En esta noticia
Haciendo la tarea
El fuerte temporal que azotó Buenos Aires y el amplio operativo de seguridad fueron el eje de los flashes en la cobertura que se realizó el martes por la tarde en el centro porteño, con motivo del acto aniversario por el atentado a la Embajada de Israel, que encabezó Javier Milei.
Se montó un despliegue mayor que en los recordatorios por AMIA. Las declaraciones del Presidente contra el régimen iraní generan un dolor de cabeza para quienes diseñan los operativos. Para esta actividad, aumentaron la cantidad de francotiradores en los edificios y dispusieron un esquema especial de agentes encubiertos y de fuerzas especiales monitoreando el movimiento de todos los presentes.
“Estamos atentos a todo, no se nos puede escapar un detalle. Está complicado todo”, afirmó una fuente del área, mientras miraba a los balcones y recordaba las amenazas que viene recibiendo el mandatario, quien terminó recortando a la mitad su estadía en el homenaje a las víctimas del ataque a la sede diplomática.
Sin disimular
El Gobierno intenta desviar la agenda por fuera de su interna, aunque en Casa Rosada lejos están de disimularla. No solo que no hubo foto que intente alejar las versiones de enemistad con Santiago Caputo y Karina Milei, acentuado por el caso Adorni, sino que hay más gestos de aislamiento. En la última reunión de la mesa chica, la secretaria general dispuso que se tapen todas las ventanas y puertas que permiten cierta visibilidad a los salones de reuniones.
Eso permitió que pueda moverse por los pasillos que conectan las salas comunes con los despachos, en especial el que llega a la oficina de su mano derecha, “Lule” Menem, quien se escabulle entre las sombras, evitando todo contacto con la prensa desde que fue acusado en la causa Andis.
Mientras todavía cruje el “Triángulo de Hierro”, la hermana del Presidente empieza a bajarle el precio a Patricia Bullrich, quien no fue invitada a una segunda reunión de la Mesa Política y fue la única funcionaria que se retiró en medio del cónclave en Balcarce 50.
“Estábamos todos siguiendo los quilombos por el tema Adorni y ella lo más bien en el Lollapalooza como si nada hubiera pasado, es raro”, señaló una altísima fuente oficial, con relación a que la jefa del bloque libertario en el Senado se la vio el sábado en el conocido festival de música.
Final anunciado
Respira Sandra Pettovello. La ministra de Capital Humano recuperó un área que consideraba pérdida. Hace dos meses que la amiga del Presidente no tenía vínculo alguno con Fernando Bearzi, quien fue eyectado como director de la Anses del cargo tras un año.
“Era un parto para Sandra, no se hablaba desde comienzos del año. Era inviable seguir así y no tuvo opción”, narró una fuente, de contacto frecuente con la funcionaria, mientras caminaba por Balcarce 50. El origen de esa nula relación se originó por los constantes pedidos de la referente del Gabinete para que Bearzi desplazara a Paula Amor, su número dos. “Esta mina hizo un desastre y se llevó mal con todo el mundo y Sandra no aguantaba más”, recalcaron. Según el entorno de Pettovello, el titular de la Anses se negaba a tomar esa decisión y hasta tuvo que intervenir Luis Caputo, quien había propuesto al director ejecutivo en 2025.