— Estamos en un momento de muchas reformas, una agenda que se vino trabajando desde Cippec también. ¿Cuáles son los nuevos ejes de trabajo en tu gestión?

— Hay mucho estudio hecho sobre las reformas imprescindibles de la Argentina, algunas de las cuales comenzaron a hacerse: la cuestión fiscal, la mejora del gasto público, la reducción y eficientización del gasto público, la reforma laboral. Otras que no se hicieron: la tributaria, la reforma del régimen de coparticipación, toda la cuestión fiscal federal, la previsional. Están sobre la agenda, tenemos para aportar toda nuestra investigación.

Pero el foco de la organización va a virar a una agenda de futuro. Pensar la Argentina de los próximos diez años en materia de competitividad en el marco de ahora de la apertura económica y la integración con la Unión Europea; el futuro del mercado laboral cruzado por la irrupción de la inteligencia artificial y la competencia de la industria china, que son dos fenómenos que atraviesan toda la reconversión productiva que está haciendo la Argentina.

El desafío educativo es fuerte en el marco no solo de la transformación demográfica que está sufriendo la Argentina de manera vertiginosa con una caída récord de la tasa de natalidad, asociado a la inteligencia artificial; la desconcentración regional.

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En esos grandes temas, con una bajada de políticas públicas muy clara —ese es el objetivo, casi como un embudo que va de lo más futurista a lo más concreto— es el objetivo de la agenda de trabajo de los próximos dos años de CIPPEC. Estamos tan preocupados por hacernos las preguntas correctas como por responderlas.

— Es una agenda ambiciosa, ¿cuáles son tus prioridades?

— El desafío fiscal federal y la coparticipación es un tema muy concreto y tiene que estar. La reforma educativa para integrar toda la revolución tecnológica global a nuestro sistema educativo —que ya está ocurriendo en la práctica, pero pensarla de manera integral—. Y la convergencia: qué implica en términos de convergencia sectorial y qué necesidades de políticas públicas están asociadas a todo el acuerdo Mercosur-Unión Europea también. Tenemos al mejor especialista en temas previsionales, Rafael Rofman, trabajando con nosotros.

— Algunos sí ya están sobre la mesa, pero hay otros de reforma educativa que no se está planteando. ¿Cómo ves a la Argentina frente a estos temas?

Argentina tiene que salir de la agenda de las urgencias y empezar a pensar la agenda de largo plazo. Lo que pasa es que hemos pasado de crisis en crisis. Hemos tenido crisis a lo largo de nuestra historia, en promedio cada cinco años; en los últimos quince años cada dos años. Hoy Argentina está saliendo del último incendio que fue el 2023, una superinflación, y el gobierno está tratando de estabilizar la economía.

Nosotros como un think tank que somos, tenemos que pensar la agenda a largo plazo. Todos los actores están hoy, no quisiera decir desconcertados, pero estoy tentado a decir desconcertados, por los cambios que están habiendo. No solo a nivel nacional, a nivel global y lo que implican. Esto se vio en el Foro de Davos: evidentemente estamos ante un quiebre histórico en el orden global por razones geopolíticas, tecnológicas, comerciales y noto acá en todos los niveles, en la sociedad civil, en organismos internacionales, las mismas dudas de cómo se afrontan estos nuevos desafíos. Ahí creo que CIPPEC tiene un aporte para hacer.

— Se trabajó mucho el tema previsional, ¿te parece que debería acelerarse la discusión o tiene que esperar los resultados de la laboral?

— Yo creo que el gobierno está poniendo las bases de una racionalización de la economía, una normalización. Los tiempos en términos de reformas han sido bastante ambiciosos porque un gobierno que llegó con minoría ha logrado pasar leyes importantes como la Ley Bases y ahora la reforma laboral ya con una mayoría más contundente. Quedan un montón de temas en carpeta que son los temas de los cuales venimos debatiendo aquí en CIPPEC, pero en toda la Argentina, en los últimos veinte años: la reforma previsional, la reforma impositiva, la reforma del sistema fiscal federal, la agenda de infraestructura que hoy está un poco postergada por las restricciones fiscales.

