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En la antesala del traspaso de la presidencia pro tempore del Mercosur, el canciller Pablo Quirno anunció en la cumbre de Asunción el lanzamiento de negociaciones con mercados que suman 1700 millones de consumidores.

Durante la LXVIII reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC), la Argentina expuso su visión respecto al rumbo estratégico que debe tomar el bloque de cara a la segunda mitad de 2026.

“El bloque enfrenta un desafío histórico: abrirse al mundo. Necesitamos un arancel más simple, convergencia regulatoria y más acuerdos comerciales que nos permitan competir”, disparó el canciller argentino, Pablo Quirno, fijando los pilares de lo que pretende ser una era de menor rigidez arancelaria dentro del esquema regional.

A priori, la posición de la Argentina se alinea con la postura histórica de Uruguay, que está a horas de asumir la Presidencia Pro Tempore.

El tridente asiático

La delegación argentina convalidó su postura pro apertura destrabando tres frentes de negociación en simultáneo hacia mercados que hoy se muestran entre los más dinámicos del planeta.

Por un lado Japón, a partir de las las negociaciones para un Acuerdo de Libre Comercio (ALC).

Luego, Vietnam, con el inicio formal de tratativas bilaterales. La primera ronda de negociación técnica ya tiene fecha y sede confirmada: se desarrollará en agosto de este año en Buenos Aires.

Y, en tercer lugar, India mediante un acuerdo político para reactivar y profundizar la ampliación de las preferencias comerciales con el gigante del sur de Asia.

De consolidarse estos acuerdos, el Mercosur logrará perforar barreras de acceso en un mercado combinado de casi 1700 millones de personas, un bloque que representa nada menos que el 8% del PBI global y el 21% de la población mundial.

Quirno aseguró el apoyo de la Argentina a “todas las oportunidades que impliquen más comercio, más libertad y más apertura”, en el marco de “un MERCOSUR más moderno, flexible y orientado a generar oportunidades concretas para el comercio, la inversión y el crecimiento”.

El factor Tokio

De los tres anuncios de la Cancillería, el frente con Japón es el que plantea el mayor desafío y el terreno más fértil para la Argentina, según señalan los analistas.

Título: "Exigencia de Rusia a Japón aviva temores sobre una posible Tercera Guerra Mundial" (foto: archivo).

Marisa Bircher, especialista y exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación, señaló que la cuarta economía global representa un mercado sumamente atractivo por su escala y su altísimo poder adquisitivo: más de 122 millones de habitantes y un PBI per cápita cercano a los u$s 34.000.

Sin embargo, la foto actual expone una profunda asimetría: Argentina participa en menos del 0,1% de las importaciones niponas.

La balanza comercial bilateral de 2025 dejó un rojo preocupante para el país, con exportaciones por apenas u$s 295 millones frente a importaciones por u$s 1424 millones, consolidando un déficit cercano a los u$s 1.120 millones.

Además, las ventas locales están peligrosamente concentradas, donde el sector pesquero explica el 30% del total, escoltado por cereales y aluminio.

Para revertir esto y perforar el fuerte proteccionismo japonés —que impone aranceles del 9% a las carnes y un severo 65% a los lácteos— la negociación arancelaria será clave.

“Estos acuerdos representan la vía más directa para obtener mejores condiciones para exportar productos con valor y mayor atractivo para inversiones en sectores estratégicos como minería y energía”, detalló Bircher, directora de Biglobal.

A cambio de ceder en el agro, Tokio busca una baja de aranceles para sus automóviles en Sudamérica y tiene un interés urgente: el petróleo, los minerales críticos y las tierras raras para recortar su dependencia de China en el desarrollo tecnológico.

En este contexto, el Palacio de Hacienda busca usar el “Súper RIGI” para captar inversiones en el procesamiento primario básico, empujando que el litio avance localmente hacia la producción de celdas para baterías y que los proyectos de cobre encuentren rentabilidad para levantar plantas de fundición en el país.

Sintonía de la flexibilización

El anuncio de la delegación argentina se da en la previa al traspaso de la conducción temporal de Paraguay a Uruguay, cuya administración ha liderado históricamente los reclamos internos para terminar con el “corsé” del Arancel Externo Común (AEC) y los bloqueos a las negociaciones bilaterales por fuera de la frontera del Mercosur.

Con este movimiento de piezas, las administraciones de Javier Milei y Yamandú Orsi podrán consolidar un eje de fuerte afinidad conceptual.

Ambos gobiernos comparten el diagnóstico de que la supervivencia del bloque depende de su capacidad para actuar como una plataforma ágil de inserción global y no como una unión aduanera cerrada.