La derrota republicana que le entregó a los demócratas el control de las dos cámaras del Congreso dejó sorpresas en la Casa Rosada, cuya consigna oficial por ahora es despegar el vínculo bilateral del resultado: la relación estratégica, insisten, es con Estados Unidos, y no depende de quién gane. En tanto, la comitiva de funcionarios y diputados argentinos que siguió desde Washington las elecciones de medio término de Estados Unidos se reunió hoy en el Departamento de Estado.

La delegación que encabezan el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, y el subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos, Ignacio De la Riva, completó la jornada este miércoles con un encuentro con Alejandro Werner, director del Georgetown Americas Institute y exdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional. El martes, durante la jornada de los comicios, los integrantes de la comitiva recorrieron centros de votación y visitaron la Embajada argentina.

De esas conversaciones surge la lectura que se llevan los funcionarios. Si bien en el Gobierno aseguran que era previsible una derrota del Partido Republicano, lo que más impactó en el universo de Trump fue la caída en dos distritos que consideraba propios. “El análisis de los republicanos fue la sorpresa de perder en dos estados tradicionalmente afines a ellos (Texas y Kansas)”, le dijeron a El Cronista fuentes de la comitiva argentina en Washington.

También asistieron diputados libertarios Gabriel Bornoroni; el presidente de la comisión de Presupuesto, Alberto “Bertie” Benegas Lynch; Nicolás Mayoraz, y Santiago Santurio. Completaron la lista la radical Karina Banfi, y Sebastián Galmarini y Sabrina Selva, del Frente Renovador de Sergio Massa.

Javier Milei y Donald Trump.Reuters

Todos ellos formaron parte de la delegación de AmCham. Por invitación de la Fundación Diálogo Argentino Americano viajaron los diputados radicales Lisandro Nieriy Pamela Verasay, de Mendoza, que responden al gobernador Alfredo Cornejo, y Diógenes González, de Corrientes, alineado con el oficialismo provincial de Juan Pablo Valdés.

En Texas, el demócrata James Talarico ganó la banca del Senado por unos 12 puntos y se convirtió en el primer senador de su partido que elige el estado desde 1988. Los demócratas también se quedaron con la gobernación, con Gina Hinojosa, y dieron vuelta dos distritos de la Cámara baja en los que Trump había ganado por al menos 14 puntos en 2024. Kansas, que no elige un senador demócrata desde 1932, también cambió de color.

La derrota fue amplia. Los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes y se quedaron con la mayoría del Senado, algo que no conseguían en simultáneo desde 2006. Además de Texas y Kansas, arrebataron bancas a los republicanos en Iowa, Maine, Carolina del Norte, Ohio y Carolina del Sur, mientras Alaska y Mississippi todavía estaban en conteo. La oposición no alcanzó por ahora los votos necesarios para superar el filibusterismo en el Senado, y Trump conserva el poder de veto.

El primero en ensayar un diagnóstico fue el vicepresidente JD Vance, quien apuntó a la guerra con Irán, que comenzó a fines de febrero y alteró el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz. “La razón por la que perdimos es la guerra. El presidente mismo lo dijo anoche”, escribió en sus redes sociales. Más tarde agregó, en tono de crítica interna: “Si quieren argumentar que valió la pena perder el Senado por los próximos seis años, háganlo”. En el Gobierno coinciden con que el problema económico de EE.UU. fue efecto de la guerra.

El Papa Francisco refutó la lectura de JD Vance del principio "ordo amoris". Foto: Archivo.

El vicepresidente visitará el país este mes para reunirse con Javier Milei en la Casa Rosada, en lo que será el primer contacto de alto nivel de la administración Trump con el Gobierno después de la elección. La fecha todavía no fue confirmada, pero se estimaba para fines de noviembre.

El vicepresidente marcó distancia de una decisión de Trump, que no puede volver a presentarse en 2028, y quedó posicionado en la discusión por la sucesión republicana. Eso le da un peso adicional a su visita: el Gobierno no solo recibirá al número dos de la Casa Blanca, sino a una de las figuras que se mostraron predispuestas ordenarán el republicanismo después de Trump.