Ahora está el desafío de terminar todas las reformas pendientes y queda un desafío que excede al gobierno, que es más un desafío de toda la sociedad pero sobre todo de la dirigencia política: poder construir una Argentina creíble y de largo plazo. Para lo cual se necesitan consensos respecto a que el próximo gobierno, cualquiera sea el signo político, no dinamite muchas de las cosas que se están haciendo ahora.

El futuro productivo de la Argentina

— Este año no hay elecciones pero hay temas difíciles de coordinar como la reforma tributaria, ¿se puede llegar a consensos en estos temas?

— Argentina no tiene un buen track record en materia de consensos y venimos y estamos en una polarización marcada. El gran desafío es lograrlos. Lo primero que se requiere es que algunas políticas tengan buenos resultados; con esos buenos resultados es más fácil después alinear visiones antagónicas. Argentina no ha podido hasta ahora encontrar políticas que se hayan mantenido en el tiempo y que hayan sido exitosas por mucho tiempo y eso también destruye la posibilidad de los consensos.

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En lo impositivo hay que tener algún espacio fiscal, y para que haya espacio fiscal la economía tiene que crecer para que eso le dé al gobierno la posibilidad de bajar impuestos. Hay que sentar a esa mesa obviamente también a las provincias, que son una parte de la carga fiscal que soportan nuestras empresas, que hoy están sometidas a una fuerte competencia internacional. Lo que queremos como país es que Argentina sea un exportador no solo de materias primas, sino de todos los derivados de esas materias primas.

En materia agroalimentaria podemos ser una potencia, en materia de fertilizantes o todo lo que sea las industrias energo-intensivas Argentina debería ser una potencia en el futuro en la medida que haga las cosas bien. La minería lo mismo: la revolución de la minería va a llevar necesariamente a una transformación logística y una revolución del transporte en la Argentina, para lo cual hay que hacer políticas públicas, con participación público-privada, entre todos. Con ese horizonte yo creo que la mesa para el diálogo va a estar en CIPPEC y creo que tenemos la oportunidad de que a partir de esas oportunidades que tenemos se logren algunos consensos básicos para que no se nos pase el tren del desarrollo otra vez.

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— ¿Cuánto puede interferir el escenario hoy global?

— En un país tan volátil como la Argentina, una economía tan volátil como la Argentina, cualquier shock externo es negativo, es una mala noticia. Es cierto que ahora somos exportadores netos de energía y de petróleo, con lo cual eso tiene un efecto de primera ronda positivo ante el aumento del precio del petróleo. Hay mucha volatilidad. No sabemos cuánto tiempo se va a extender el conflicto, pero de extenderse sería una mala noticia, sobre todo porque Argentina necesita volver a acceder a los mercados y eso requiere de relativa calma para que los spreads se compriman lo suficiente.

Así que hay que ver cuánto dura el conflicto y, como dije, el balance no es netamente negativo porque hay cosas que nos benefician, pero obviamente el aumento del precio del petróleo puede impactar internamente, generar presiones sobre el precio de los combustibles y eso sobre la inflación.

— El mundo está más volátil. ¿Hay que ajustar el ritmo de apertura de la economía?

— Yo creo que la política comercial y la integración al mundo no deberían ser administradas en base a la coyuntura. Deberían ser decisiones estructurales de largo plazo que puedan balizar el camino para la inversión. Por eso veo en el acuerdo Mercosur-Unión Europea una gran oportunidad de generar una transición en muchos sectores hacia una economía de alta productividad, altos salarios, muy complementaria en muchas cosas con nosotros.

