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La economía argentina acumuló en los últimos días una serie de indicadores adversos. La actividad cayó en julio, la pobreza aumentó durante el primer semestre y las ventas en supermercados volvieron a retroceder. A esos datos se sumó una nueva caída de la actividad industrial en agosto y la persistente suba del riesgo país.
En ese escenario, el sector agroindustrial aportó una señal positiva. La molienda de soja alcanzó en agosto su mayor registro para ese mes en las últimas diez campañas, con un crecimiento interanual de casi el 9%, según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
El dato también marca una diferencia respecto de la primera mitad del año, cuando el procesamiento de la oleaginosa había acumulado una caída del 1,8% interanual. La recuperación ya se había insinuado en julio, con una molienda de 4,1 millones de toneladas, y se consolidó en agosto.
La molienda de soja alcanzó un récord para agosto
La industria aceitera procesó 4.252.151 toneladas de soja durante agosto, de acuerdo con el comunicado difundido por Agricultura.
El volumen representó un incremento de 344.212 toneladas respecto de agosto de 2025, cuando se habían procesado 3.907.939 toneladas. En términos interanuales, la mejora fue del 8,81%.
Además, se trató del mayor registro para un mes de agosto desde la campaña 2016/17, según la comparación oficial, que abarca las últimas diez campañas.
El resultado se conoció después de que julio también mostrara un nivel elevado de actividad. Ese mes, la molienda había alcanzado los 4,1 millones de toneladas, de acuerdo con los datos difundidos por el sector.
La evolución contrasta con la del primer semestre. Entre enero y junio, la molienda de soja acumuló 19,775 millones de toneladas, un 1,8% menos que en el mismo período de 2025.
Así, los datos de julio y agosto muestran una recuperación del procesamiento, aunque todavía es necesario observar los próximos meses para determinar si se trata de un cambio sostenido en la actividad.
Qué explica la recuperación de la molienda de soja
Para Gustavo Idigoras, presidente de la Camara Argentina de la Industria Aceitera y Centro de Exportadores de Cereales (Ciara - CEC) el aumento de la molienda responde a varios factores. Entre ellos, destacó la buena cosecha de soja de esta campaña, que alcanzó los 50 millones de toneladas, y el ingreso de poroto importado desde Paraguay, que también se procesa en las plantas argentinas para su posterior exportación.
En declaraciones a El Cronista, el especialista señaló que este año el productor vende con mayor regularidad, en parte porque no hubo regímenes especiales de reducción temporal de retenciones, como ocurrió en otros períodos. Según su análisis, esa ausencia de incentivos extraordinarios permite que las ventas se distribuyan normalmente a lo largo de los meses.
A esos factores se suma la demanda internacional de aceite de soja, que, según explicó, impulsa el procesamiento local. También mencionó el aporte de la molienda de girasol, que permite a la industria aumentar el uso de su capacidad instalada y reducir la capacidad ociosa.
La molienda, un termómetro de la industria aceitera
La molienda es uno de los principales indicadores de la actividad de la industria aceitera, un eslabón central de la cadena sojera argentina.
A diferencia de la comercialización del poroto, que suele concentrar la atención por su impacto en el ingreso de divisas, el procesamiento permite medir el ritmo al que la industria transforma esa materia prima en productos con mayor valor agregado, como harina y aceite, destinados tanto al mercado interno como a la exportación. Por eso, la evolución de la molienda también ofrece una referencia sobre el nivel de actividad de uno de los principales complejos agroindustriales del país.
El aumento de la molienda, sin embargo, no se traduce necesariamente en un ingreso inmediato de divisas. El procesamiento del grano y la liquidación de exportaciones son dos variables diferentes: la industria puede comprar soja, transformarla en harina y aceite y concretar las ventas externas en otro momento.
Por eso, el récord de agosto refleja, en primer lugar, un mayor nivel de actividad industrial, aunque su impacto sobre el ingreso de dólares dependerá también del ritmo de las exportaciones y de su liquidación.
Soja: los precios del poroto también juegan a favor
La recuperación de la molienda se produjo, además, en un contexto de precios internacionales firmes para la oleaginosa. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el contrato de soja para la campaña 2026/27 alcanzó los u$s 365 por tonelada, el segundo valor más alto para esta época del año en las últimas once campañas y casi un 30% por encima del promedio de la última década.
Sin embargo, el escenario internacional también está marcado por la volatilidad. La demanda china por soja estadounidense, el deterioro de los cultivos en ese país y las tensiones geopolíticas impulsaron las cotizaciones, aunque las novedades comerciales entre Washington y Beijing volvieron a provocar bajas en Chicago.
Para los productores argentinos, la firmeza de los precios abre oportunidades de venta, pero también plantea la necesidad de evaluar coberturas ante posibles cambios en el mercado.