El exministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, participó como invitado en la segunda emisión de Cuentas Claras, el ciclo de El Cronista Streaming. Allí, dejó una serie de definiciones sobre el rumbo económico y las oportunidades de crecimiento para el país.
Lejos de los debates tradicionales enfocados en la reactivación industrial o el boom minero, el exfuncionario macrista apuntó a otro sector que considera subestimado en la discusión pública nacional y que ve con un potencial multiplicador inmediato: el turismo.
Para sostener su postura, Dietrich apeló a un viaje a Egipto reciente que realizó. Según él, este destino le sirvió para graficar el impacto directo de la inversión estatal en la economía real.
Es que al exfuncionario le sorprendió ver desembolsos por miles de millones de dólares en infraestructura pública, rutas y puertos en las ciudades que rodean al río Nilo. En lugares con marcadas carencias sociales, el Estado egipcio apuesta fuertemente a las obras como un motor excluyente para atraer visitantes, asumiendo que esa inyección de capital va a generar un efecto derrame ineludible en la población local.
Ese modelo, adaptado a la geografía y al contexto geopolítico, es el que vislumbra para la Argentina. Además, el exministro remarcó que el país cuenta con una ventaja comparativa invaluable en el escenario actual, ya que resulta un destino seguro frente a los conflictos bélicos y tensiones que atraviesan otras regiones del mundo.
Ese desarrollo, sin embargo, requiere inexorablemente de obra pública. Para llegar a destinos de alto potencial como El Impenetrable chaqueño, por ejemplo, se necesita infraestructura terrestre, aeropuertos operativos y una red de conectividad aérea consolidada, señaló. En ese punto, el dirigente opositor sacó a relucir la gestión que encabezó durante el gobierno de Mauricio Macri, época en la que, según su visión, se sentaron las bases de esa matriz de integración federal de transporte.
Por otro lado, analizó la coyuntura actual bajo la administración de Javier Milei y se mostró comprensivo con las urgencias de corto plazo, como que el primer año de gestión tuviera como prioridad innegociable alcanzar el equilibrio fiscal.
En ese contexto de “sábana corta”, justificó que se haya dejado de lado momentáneamente la obra pública, aunque advirtió que la actual licitación de rutas es un paso que debería haberse dado con mayor celeridad. El desafío, indicó, pasa por diseñar mecanismos creativos que superen la restricción fiscal, como la utilización del impuesto a los combustibles para fondear un sistema de garantías que incentive la inversión del sector privado.
Por qué no sería ministro de Milei y las diferencias entre el PRO y LLA
En el plano estrictamente político, descartó de plano la posibilidad de sumarse al gabinete de La Libertad Avanza en caso de recibir un llamado presidencial.
Argumentó que su presente se encuentra enfocado de lleno en un proyecto privado ligado a la electromovilidad (BYD), lo que le impide asumir responsabilidades de gestión. Aun en el terreno de las hipótesis, aclaró que cualquier eventual incorporación de figuras de su espacio a los ministerios debería enmarcarse en un diálogo orgánico e institucional entre su partido y el oficialismo.
Sobre este vínculo político, el exministro trazó límites claros y rechazó la idea de una fusión. Si bien el PRO acompaña las reformas oficiales por un sentido de responsabilidad y por compartir muchas de las ideas que, aseguró, su propio espacio comenzó a instalar años atrás, se encargó de marcar fuertes asimetrías de gestión.
“Nosotros tenemos una mirada más institucional, algo que puede sonar vacío pero que creo que no lo es. El valor de la transparencia es super importante, ser y parecer. En los rankings de transparencia nosotros estábamos arriba y ahora estamos peor”, culminó.
El futuro de la industria automotriz
En otro tramo de la entrevista, Dietrich se refirió al presente y el futuro de la industria automotriz, augurando un boom de la movilidad eléctrica.
“La industria salió de todas las distorsiones que se fueron generando entre 2019 y 2023. Estas economías súper cerradas con controles de importaciones, doble tipo de cambio, generan enormes distorsiones. Básicamente, el que pierde ahí por sobre todas las cosas es el consumidor”, señaló.
“El mundo se está moviendo a una velocidad enorme a la movilidad eléctrica, por ejemplo, y Argentina miraba para otro lado (...) No existía el vehículo enchufable. Hasta septiembre del año pasado estoy casi seguro de que había 1500 autos eléctricos patentados en el país", graficó.
La transformación, subrayó Dietrich, “es una cuestión de años”. “Va a pasar primero, es probable, en una zona definida de la Ciudad de Buenos Aires, de San Isidro, de La Plata, de Córdoba, de Rosario. Esto es lo que pasa también en el mundo: están en zonas acotadas, no están en todos los lugares. Y luego se va a ir extendiendo”, cerró.