas en el cuarto trimestre de 2025 se ubicaron entre “los valores más bajos de la serie histórica”. Y precisa: “Desde una perspectiva histórica, la reducción del entramado empresarial se explica principalmente por el bajo nivel de aperturas y no por un incremento extraordinario de los cierres, un patrón que también se verificó en otros períodos de ajuste del stock de empresas”.
2025 cambió también la dinámica de los cierres
Los cierres siguieron un recorrido diferente. En el cuarto trimestre de 2023 fueron 20.094 y bajaron a 18.113 en 2024. En el último trimestre de 2025 volvieron a subir y alcanzaron 20.491.
La tasa de cierre pasó de 3,41% en 2023 a 3,17% en 2024 y a 3,65% en 2025.
La secuencia permite separar dos momentos. Durante 2024 hubo menos aperturas, pero también menos cierres. En 2025, en cambio, la menor entrada de empresas coincidió con un aumento de las salidas.
El resultado fue una reducción de 12.991 empresas con empleo en un año, equivalente al 2,35%.
El dato de las aperturas, de todos modos, tiene una particularidad: su descenso aparece de manera consecutiva en los tres cuartos trimestres comparados. La tasa pasó de 3,06% a 2,96% y luego a 2,54%. La tasa de cierre, en cambio, primero bajó y después subió.
Por eso, la foto que dejan los datos es la de un sistema que incorpora cada vez menos empresas nuevas y que en el último año, además, volvió a registrar más cierres.
Así, la mayor parte de los puestos destruidos provino de empresas que siguieron abiertas
La dinámica empresarial también permite mirar de otra manera la pérdida de empleo.
En el cuarto trimestre de 2025 se destruyeron 294.981 puestos de trabajo y se crearon 244.832, según la serie nacional sin estacionalidad utilizada por el OEDE. El saldo fue negativo en 50.149 puestos.
Es decir, el 83% de los puestos destruidos correspondió a empresas que siguieron abiertas.
El OEDE denomina a estas firmas “continuadoras”. Se trata de empresas que permanecen en actividad durante el período analizado y que pueden expandir o contraer su cantidad de trabajadores. En este caso, las que se contrajeron explicaron la mayor parte de la destrucción bruta de empleo.
El organismo describe precisamente esta dinámica como parte de la medición de los flujos de empleo: aperturas y cierres, por un lado, y expansiones y contracciones del empleo en las empresas que permanecen activas, por el otro.
La industria muestra con claridad qué ocurre dentro de las empresas
La industria manufacturera ofrece uno de los ejemplos más claros.
En el cuarto trimestre de 2025, el sector creó 27.035 puestos y destruyó 43.124, con un saldo negativo de 16.089 empleos.
La mayor parte de esos puestos destruidos no estuvo vinculada con cierres. Las empresas que continuaron operando y redujeron su dotación explicaron 37.436 puestos perdidos, frente a 5.688 asociados a cierres.
La diferencia también aparece en otros sectores. Comercio y reparaciones tuvo un saldo negativo de 6.451 puestos; agricultura perdió 3.248; enseñanza, 3.013; minería y canteras, 1.303; e intermediación financiera, 1.618.
En sentido contrario, hoteles y restaurantes sumó 7.533 puestos, las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler agregaron 4.064, otros servicios incorporaron 3.019 y servicios sociales y de salud, 1.379.
El detalle sectorial corresponde a la serie con estacionalidad del OEDE, mientras que el dato nacional utilizado en el informe corresponde a la serie sin estacionalidad. Por eso, los saldos de las actividades no deben sumarse directamente para reconstruir el total nacional.
Qué actividades perdieron más empresas
La reducción del número de empresas tampoco fue pareja entre las distintas ramas de actividad.
Entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, el mayor descenso absoluto se produjo en inmobiliarias, actividades empresariales y alquiler, con 6.645 empresas menos.
Le siguieron:
- Comercio y reparaciones: -4.332 empresas.
- Transporte, almacenamiento y comunicaciones: -4.179.
- Otros servicios: -3.221.
- Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: -2.251.
En términos porcentuales, las caídas más fuertes se produjeron en transporte y comunicaciones, con 9,83% menos empresas, y otros servicios, con 9,48%. Construcción perdió 7,45% de sus empresas; inmobiliarias, empresariales y alquiler, 5,98%; y servicios sociales y de salud, 4,98%.
En el otro extremo, electricidad, gas y agua prácticamente mantuvo estable su cantidad de empresas: registró una baja de apenas 0,34% en dos años.
Menos empresas no siempre significa menos empleo
La evolución de la cantidad de empresas tampoco siguió una relación automática con el empleo en todos los sectores.
El comercio perdió 4.332 empresas entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, pero acumuló un saldo positivo de 11.049 puestos de trabajo en esos ocho trimestres.
Agricultura también redujo su cantidad de empresas, en 2.251 firmas, y al mismo tiempo sumó 5.570 puestos.
Construcción tuvo una dinámica diferente: perdió 1.832 empresas y acumuló una baja de 63.486 puestos. La industria manufacturera redujo su stock en 2.124 empresas y perdió 62.506 empleos.
Las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler también combinaron una fuerte reducción del número de firmas, con 6.645 empresas menos, y una pérdida de 24.175 puestos.
En este caso, los saldos de empleo entre 2023 y 2025 surgen de sumar los flujos netos de cada trimestre del período, ya que el desglose sectorial del OEDE no publica un stock de empleo por actividad comparable para ambos extremos. Como control, la suma de los 14 sectores reproduce exactamente la variación del empleo total informada por el organismo.
Un mapa empresarial más chico
Las estadísticas del OEDE permiten mirar la evolución del mercado laboral desde otro lugar. En el cuarto trimestre de 2025 había 28.537 empresas con empleo menos que dos años antes.
En ese período, las aperturas cayeron casi 21%. Los cierres tuvieron una trayectoria más irregular y aumentaron con fuerza durante el último año. Y, entre las empresas que permanecieron abiertas, la reducción de plantillas explicó la mayor parte de los puestos de trabajo destruidos.
El resultado combina tres movimientos: menos empresas nuevas, más cierres en el último año y ajustes de empleo dentro de las firmas que continúan activas.
Los datos corresponden al empleo asalariado registrado del sector privado. El OEDE construye estos indicadores a partir de registros administrativos del SIPA y mide trimestralmente los puestos de trabajo asociados a la dinámica de las empresas empleadoras.
La consecuencia más visible es la reducción del stock empresarial. Pero detrás de esa cifra hay un cambio más profundo en la dinámica: la economía está incorporando menos empresas nuevas y una parte importante de las que siguen funcionando lo hace con menos trabajadores.