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Hace quince días, Gabriel Katopodis convocó a una reunión de intendentes y muchos fueron. Cuando llegaron a las oficinas céntricas, algunos se desilusionaron porque creían que iban a hablar de temas trascendentales para ellos como obras, algo que escasea o temas parecidos. Pero nunca creyeron que iban a encontrarse con una reunión programada para hablar de su candidatura a gobernador bonaerense en 2027.

La convocatoria fue en las oficinas que el ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires suele utilizar en el centro porteño. Inclusive hubo presencias atípicas para este tipo de encuentros, como la actual asesora general, Cristina Álvarez Rodríguez, y el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, quien hace tiempo no se plegaba a ningún encuentro de estas características.

Sujarchuk había sido considerado por Axel Kicillof hace un mes cuando autorizó un Consejo provincial para la Industria del Pensamiento, conocido vulgarmente como Inteligencia Artificial. El otro intendente, en este caso mandato cumplido, pero con manejo territorial, fue el de Ituzaingó, Alberto Descalzo, a quien le dieron la conducción de Provincia Seguros.

“Por lo menos es una buena oficina para recibir gente y compañeros”, se alegraban cerca del ahora concejal de Ituzaingó, siempre despreciado por La Cámpora, convertido en uno de los armadores del proyecto presidencial de Kicillof. En cuanto a Sujarchuk, su pase al elenco provincial se dio luego de una serie de desilusiones provocadas por Cristina Fernández de Kirchner, con quien habían planificado la integración en la lista de diputados nacionales de 2025 y que, por supuesto, quedó en la nada.

El otro tema de discusión en la juntada armada por “El Griego” Katopodis fue el tema de las reelecciones para los intendentes. Y ahí, de nuevo, se produjo un largo silencio. Ni él ni su compañero de ruta, Mariano Cascallares, pudieron dar ninguna definición. “Hoy no existe chance de tratar el tema, pero es imposible pensar que unos ochenta intendentes del peronismo se queden en su casa el año que viene", dijo uno de los que estuvo ahí.

Para destrabar el tema hay dos caminos y ambos involucran directamente a Kicillof. Una es la que más piden todos los partidos políticos, oficialistas y opositores. Designar a los cuatro ministros de la Corte Suprema de Justicia provincial, hoy solo integrada por tres personas. Si se nombran, con el reparto de fuerzas correspondientes, las otras cuatro bancas, habría un consenso tal que podría debatir una de las tantas presentaciones realizadas en sede judicial para declarar “inconstitucional” o proponer una salida legal a las reelecciones indefinidas.

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Esa solución no es del agrado del gobernador. Él quiere quedarse, al menos, con un miembro de la futura Corte. Pero quienes se quedan en el territorio en caso de ser él candidato a presidente pretenden también lo mismo. No hay lugares para todos. O se acuerda con la oposición radical o libertaria y se le da a los aliados internos, o no hay reforma. Todo está muy trabado. La Cámpora, el Frente Renovador y el Insaurraldismo creen que ellos merecen un lugar cada uno. Así, es muy difícil.

La otra opción que tendría para ejecutar Kicillof sería a través de un proyecto de ley firmado por él. “El tema a nosotros no nos importa, y si es por nosotros, votamos en contra”, dicen Kirchner y Massa. Ahí la postura de los seguidores de Martín Insaurralde sería más amable al deseo de los jefes comunales.

A pesar de la crisis estructural por la que atraviesa la Provincia, con serios problemas económicos, atrasos en pagos, paros en áreas claves y retrasos con proveedores provocados por los recortes operados en planes nacionales que eran derivados directamente a la Provincia y por la abrupta caída de la actividad industrial y comercial, esta semana Kicillof le pudo “tapar la boca” al ministro de Economía, Luis Caputo, quien había pronosticado que “nunca en la vida Kicillof será presidente de la Argentina”.

Este miércoles pudo tener una foto nada común con el gobernador correntino Juan Pablo Valdés. Radical, Valdés no dudó en recibirlo personalmente, cosa que no hizo Martín Llaryora en Córdoba el mes pasado. Pero la significancia es mayúscula porque marca un cambio de época ya que nadie hubiera pensado que un jefe provincial no peronista se fotografiase, hace algunos meses, con Kicillof, quien para el resto del plante, (no para él) sigue siendo kirchnerista.

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Bullrich está en todos lados

Mientras desataba la tormenta perfecta con una discusión tan intrascendente como la designación de un juez federal, Patricia Bullrich tuvo un tiempo para pasar por Pilar y fotografiarse con Diego Valenzuela y el concejal local Adrián Genna. La excusa fue una reunión con empresarios locales y a pesar del fortísimo debate que abrió por su postura de “libertad de conciencia” dejó en claro que no se iba a quedar sentada esperando las repercusiones de sus decisiones.

Para representar la idea de que “no queremos romper” pero “tampoco que nos lleven de las orejas”, en la noche del lunes, en Pilar, también fueron invitados el coordinador seccional Luciano Olivera y la local, María Repetto. Sin embargo, lo sucedido este jueves en el Senado, indica otra cosa.

"El bloque es un desastre… La sesión también reflejó eso“, dijo una operadora muy cercana a dos senadores muy libertarios que ya oportunamente se habían quejado de Bullrich, “mucho más cómoda con los radicales que con nosotros”.

El desconcierto de un espacio que se guía por lo que lee en los diarios es total. Los concejales y “coordinadores” de los municipios navegan entre la ignorancia o la bronca. Por eso saltan “novedades” cada vez que se debaten temas cruciales en los municipios, como ocurrió en La Matanza, Tigre o lo que sucede en la legislatura bonaerense, con la tensión no resuelta entre Juanes Osaba y Agustín Romo, uno representante de Sebastián Pareja y el otro ladero de Santiago Caputo.

“Como viene la cosa, no veo que podamos volver a vestir de violeta no solo a los del PRO, sino a ningún otro. Hasta octubre había varios intendentes en carpeta para dar el salto. Hoy no tenemos a nadie", relata uno de los que estuvo cerca de todo ese armado hasta ayer nomás.