Milei, por su parte, no se pronunció sobre el resultado. El Presidente siguió la elección camino a Madrid, donde aterrizó hoy con una agenda acotada: no asistirá a la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana ni irá a la cena de gala que ofrecen los reyes en el Palacio Real. Su actividad central de la jornada será esta noche, con un encuentro con el líder de Vox, Santiago Abascal, y -según agenda de último minuto- con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sus dos líderes afines de la oposición de Pedro Sánchez.

Mientras que sus principales aliados estratégicos en el occidente (primero Flávio Bolsonaro en Brasil y ahora Donald Trump) recibieron un golpazo electoral, Milei ahora apuesta a buscar una victoria en España con sus aliados de la derecha en Europa. España votará el 29 de noviembre y tanto Vox como el PP aparecen como socios para desplazar a los socialistas.

En la región, Milei armó en el último año una red de alineamientos que pasó por las urnas con resultados dispares. Respaldó a los ganadores en Bolivia, Chile, Honduras y Costa Rica, viajó a las asunciones de Keiko Fujimori en Perú y de Abelardo de la Espriella en Colombia, y jugó fuerte en Brasil por Flávio Bolsonaro.

“Todos los candidatos apoyados por el presidente Milei ganaron esas elecciones”, se adelantó a celebrar el canciller Pablo Quirno tras la primera vuelta brasileña, que ganó Bolsonaro. Pero el 25 de octubre, Lula da Silva se impuso en el balotaje por 51,8% contra 48,2% y asumirá su cuarto mandato en enero. En diez días, Milei sumó así dos reveses en las elecciones en las que se involucró: Brasil y Estados Unidos.

En ese mapa, el resultado estadounidense es el que más se sigue en la Casa Rosada. La línea oficial ya estaba fijada desde antes de la votación, y difiere ampliamente de su vínculo con Brasil. “Nuestra relación con los Estados Unidos no depende de una elección legislativa”, sostuvo el martes el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien insistió en que el vínculo es con Estados Unidos, sin importar quién ocupe la Casa Blanca.

“Hemos hecho todo en materia macro para que la solidez económica no dependa de la elección legislativa de EEUU”, agregó, sobre la eventual necesidad de otro salvaje financiero como el que efectuó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante la elección legislativa del 2025. Trump en ese entonces respaldó a Milei de forma explícita antes los comicios argentinos, cuando condicionó la asistencia al resultado, y cerró un swap por u$s 20.000 millones con el Banco Central.

Luis Caputo con De PabloCaptura

Hoy se sumó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien habló en el cierre de la conferencia anual de la Fundación FIEL, en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en reemplazo de Milei. “Con respecto a la elección de ayer, yo creo que para la Argentina no cambia”, respondió ante una pregunta del economista Juan Carlos de Pablo. “Era esperado, tal vez no por tanto, pero no va a cambiar esencialmente la relación”, agregó.

Caputo también relativizó el impacto en los mercados: ironizó sobre quienes anticipaban un “miércoles negro” y sostuvo que el mercado “ya se había adelantado” al resultado. Como respaldo, recordó que la Argentina “tiene un swap con Estados Unidos” y que el programa económico es hoy “mucho más sólido, porque además compramos US$16.000 millones adicionales en reservas”.

La reacción más dura llegó desde el entorno presidencial. El asesor Santiago Caputo publicó en X: “A medida que se analicen los datos (y el sistema americano es maravilloso en materia de transparencia de datos para analizar) se podrán esbozar hipótesis más o menos razonables de lo que pasó hoy (ninguna de ustedes que son idiotas). En este momento y a esta hora el único dato inobjetable es que festejan el Partido Demócrata, el Kirchnerismo, remanentes de la Coalición Cívica, Rusia, Iran, Hezbolah, y el Partido Comunista Chino”.

El mercado acompañó con cautela. Los bonos argentinos tuvieron un leve rebote y el riesgo país cedió apenas por debajo de los 830 puntos básicos, aunque se mantiene en máximos del año. Las acciones argentinas en Wall Street, en cambio, cayeron hasta casi 4%.