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El presidente Javier Milei encabezó este miércoles el discurso de cierre de “Vientos de Cambio“, la cumbre internacional que durante dos jornadas reunió a funcionarios del Gobierno nacional, economistas, empresarios y referentes de la derecha regional. “No vamos a parar hasta terminar de derrotar la inflación”, aseguró en el Hotel Sheraton de Retiro.

El encuentro lo organizaron en conjunto la Fundación Libertad y Progreso, el Archbridge Institute y la Reason Foundation, y se desarrolló el martes 1 y el miércoles 2 de septiembre bajo el lema “Avanza la Libertad en Argentina y las Américas”.

La agenda oficial incluyó más de 40 oradores de Argentina, América Latina y Estados Unidos, con paneles sobre economía, reformas institucionales, políticas públicas e innovación. La entrada costaba entre 600 y 650 dólares.

La aparición de Milei se dio luego de las palabras de cierre de Alberto Benegas Lynch (h), a quien el propio mandatario suele señalar como “el faro del pensamiento liberal” y que durante la cumbre fue asediado por sus estudiantes, presentes en el auditorio, influencers y periodistas afines que buscaban una foto o una declaración.

“Salve al país, Presidente”, le dijo uno de los militantes cuando se acercó a saludarlo después de la disertación. “En eso estamos”, le respondió, según pudo escuchar El Cronista.

Afuera del auditorio había un stand de libros de economía y tazas de liberales. Entre ellos, obras de la autoría del Presidente, como “El retorno al sendero de la decadencia argentina”, “Desenmascarando la mentira Keynesiana”, “Lecturas de economía en tiempos del krichnerismo”, y “Maquinita infleta y devaluta”. Además, figuraban otros escritores como Martín Krause, el propio Alberto Benegas Lynch e Iván Cachanosky.

Foto: El Cronista

Los ejes del discurso de Milei

“Ya somos muchos los países pintados de azul y si todo sigue así probablemente en octubre sumemos uno que ocupa mucho espacio en el continente”, insinuó primero en referencia a Brasil. El auditorio aplaudió. “Pero no se trata solo de ganar elecciones”, sumó el jefe de Estado, en relación a la necesidad de mostrar resultados.

En ese sentido, reconoció que la gestión no resulta fácil: “No contamos con toda la caja de herramientas, y no reniego de eso, porque parte de las herramientas son moralmente despreciables. No vamos a violentar el derecho a la vida, la libertad, la propiedad privada”, reafirmó.

Mariano Sánchez/NA

El mandatario refirió a su época de Gobierno como el “resurgimiento de la Argentina”, y lo calificó como un “milagro”. Hizo un repaso de cómo evolucionó la inflación durante las gestiones anteriores, a quienes llamó las “fuerzas del mal”, y aseveró sobre el hecho de que la baja de la tasa inflacionaria era la “principal demanda social” a su llegada: “Vaya que hemos cumplido”, festejó.

También hizo hincapié en los índices de pobreza. “El 42% que dejó el Gobierno anterior estaba muy subestimado, porque computa un promedio que estaba explotando hacia arriba. El mejor indicador era que el Gobierno anterior controlaba precios, muy lindo pero cuando iban a la góndola esos productos no estaban. Hoy el número es 28%, eso quiere decir que los ‘crueles y desalmados‘ liberales sacaron a 14 millones de personas de la pobreza. Los índices también mejoraron en indigencia, cayeron dos tercios, y los chicos pobres pasaron del 70% al 42%”, dijo.

En ese sentido, reiteró su famosa frase: “La foto sigue siendo mala pero la película es la mejor de la historia“. Volvió sobre su conocida ironía de que, si fuera peronista, las calles “tendrían mi nombre”.

Sobre el desempleo, negó que haya una caída. ”La tasa de desempleo hoy es 7,8%, en el 2023 era el 7%. No hay mucha diferencia. Este modelo de hecho generó 500.000 puestos de trabajo en el sector privado, echamos a 70.000 empleados públicos”, celebró. Sobre el salario, defendió que quienes acusan de una pérdida contra la inflación “hacen una cuenta deshonesta”.

