OPINIÓN

Ingeniería al servicio del futuro

Desde el 8 al 15 de junio se celebra la Semana de la Ingeniería, que estará atrvesada por cuatro ejes con visión de desarrollo.

Cada 6 de junio, desde 1895, se celebra el día de la ingeniería en la Argentina. Ese año se cumplían 25 desde que Luis Augusto Huergo se convirtió en el primer egresado de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.

En torno a esta fecha, cada año el Centro Argentino de Ingenieros (CAI), institución con más de 125 años, lleva adelante la Semana de la Ingeniería, un ciclo de charlas y debates relacionados con los desafíos y las oportunidades que se nos presentan para nuestro país, y a través de la cual proponemos aportar ideas e iniciativas desde esta profesión, pero también desde muchas otras. En 2021 y por primera vez, esta Semana se realiza de forma virtual desde el 8 hasta el 11 de junio, y tendré el honor de presidirla.

Estoy convencido de que las dificultades que estamos atravesando en nuestro país, agravadas por los efectos que trajo la pandemia a todas las sociedades, se superan trabajando, realizando cambios estructurales a través de inversiones, y trazando lineamientos que nos permitan pensar más allá del contexto actual. Claramente, este contexto requiere atención inmediata y, en especial, ayuda a los sectores más afectados y carentes. Pero al mismo tiempo que trabajamos con foco en la urgencia, debemos planificar el mediano y largo plazo que es el que va a permitir soluciones sostenibles en el tiempo.

Por ello, con colegas del CAI y de otras empresas, estructuramos el temario del congreso de este año en cuatro ejes en los que la ingeniería puede hacer un aporte relevante como disciplina. Se trata de sectores de actividad sobre los cuales la Argentina del presente puede proyectar el país del futuro, transgrediendo la coyuntura y desarrollando su enorme potencial. Ellos son la energía, el agro, la minería y la industria.

En el caso de la energía, el foco es la cadena del gas. Vaca Muerta, en la cuenca neuquina, es uno de los yacimientos más ricos del mundo y hacerlo producir masivamente es una agenda prioritaria ya que podría ser una fuente gigante de divisas para el país y resolver nuestros actuales problemas de abastecimiento energético. Esto es urgente porque el recurso lo tenemos y el gas es el combustible de transición energética hacia otros tipos de energía. La interesante curva de aprendizaje transitada hasta ahora y la productividad que se han logrado en los últimos años por parte de las empresas argentinas en el desarrollo de yacimientos no convencionales, resultan esenciales para continuar profundizando e incrementando el volumen de inversiones en este sector.

La visión de los agronegocios en una Argentina productora y abastecedora de un mundo cada vez más globalizado, es fundamental parar generar valor en nuestra cadena alimentaria, exportar y lograr la sostenibilidad del negocio a lo largo de todo el sistema, desde el productor hasta el consumidor final. Aquí la contribución de la ingeniería pasa por el desarrollo de puertos, vías navegables, redes ferroviarias y todo lo que sirva para mejorar la logística, que juega un rol estratégico. El mundo demandará cada vez más alimentos, y por ello el potencial de crecimiento de la producción argentina es enorme.

En cuanto a la minería, nuestro país podría tener proyectos de gran relevancia, como ocurre con países vecinos, el caso chileno, que nos permitan hacer un desarrollo sustentable de los recursos con los que contamos -litio, oro, plata, molibdeno, hierro y potasio-, monetizando estas riquezas naturales que generan una gran cantidad de actividades asociadas, desarrollan capacidades locales y fomentan el crecimiento de comunidades.

Por último, y no menos relevante, la industria tiene un rol clave si queremos tener un crecimiento sostenido, agregando valor e incorporando tecnología. Necesitamos múltiples pequeñas y medianas empresas asociadas a las grandes industrias nacionales e internacionales, que sean eficientes, pujantes, competitivas y con capacidad de desarrollar producción 4.0. También necesitamos que estén integradas al mundo, que tenga acceso al crédito para poder invertir, capacitarse e innovar.

Obviamente, estos cuatro ejes están atravesados por aspectos que son insoslayables: la educación de calidad, la infraestructura adecuada, la tecnología en actualización constante, la seguridad jurídica y la estabilidad social.

Hoy, alrededor de 7100 ingenieros argentinos egresan de nuestras universidades en las diferentes especialidades (sin considerar los ingenieros informáticos). También viene creciendo, aunque aún lentamente, el número de mujeres que hoy llega a casi 1900. Tenemos que seguir fomentando vocaciones ligadas a la ingeniería, promoviendo desde tempranas edades el interés de niños y niñas por las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, por sus siglas en inglés) y continuar generando un proyecto país, que sea catalizador de estas capacidades. En este sentido, durante este congreso tendremos también un foro de jóvenes, en el cual estudiantes y universitarios egresados recientemente debatirán y analizarán temáticas como la innovación y la sustentabilidad.

Estamos transitando una situación que plantea múltiples desafíos, pero en simultáneo debemos pensar en el mañana. Estoy seguro de que desde la ingeniería podemos dar un fuerte aporte para el desarrollo de estos ejes fundamentales, trabajando junto con otras múltiples especialidades, con el compromiso de forjar un futuro para nuestros hijos. Confío que en esta Semana llegaremos a conclusiones y propuestas para compartir y que sirvan para delinear políticas públicas para el desarrollo de nuestro país

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