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El conflicto entre la Casa Rosada y las provincias escaló a una nueva dimensión política y judicial. En una dura columna de opinión publicada en La Voz del Interior, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó una acusación frontal contra la gestión de Javier Milei, calificando la distribución de recursos públicos como “un mecanismo de chantaje y extorsión política”.
Según el mandatario bonaerense, el recorte sistemático de fondos no es un fin en sí mismo de ajuste fiscal, sino una herramienta de presión legislativa. El objetivo, sostiene Kicillof, es obtener los votos necesarios en el Congreso para suspender las PASO y blindar el camino hacia 2027: “Para Milei, gobernar es exclusivamente lograr su propia reelección”, sentenció.
La métrica del ajuste: 4 puntos del PBI que denuncia Kicillof
Kicillof le puso números a lo que denomina una política de “asfixia financiera”. Según sus datos, desde el inicio del ciclo libertario en 2023, las 24 jurisdicciones del país acumularon una pérdida de más de 47 billones de pesos a precios constantes.
“Esa cifra equivale a cuatro puntos del Producto Interno Bruto (PBI) y representa un recorte real del 13,4%”, detalló el gobernador.
Para el mandatario bonaerense, el modus operandi oficialista es circular: el Gobierno nacional retiene fondos legítimos para luego ofrecerlos de forma discrecional. “El método elegido es la extorsión. Consiste en utilizar la distribución de recursos públicos como moneda de cambio para obtener apoyo legislativo”, escribió Kicillof.
La metáfora del “oxígeno” y el control político
Uno de los puntos más agudos de su descargo fue la comparación de la gestión de Milei con un procedimiento médico perverso. Kicillof graficó que el Ejecutivo actúa como un profesional que “primero asfixia a un paciente y luego administra el oxígeno en dosis mínimas para decidir cuánto tiempo más este puede resistir”.
En esta línea, denunció que la oferta de fondos a los gobernadores se realiza “sin ningún disimulo, y de manera obscena”, bajo una lógica de subordinación:
“El Gobierno nacional les presta a las provincias el dinero que antes les birló a cambio de votos para modificar las reglas electorales. Ese procedimiento tiene un solo nombre: chantaje, extorsión. Nada tiene que ver con la democracia, con el federalismo ni con la República”, expresó el alfil del peronismo.
El impacto en el empleo y los salarios
Más allá de la disputa por la coparticipación y las cajas presupuestarias, Kicillof vinculó directamente el modelo económico con un objetivo político de disciplinamiento social. Sostuvo que la destrucción de miles de puestos de trabajo y la caída de los salarios no son errores de cálculo, sino “parte de su método de Gobierno”.
Con la mirada puesta en 2027, el gobernador bonaerense busca liderar el reclamo de las provincias, advirtiendo que la centralización de recursos en manos de la Nación bajo la forma de “préstamos o adelantos” rompe el pacto federal y utiliza el hambre financiera de los distritos como moneda de cambio para una reforma política a medida del oficialismo.