Es mentira que los salarios no crecen, si yo tomo el salario real del sector privado formal podría decir que está empatado. La parte dos está es que dejan a mitad del mercado laboral afuera, en el sector informal están ganando, le han ganado a la inflación más del 60%”.

También defendió que en el relato se toman en referencia a los pocos sectores que no están expandiéndose, como la industria -reconoció-, y que “agarran al que le va peor, como el textil” para generalizar el problema -“cherry peaking“-.

Además celebró el avance de la ley de Modernización laboral -“la reforma imposible”-, llenó de elogios al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sentado en primera fila, y subrayó la importancia del equilibrio fiscal. “Lo logramos sin expropiar, sin corralito, no apretamos a nadie para que nos renegocien la deuda, lo hicimos con el mercado”, destacó.

También volvió a atacar a los “empresaurios” y a los que dicen que la economía no crece o que ´viaja a dos velocidades´. El Presidente puso como ejemplo a Lumilagro y, como contratara, sin nombrarlo, al empresario y dueño de Aluar y Fate, Javier Madanes Quintanilla.

“Obvio que la economía va a crecer a velocidad distinta, porque a ustedes le habían puesto el freno de mano y ahora la liberaron. Y, además, cuando ustedes abren la economía fomentan la competencia y todos los corruptos que vivían del subsidio lamentablemente o se reconvierten o quiebran. Pueden elegir ser Lumilagro, reconvertirse y volver a competir o pueden decidir ser Gomita lumínica. Y dicen ´no, bueno, si yo no puedo cobrar los neumáticos cuatro veces más caro y joder a los 47 millones de argentinos, no juego´. Y, además, el día que se va a votar la Ley de Modernización Laboral, el día anterior, te tiro 920 trabajadores a la calle, a ver si te rompo el Gobierno", remató.

El panorama electoral, según Milei

Tras defender los “resultados” de su gestión, Milei sumó distintas definiciones electorales. En el medio de su defensa, aseguró que “si no ganamos es porque como sociedad estamos eligiendo suicidarnos”, y anticipó que bajo ninguna circunstancia piensa en la posibilidad de cambiar el modelo en campaña.

“Hay muchas personas que, a la luz del año electoral que se viene, y lo hacen con buena intención para que se asegure la reelección, piden que flexibilicemos nuestra política monetaria y nuestra política fiscal. Nosotros no vamos a hacer eso”, dijo.

“No hay sustituto para las buenas políticas, a hacer lo moralmente correcto, a llevar a cabo políticas que sean justas. Lo que tenemos que hacer es mantenernos en ese rumbo y que elijan los argentinos. Qué mejor que los argentinos van a tener por primera vez un verdadero menú de opciones donde se pueden mostrar ideas y resultados. Si algo demostramos es que cada una de las cosas que prometimos las hemos cumplido”, sumó.

Se comparó con el expresidente Mauricio Macri: Si ustedes se fijan se ha generado esta sensación de turbulencia, lo mismo que le hicieron a Macri. A Macri se lo hicieron después de la reforma previsional, a nosotros nos hicieron lo mismo después de la modernización laboral. La diferencia es que cuando a Macri le tiraron 14 toneladas de piedra, retrocedió. Bueno, nosotros decidimos acelerar más".

“Ahora, si ustedes están generando la sensación de que va a haber una crisis o que pueden volver los orcos, entonces queda la sensación de que esto es transitorio y no es que es permanente. Y si ustedes es transitorio ¿van a estar contratando gente de manera permanente o transitoria?“, planteó frente ala auditorio.

Al final de su disertación, instaló un escenario electoral de la siguiente manera: “los argentinos van a poder comparar entre el modelo del fracaso, con toda una pátina de sentimentalismo y emocionalidad; y una persona que habla como puede, se come las eses, a veces usa un lenguaje poco ortodoxo, pero que tiene un montón de resultados. Yo confío en los argentinos y creo que vamos a ganar, vamos a poder confirmar el cambio”.