Ponerle un marco institucional a la política comercial suele ser más duradero, más consistente, más claro que quizás una visión más unilateral y discrecional. Yo no recomendaría usar la política comercial para administrar la coyuntura, para bajar la inflación, porque otra vez condiciona mucho el proceso de inversión.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea es una oportunidad enorme para poder poner un rumbo y una transición hacia la integración de un mercado. Y que nos permite además poder exportar; la ventaja que tiene un acuerdo comercial a diferencia de la apertura unilateral es que te da acceso al mercado además de vos darle acceso al mercado a tu competidor. Esa sería mi recomendación: balizar muy claramente cuáles van a ser las líneas centrales de política comercial e integración y sobre todo seguir por la línea que ha encarado el gobierno que es firmar acuerdos de integración comercial con países o regiones (Estados Unidos más reciente o la Unión Europea).

— ¿Van a trabajar sobre Mercosur o también Estados Unidos?

— Creo que ambos. Probablemente ambos. Hay que ver la letra chica del acuerdo con Estados Unidos; va a ser muy importante y va a tener un impacto casi tan grande como el del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Así que son temas importantes para saber cómo va a estar el sistema productivo, imaginar cómo podría ser un sistema productivo en los próximos diez años y qué tenemos que hacer para maximizar ese sistema en el futuro. Ese será probablemente uno de los ejes de trabajo en el área de desarrollo económico de CIPPEC.

— ¿Y con China?

China es un problema para todo el mundo, no solo para los industriales argentinos. Trump fue de alguna forma una consecuencia política de la irrupción de China en la OMC a partir del año 2001. Europa se está replanteando también muchas cosas con China y toda Latinoamérica está hoy un poco también tensionada por la productividad industrial de China y sus productos. Creo que merece una discusión aparte y creo que hay un buen diálogo entre el gobierno argentino y las autoridades chinas y hay muchas áreas de complementación en las cuales China puede integrarse a la economía argentina en materia de infraestructura y otras cosas.

Hay un desafío grande: la irrupción de China y la inteligencia artificial puede ser un combo fuerte en materia de empleo, de impacto de primera ronda en el empleo argentino. Si bien todo es prematuro y Argentina viene de ser una economía muy cerrada que apenas se está abriendo al mundo, creo que son debates que hay que dar.

— ¿Qué podés trasladar de tu experiencia en el Congreso?

— Mi experiencia política me permite conocer a todos los actores y entender cómo funcionan los engranajes de la toma de decisiones. Eso creo que puede ser bueno para tener diálogo con todos los sectores. Ese va a ser nuestro gran desafío. CIPPEC lo ha tenido siempre pero lo queremos profundizar: poder hablar con el gobierno nacional pero también con todo el resto de las provincias y unir puntas, generar consensos y poder aportar evidencia para la toma de decisiones. Haré mi máximo esfuerzo para que todos esos amigos y colegas que he conocido a lo largo de estos años me permitan facilitar el diálogo.

Y creo que ya está ocurriendo de alguna forma porque nuestra cena ahora el 20 de abril va a contar con la presencia de muchísimos gobernadores que vienen básicamente a honrar la trayectoria de CIPPEC pero también a reiniciar el diálogo entre muchos actores. Veo un clima positivo en ese sentido y un clima de querer aprender de los errores del pasado, de las crisis y de las inestabilidades que ha sufrido la Argentina. Soy optimista.

— ¿Hay más negociación en este Congreso con el cambio de composición?

— Evidentemente hay una nueva mayoría que ha logrado el gobierno con gobernadores aliados que de alguna forma está reflejando el apoyo de un sector de la política pero sobre todo de la sociedad a intentar buscar una salida para una Argentina que está estancada hace mucho tiempo.

Hay una esperanza grande en la sociedad y creo que la dirigencia política lo ve y por eso está apoyando algunas de las transformaciones que está haciendo el gobierno. Creo que es una buena base como para construir otras políticas más ambiciosas y plantearnos algunos desafíos que hasta ahora eran imposibles como por ejemplo la necesidad de una reforma previsional, o la impositiva o la coparticipación. Más adelante vendrá el resto de la agenda del futuro que yo creo será un desafío de la próxima administración.