Si alguno creía que el Mundial de Fútbol iba a ponerle un paréntesis a las arenas movedizas del poder el día de ayer les demostró que estaban equivocados. Todavía sufría Brasil en su primer partido ante Croacia cuando el juez federal, Ariel Lijo, dio a conocer otra citación indagatoria de altísimo impacto en el sensible caso Ciccone.
Después de escuchar al ex jefe de asesores de la AFIP, Rafael Resnick Brenner, el magistrado ordenó para el miércoles próximo la citación de Guido Forcieri, ex jefe de gabinete de Amado Boudou, hoy representante argentino ante el Banco Mundial. ¿Porqué lo citó? Porque el hombre de la AFIP reveló que fue Forcieri quien le presentó a José María Núñez Carmona (el amigo de la infancia al que el Vicepresidente acaba de defenestrar) y le aseguró que iba a hacer el seguimiento de la negociación por Ciccone en nombre del ministerio de Economía, que conducía Boudou.
Como si todo esto no fuera lo suficientemente complicado, se suma el enfrentamiento cada vez más abierto entre Boudou y los machos del off the record, la metáfora con la que describe a sus enemigos en la Casa Rosada. Al lado de la causa Ciccone, el Mundial amenaza con parecerse a un humilde torneo de fútbol de salón.