Argentina atraviesa una reconfiguración de su mercado de trabajo. Si bien cayó el desempleo en la comparación interanual, la informalidad y los contratos más flexibles compensaron la pérdida de puestos de trabajo privados registrados. El cambio en la matriz del empleo tiene efectos no solo en el ingreso de los trabajadores, sino también en las arcas públicas.

En el primer trimestre del año, la desocupación fue del 7,8%, ligeramente por debajo del 7,9% registrado en el mismo período de 2025. Mientras tanto, la tasa de informalidad en el mismo período pasó del 42% al 44,2%.

Esto da cuenta de que la pérdida de 347.000 puestos formales, entre privados y públicos, que se registró en los últimos dos años, se volcó a actividades con mayor informalidad y menores ingresos en promedio.

SAT mantendrá el tratamiento fiscal actual para trabajadores de apps como Didi, Uber o Rappi. Foto: Wikimedia Commons.

En base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el contador público y dirigente Martín Barrionuevo, observó las brechas de ingresos que reflejan estos cambios en el empleo. El ingreso medio de un trabajador privado formal en el primer trimestre del año fue de $ 1.443.176, mientras que el ingreso medio mensual de un informal fue de $ 6664.320. Es decir, un empleado formal gana más de dos veces lo que percibe un informal.

También subrayó que el 68,2% de los trabajadores informales ganan hasta $ 750.000 por mes, mientras que el 58% de los formales ganan más de $ 1.000.000.

Según INDEC, los ingresos informales son los que más crecen. En abril, estos subieron 69,6% interanual, mientras que los formales crecieron 29,4%. Esta diferencia radica en cambios en la encuesta de la que se desprenden los datos, que incluyó la pregunta sobre otros ingresos no laborales.

El director de economía en Fundar, Guido Zack, agregó que no solo se trata de menores salarios y protecciones, sino también en menos financiamiento a la seguridad social, de donde surge el pago de jubilaciones y pensiones.

“Dado que la seguridad social se financia con los aportes y contribuciones de los trabajadores registrados, y también con impuestos”, la menor cantidad de trabajadores registrados suma presión a lo que debe destinar el Tesoro para el pago de jubilaciones.

El ideal del programa es que se financie plenamente con los impuestos al empleo, por lo que “todo pasaje de registrados hacia la informalidad es pérdida de recaudación de la seguridad social, que termina en que la posibilidad de financiar jubilaciones y pensiones sea más baja”.

Otro fenómeno en crecimiento, el monotributo, tiene un efecto similar. Según estimó LCG en base a datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en febrero se redujeron 100.000 puestos formales en la comparación interanual, y crecieron 90.000 los monotributistas.

Adiós al monotributo: el Gobierno eliminará del sistema a esta lista de contribuyentes (foto: archivo).

“En el monotributo, una modalidad registrada, los aportes a la seguridad social son mucho menores que los de los registrados”, explicó Zack, lo que deriva en un efecto similar al de la informalidad.

El Gobierno aprobó una reforma laboral para incentivar la registración a través del recorte de los costos para registrar trabajadores, además de una moratoria para los empleadores que no hubieran registrado a sus empleados, con lo que espera una recuperación de los fondos destinados a la seguridad social. Sin embargo, la implementación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), que entrarán en vigencia en noviembre, le restan financiamiento, que se volcará a los mercados de capitales.