La expectativa de que abril se convierta en el mes en el que la economía deje atrás la curva descendente todavía está por verse. Habrá que esperar a que el EMAE recoja los datos del agro, la energía y la minería para ver si logran compensar los números del primer trimestre.
Aunque la industria tuvo un repunte en marzo (5% contra el año anterior y 3,2% contra febrero), en abril viene más débil. La fabricación de autos se contrajo 10% contra el mes previo y 17% contra abril de 2025.
La fabricación de autos se contrajo 10% contra el mes previo y 17% contra abril de 2025.
En la construcción pasó algo similar: el Indec mostró suba de 17% anual y 4,7% mensual. Pero el dato más fresco lo aportaron los fabricantes de cemento: en abril la producción retrocedió 11,7% contra marzo y 13% contra el año anterior.
El zigzag de estos números explica por qué el Gobierno pone toda su energía en estimular la inversión y las exportaciones, los dos rubros que sostendrán este año el crecimiento del PBI.
El presidente Javier Milei anticipó ayer que preparan un súper RIGI, con la intención de captar proyectos de inversión de nuevos sectores, como el tecnológico. Recordemos que se trata de beneficios con seguridad jurídica garantizada, otorgada por su inclusión en la Ley Bases. Y aunque su maduración es lenta, el Gobierno espera que en el corto plazo los anuncios se multipliquen. Detrás vendrán las oportunidades de ganar mercados gracias al acuerdo UE-Mercosur y lo que ya está surgiendo como potenciales exportaciones a EE.UU.
Más allá de que la elección presidencial de 2027 se erige como un factor inevitable de incertidumbre, el cambio de modelo parece no tener vuelta atrás. El polo metalmecánico de Santa Fe, para citar solo un caso, ya comenzó su reconversión para ser proveedor de Vaca Muerta. El camino está a la vista.