

El 2012 no sólo ha sido un año más complicado para las economías familiares. Tampoco será recordado como un período dorado para la mayoría de las empresas, que sí supieron generar jugosos dividendos en años previos de la era K.
Al menos así se desprende de un estudio realizado por la consultora Federico Muñoz & Asociados. El trabajo arroja dos grandes conclusiones: se ganó mucho dinero en la mayor parte de los años desde 2004 a la fecha. Pero 2012 fue una excepción.
A falta de un indicador cuya representatividad sea incuestionable, recurriremos a diversas fuentes alternativas. Una primer indicador surge de la Encuesta Nacional de Grandes Empresas del Indec que reporta información de las 500 mayores compañías no financieras del país. El ratio agregado Utilidades/Ventas se ha incrementado considerablemente luego de la salida de la convertibilidad y se sostuvo en niveles relativamente elevados hasta 2010, último dato disponible, relata el estudio de Federico Muñoz.
Pero el mismo ratio da resultados diferentes si se calcula sobre la base de los balances de las empresas cotizantes en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Tomando la mediana de la tasa de ganancias de una muestra de 58 empresas, se observa que la rentabilidad en la última década habría sido inferior a la de los 90.
Vemos además que en los últimos trimestres ha caído pesadamente hasta su nivel más bajo desde 2004, advierte el informe, dejando en evidencia que 2012 ya no deparó holgados beneficios para las empresas.
Una tercera fuente para evaluar la rentabilidad de las empresas es la recaudación del impuesto a las Ganancias a sociedades. Su ventaja es que captura tendencias del conjunto de empresas nacionales y no sólo de muestras reducidas. Pero Muñoz advierte que la desventaja es que su evolución no sólo está determinada por la rentabilidad corporativa sino que también se ve influenciada por cambios en la eficiencia recaudatoria de la AFIP. De hecho, creemos que el fuerte aumento de la recaudación de este tributo (1,4% del PBI entre 2001 y 2011) se explica en buena medida por progresos en la lucha contra la evasión.
Una última fuente, y tal vez la más representativa, es el ítem Utilidades Devengadas del Balance de Pagos, que refleja la rentabilidad de las empresas extranjeras radicadas en el país. Este rubro mostró un muy fuerte aumento tras la salida de la convertibilidad, pero también una caída sostenida a partir de 2006.
De todas formas, todos estos indicadores sobreestiman las ganancias empresariales de los últimos años, porque no está permitido el ajuste de los balances en un contexto de alta inflación que engorda artificialmente las utilidades.
El estudio concluye que el panorama de rentabilidad corporativa que transmiten los distintos índices es bastante heterogéneo. De todos modos, intentando sintetizar la imagen que transmiten todos ellos, diríamos que en la era kirchnerista, las empresas locales han ganado mucho dinero (probablemente, más que en los 90), aunque también hay indicios fuertes de que los mejores años claramente han quedado atrás.










