Hay muy buenas chances de que el actual plan de estabilización de la Argentina tenga éxito. El camino por delante es largo igual. Primera vez que se lo hace con tipo de cambio flotante, un superávit primario fiscal de arranque y un Banco Central lejos de asistir al Tesoro con emisión de dinero. El FMI está detrás del plan y, por si fuera poco, se sumó el Tesoro de los Estados Unidos. En la última revisión del staff del organismo, se hicieron correcciones al esquema monetario no menores, como el retorno del corredor de tasas. Traducido: tasas mínimas y máximas que marca el Banco Central, algo pedido a gritos por el sistema financiero, que elimina la volatilidad, y facilita las colocaciones tanto al sector privado como al sector público.
¿Cuáles son las amenazas? Que la sociedad argentina no convalide el rumbo actual en las elecciones del 2027. Después del Mundial de fútbol de los Estados Unidos, todo se moverá en función de las presidenciales. Tal como sucediera en el 2025, provincia de Buenos Aires y CABA adelantarán elecciones seguramente. Resta definir la suerte de las PASO. Es decir, que ya desde marzo habrá una previa de las presidenciales con los mercados ya en alerta por su resultado.
Hay tres escenarios posibles, de los cuales dos son positivos para el mercado. Todo pasa por el candidato de la oposición. Si el gobierno llega con amplia ventaja en las encuestas previas, es decir, que no haya dudas sobre la sostenibilidad de las reformas, los mercados no sufrirán. Todo lo contrario. Si hay dudas sobre el resultado de las elecciones, pero el candidato de la oposición promete mantener el rumbo, es confiable, lo mismo. El único escenario negativo pasa por que haya un candidato populista con chances de ser elegido. Dios dirá.