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Mientras la escena mediática parece sólo tener ojos para los problemas políticos de la administración libertaria, los diversos sectores del peronismo juegan sus cartas en la interna pensando en cómo llegar al momento de las candidaturas de 2027.
Lo hacen a la luz de lo que dicen es una lenta pero constante debacle económico-productiva como telón de fondo.
Allí, la aparentemente irrefrenable compulsión al enfrentamiento entre dirigentes parece haber menguado y, según afirman fuentes partidarias, se atraviesa un momento en el que se multiplican los “cafés” entre dirigentes que, hasta hace poco, sólo sabían sacarse chispas.
La política para el peronismo es sinónimo de “acumulación de poder” y en esa tarea fina están muchos: “Está bien que vayan apareciendo los que dicen ‘yo quiero ser’. Juntan poder y después verán si pueden o no. Si no pueden, usarán eso para otras plataformas, para una gobernación o una candidatura a legislador”, señalaba hoy alguien que conoce la dinámica partidaria.
En esa “pax peronista” aparentemente quedaron atrás las disputas por el PJ provincial. Queda pendiente la realización de un congreso, pero todos sostienen que el debate está saldado.
Cerca de Axel Kicillof entienden que era necesario que quedara plasmado que el peronismo bonaerense lo maneja el gobernador, para así poder construir su candidatura nacional siendo el líder del distrito más importante del país. El ‘pero’ puesto desde el otro lado es que eso puede ser condición necesaria, pero no suficiente para representar a todos los sectores.
Cierto es que el gobernador está empeñado en construir lo suyo. En esa clave se pueden leer los actos en la Ciudad de Buenos Aires o el organizado el jueves último para hablarle al mundo universitario.
“Ciencia y Universidad son centrales en el frente común para enfrentar las políticas de Milei. El próximo va a ser MDF Educación”, comentó uno de sus colaboradores.
Además, Kicillof probablemente vuelva a viajar a alguna provincia —ya visitó Formosa y Tierra del Fuego— o a países del exterior: por ejemplo, está en suspenso su participación en un encuentro que organiza el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en Barcelona.
En ese lugar, durante dos días, los políticos progresistas del mundo se verán cara a cara. Allí estará, por ejemplo, Lula da Silva. Al convite ya confirmó su asistencia el senador Eduardo “Wado” de Pedro, y lo hizo a través de una comunicación en la que se lo designaba como enviado de Cristina Fernández de Kirchner al lugar.
El 2027, tan lejos, tan cerca
“Algunos se arriman, otros se ponen celosos, se empiezan a enojar, que te juntaste con aquel, conmigo no”, describió un vocero el actual momento del peronismo.
La reunión de Kicillof con Emilio Monzó y Nicolás Massot fue uno de los hitos de la semana. Dos hombres que fueron centrales en la construcción legislativa del PRO y que hoy no sólo están distanciados del partido amarillo, sino que suelen compartir visiones con el peronismo.
El caso de Massot es el más destacado, dada su cercanía con Miguel Pichetto, dirigente que se abrazó, después de años de distanciamiento, con Cristina Fernández de Kirchner. El diputado rionegrino vende a buen precio su expertise legislativo, pero —aunque sea discursivamente— ha sabido ser crítico del armado del gobernador.
Pero más allá de las reuniones puntuales y de proyectos como el que encarna el bonaerense, es un tiempo en el que confluyen más ganas que posibles “presidenciables”.
“Vos tenés a Sergio Uñac que dijo que quiere una interna. En algún momento hizo lo suyo Quintela. Zamora ganó su elección. Todos ellos podrían decirle a Axel un ‘compitamos’”, destacó un vocero.
Todos los actores, incluyendo a La Cámpora, entienden que hoy, en abril de 2026, Kicillof es “el que tiene más estructura, caja y es el que está midiendo más”, pero que eso no se traduce automáticamente en una postulación. “Una posibilidad es que gane una interna, bajo la forma de las PASO o de una interna partidaria como pide Uñac”, añadieron.
Para el cristinismo, la “proscripción” de la expresidenta abre la necesaria pregunta de conocer “cuánto es el kirchnerismo no representado por Axel y cuánto es el kirchnerismo no representado por La Cámpora”.
En las últimas horas, en La Cámpora destacaban que Kicillof, ante los universitarios, haya afirmado que es necesario aprender de la experiencia de 2019, con el Frente de Todos. Esos sectores hoy hegemónicos tienen un aparente programa común: “apuntar al trabajo y la producción, contener la crisis social creciente que se heredaría de Milei y recuperar el poder adquisitivo”.
Cómo traducirlo en acciones concretas será, evidentemente, el gran desafío.