Vientos de Cambio

A Milei lo escuchó en el auditorio la ex canciller Diana Mondino, quien no quiso hablar con la prensa, el vocero presidencial, Adrián Ravier, y diputados de La Libertad Avanza, y estudiantes, empresarios, bolsonaristas e invitados de distintas partes del mundo.

Al comienzo de la segunda jornada este miércoles, un desperfecto edilicio metió ruido en la previa. Se rompió un caño en el Sheraton y el agua cayó durante media hora hasta que se desprendieron pedazos del cielorraso, en una zona cercana al salón principal. El episodio no afectó a los trabajadores que intentaban secar el piso y generó comentarios irónicos en redes sociales, donde circuló la frase “metáfora de la Argentina”.

Antes de la llegada de Milei, la cumbre tuvo como uno de los momentos más comentados la exposición del ministro de Economía, Luis Caputo, quien volvió ese mismo miércoles de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 en Asheville, Carolina del Norte. Caputo salió al cruce de las críticas del vicepresidente de la Unión Industrial Argentina, Guillermo Moretti, quien había cuestionado que los funcionarios del equipo económico “no saben lo que es una fábrica”.

Sin nombrarlo de manera directa, el ministro respondió: “Tengo que hacer lo que es moralmente justo: que los argentinos paguen bienes de menor calidad dos, tres o cuatro veces más me parece injusto”.

Antes que Caputo había hablado el viceministro de Economía, José Luis Daza, también recién llegado del G20 de Finanzas. Daza sostuvo que el programa económico argentino recibe una valoración positiva en el exterior pese a los debates internos: “Todo el planeta nos está mirando, venimos con Toto llegando del G20; la admiración que hay por Argentina es transversal”. El funcionario vinculó el cambio de rumbo con la decisión inicial del equipo económico de respetar la “santidad de los contratos” y con la restauración del Estado de derecho como principio fundacional de la gestión.

También expuso el canciller Pablo Quirno, cuyas palabras generaron repercusión por fuera del eje económico de la cumbre. Antes de subir al escenario, Quirno dejó una frase sobre la disputa de soberanía por las islas Malvinas: “Siempre hay chances, siempre estamos más cerca”, en referencia a la negociación con Gran Bretaña.

La primera jornada, el martes, había quedado marcada por la exposición del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien definió a su cartera como “el ministerio de la felicidad” porque sus políticas desregulatorias” provocan felicidad en las personas” al eliminar trabas al progreso de los ciudadanos. Cerró su presentación con un guiño al lema de la cumbre: “Hoy son muchos más fuertes los vientos de cambio. Llegamos acá con 17.000 millones de desregulaciones, la economía creció 6,7% en el primer año, 3,5% en el segundo año y hoy las expectativas dicen que este año se crece 2,7% y 3% el año que viene”.

Otros oradores internacionales de la cumbre figuraron el diputado bolsonarista brasileño Marcel van Hattem, la excongresista peruana Adriana Tudela y Pedro Urruchurtu, dirigente de Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado, quien no pudo asistir pese a estar prevista en la agenda.

También expusieron el abogado y escritor chileno Axel Kaiser, integrante del consejo internacional de la Fundación Libertad y Progreso que preside Benegas Lynch, y el Nobel de Economía 2000, James Heckman, hoy profesor de la Universidad de Chicago. La organización había anunciado en un primer momento la presencia de Peter Thiel, fundador de Palantir, que finalmente fue dada de baja del cronograma días antes del inicio del foro sin una explicación oficial.

La cumbre de este año tuvo un marco más acotado que la de diciembre de 2024, cuando un encuentro libertario similar se había realizado en el cercano Hotel Hilton con la presencia de Lara Trump, nuera del presidente estadounidense Donald Trump, en un clima de mayor euforia entre los asistentes. En esta edición, cerca de 500 personas siguieron los paneles en el primer piso del Sheraton.