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Tras la actualización del sistema de bandas y el repo que permitió cumplir con el primer pago de vencimientos del año, el exministro de Economía Hernán Lacunza analizó la coyuntura financiera y lanzó una fuerte advertencia sobre los costos que la actual estrategia cambiaria impone sobre la economía real.

En un contexto donde el mercado monitorea minuto a minuto las variables monetarias, el especialista puso el foco en cómo la tasa de interés se convirtió en la “única variable de ajuste“, generando una volatilidad que amenaza el horizonte de inversión.

En diálogo con Radio Rivadavia, Lacunza fue contundente al definir la dinámica que se impone cuando el riesgo país no baja al ritmo deseado.

“El riesgo país no baja al ritmo deseado aun cuando se disipó la nube política en los últimos comicios y el riesgo del posible regreso del kirchnerismo”, contextualizó, para luego sentenciar: “Y así la tasa de interés, en esta dinámica, es un residuo: vale lo que tiene que valer para que todo lo demás se mantenga en pie”.

El economista profundizó sobre las consecuencias operativas de esta estrategia para el sector privado, describiendo un mecanismo de defensa financiera que prioriza la calma del dólar. “Si el objetivo es que no haya tensión cambiaria, y la demanda de pesos es volátil y no podés combinarla con la oferta, todo el ajuste lo hace la tasa”, explicó.

Para ilustrar este punto, Lacunza graficó la amplitud de los movimientos diarios que desconciertan al mundo financiero: “Por eso la tasa pega estos swings, incluso bajo este nuevo régimen de bandas actualizadas, por ahí un día abre a 40 y termina en 100”.

Esta volatilidad, advirtió, no es gratuita: “Esos swings no son nada graciosos y son muy dañinos para la producción, porque el horizonte financiero es muy cortito”.

El exministro de Economía, Hernán Lacunza, y una advertencia al Gobierno (Fuente: Archivo).

Respecto a la intervención oficial mediante la compra de reservas y emisión, Lacunza reconoció cierta evolución en el manejo del Banco Central. “El régimen cambiario afortunadamente ha venido mutando, la última flexibilización le dio más movilidad al techo de la banda porque el anterior se estaba quedando obsoleto, carente de respuestas a la situación cambiaria y financiera”, evaluó.

Sin embargo, consideró que el Gobierno dejó pasar una oportunidad clave tras los comicios. “A mí no me gusta explicar el día a día, pero para ponerlo en perspectiva diría que después de las legislativas, con ese resultado tan favorable, se abrió una ventana para terminar de normalizar el mercado de cambios. Una ventana tanto política como financiera y económica”, sostuvo.

En su análisis, el Ejecutivo eligió un camino de transición que perpetúa ciertas distorsiones. “El Gobierno optó por algo más intermedio, seguir con el régimen de bandas, mantener restricciones”, explicó, y aclaró con una comparación directa: “No hay un cepo soviético como había antes pero todavía hay cepo para empresas”.

No obstante, Lacunza subrayó la contrapartida de mantener esa cautela: “Muchas veces se dejan de lado los riesgos de no hacer las cosas”. Sobre estos peligros latentes, enumeró: “Los riesgos de seguir así eran no reunir las reservas suficientes, no mostrar la espalda suficiente y tener que pedir ayuda externa de manera recurrente, o ir en busca de fondos extraordinarios para pagar deuda”.

Para el experto, si bien esas son “herramientas genuinas para una transición”, advirtió que “se hizo todo demasiado largo” y que el país sigue “renovando deuda con elementos extraordinarios”. “El actual régimen mantiene esa tensión”, definió.

Mirando hacia el futuro inmediato, Lacunza se mostró optimista sobre las condiciones para acelerar la normalización. “Pienso que hay espacio como para avanzar más rápido, porque hay plafón político interno, externo y financiero. Porque hay también un horizonte de un año y medio largo donde no hay elecciones”, argumentó. Según su visión, el riesgo de no aprovechar este momento es que “todos los costos los pague la actividad y el empleo, y la verdad es que no sobra nada”.

El impacto del acuerdo Mercosur-UE, según Lacunza

Finalmente, el economista dedicó un apartado especial al acuerdo Mercosur-Unión Europea, diferenciando el impacto inmediato del estructural.

“Yo le doy mucha importancia, porque son las cosas que, como país, no te cambian la vida de acá a febrero pero sí te la cambian de acá a febrero de 2036”, proyectó.

“Argentina es un país cerrado, uno de los más cerrados de la región. y todo lo que sea en busca de abrirse y comerciar más, con más flujo de inversiones, tiene que ser bienvenido y para celebrar”, agregó.

Sobre la implementación técnica del tratado, Lacunza aportó tranquilidad respecto a los temores de la industria local. “En la letra chica hay que ver qué sectores quedan más expuestos, y a qué ritmo, pero por lo que he visto en borradores, es un acuerdo bastante equilibrado”, aseguró.

Y concluyó destacando que existen “salvaguardas o amortiguadores para sectores sensibles y que no les cambie la vida entre enero y febrero”, por lo que el acuerdo “está diseñado con bastante prudencia”.