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Aunque la recaudación creció apenas 0,7% real interanual, la motosierra volvió a encenderse en octubre, luego de una leve tregua en septiembre. En ese mes, el Gobierno recortó 5,5% real interanual el gasto primario devengado.

Con el objetivo de sostener el superávit fiscal y acercarse a las metas previstas para 2026 tanto en el Presupuesto 2027 (1,3% del PBI) como en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (1,4% del PBI), el Ministerio de Economía concentró buena parte del ajuste en la partida destinada a “transferencias a provincias”.

Según datos procesados por la consultora Analytica, esta partida registró la mayor caída, con una baja del 56,5% real interanual. La firma explicó que una parte de esa variación responde “en parte por el cambio en el registro de las transferencias a los hospitales SAMIC”. Al excluir ese efecto, la caída se ubicó en 46,3% real interanual.

También se destacó el recorte en los subsidios económicos, que cayeron 32,6% real interanual. Dentro de este rubro, las partidas destinadas a energía retrocedieron 26,2%, mientras que las vinculadas al transporte se contrajeron 55,8%.

La obra pública también mostró una baja significativa, del 21,4% real interanual. El ajuste fue más pronunciado en las construcciones directas de la Nación, que disminuyeron 33,8%, que en las transferencias de capital, que registraron una caída del 12,9%.

Por el contrario, la única partida que mostró un aumento real en octubre fue “asignaciones familiares + AUH”, con una suba del 1,5% real interanual. El incremento estuvo impulsado por la AUH, cuyo gasto creció 2,7%, mientras que las erogaciones destinadas a asignaciones familiares se redujeron 0,6%.

En lo que va de 2026, solo tres meses —marzo, junio y septiembre— mostraron una relajación en el ritmo de ajuste del gastoAP Photo/Matilde Campodonico

Según Analytica, esta diferencia responde a la evolución de la cantidad de beneficiarios. Con datos a septiembre, los titulares de asignaciones familiares habían caído 4,8% interanual, mientras que los de la AUH habían aumentado 1%. “Si bien ambos programas cuentan actualmente con 4,2 millones de beneficiarios cada uno, el monto de la AUH duplica al de la asignación familiar, lo que eleva su ponderación en la suba del gasto”, detalló la consultora.

En el acumulado hasta octubre, el gasto primario registra una caída del 3,3% real interanual. Durante ese período, solo tres meses —marzo, junio y septiembre— mostraron una relajación en el ritmo de ajuste del gasto.

En los primeros diez meses del año, la mayor caída se registró en las transferencias a las provincias, con un recorte del 50,8% real interanual, una vez descontadas las transferencias destinadas a los hospitales SAMIC.

En segundo lugar se ubicó la partida destinada a programas sociales, que acumuló una baja del 22,7% real interanual, según la medición de Analytica. Dentro de este rubro, la mayor incidencia correspondió al programa “Volver al Trabajo”, cuyo gasto cayó 54,3%. Sus montos permanecieron congelados hasta junio, cuando el programa finalmente fue eliminado.

Recorte del gasto

Al observar lo sucedido en los últimos 24 meses, entre noviembre de 2024 y octubre de 2026, el gasto primario solo se expandió en siete oportunidades, aunque, en la mayoría de esos casos, lo hizo a un ritmo inferior al de los meses en los que se aceleró el ajuste.

En 2026, en particular, el Gobierno debió profundizar los recortes en un contexto de caída de la recaudación. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los ingresos tributarios acumulan hasta octubre una baja del 2,7% real interanual, equivalente a una pérdida de $ 5,9 billones.

Si bien el uso de la motosierra se intensificó con el objetivo de cumplir la meta fiscal de 2026 y sostener el equilibrio de las cuentas públicas por tercer año consecutivo, para el gobierno de Javier Milei se trata de una condición sine qua non para el plan de estabilización macroeconómica.

“Ustedes no saben el quilombo que es sostener el equilibrio fiscal. Las presiones que tengo todo el tiempo, todo el mundo quiere gastar. Ahora, ¿cuál es el problema? El problema es que voy a estar haciendo una política de shock de demanda cuando tengo contracción de oferta. Pero no solo eso. ¿Con qué lo financio? ¿Con deuda? Es inmoral. ¿Con emisión monetaria e inflación? Es inmoral. ¿Suba de impuestos? Es inmoral. No voy a hacer eso”, señaló el Presidente en la Universidad Torcuato Di Tella, quien además cuestionó a quienes sugieren “aflojar” las medidas para reducir su impacto sobre la economía real.

Hacia adelante, los economistas proyectan un crecimiento tibio de la recaudación durante los últimos dos meses del año, por lo que el Gobierno podría enfrentar nuevas instancias para el recorte del gasto.

“Los derechos de exportación seguirán teniendo un aporte algo mayor, pero vemos poco probable que logren compensar la caída o el bajo crecimiento de los impuestos asociados al consumo. A su vez, seguirán impactando las bajas de impuestos dispuestas —derechos de exportación e internos— y, desde diciembre, impactará el FAL”, estimó la consultora LCG, que espera una caída de los recursos de alrededor del 2% anual en términos reales.

Ante la caída de los ingresos tributarios, el desafío de cumplir con la meta de superávit no luce sencillo. Según la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas de El Cronista (EMEC), los analistas privados recortaron sus proyecciones y estiman un resultado equivalente a 1,1% del PBI, pese a que el Ejecutivo acumula hasta septiembre un superávit primario de 1,2%.