En la mesa de arena de los analistas, hoy aparecen dos escenarios que son percibidos como un riesgo. El primero es que la estrategia de colocación interna de deuda para captar dólares puede encontrar un techo, como lo demostró la licitación del Bonar 2028.
El segundo es que una economía floja puede aletargar la recuperación y tensionar aún más el empleo y el consumo. Se trata de situaciones que alimentan el “riesgo político”, entendido como la posibilidad de que una economía deteriorada le reste chances a la reelección de Javier Milei.
Sin embargo, hay factores que crecen en el margen y que pueden alterar estas proyecciones. El eje, en todos los casos, pasa por el desempeño del sector agrícola. No se trate de un movimiento silencioso, pero hay que decir que la City perdió parte de la capacidad que tuvo en algún momento de adivinar sus pasos con más fidelidad. El crecimiento de 1,8% del EMAE en diciembre pasado y la mejora de 0,4% de enero demuestra que el radar no funciona al 100%.
El Indicador de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, terminó febrero con una mejora de 0,2%, encadenando el cuarto mes en máximos históricos. De los componentes del indicador, siete series se mantuvieron el alza y cinco en baja. La BCR destaca el avance registrado en la producción de girasol y la disponibilidad de granos que impulsan la molienda de cereales.
Una parte del crecimiento del IACA lo generó la elaboración de biodiesel, que hacia adelante va a estar más estimulada por el incremento de un mayor porcentaje en el corte a las naftas. El panorama exportador sigue en alza: hoy el ingreso de camiones a los puertos de Rosario fue 40% más alto que el de igual período de 2025. Las ventas al exterior de maíz podrían crecer 46% contra las del ciclo anterior.
Si se computan los números de ventas externas del primer trimestre, la marca alcanzada es 20% mayor que la del año anterior y 39% más que el promedio del último quinquenio.
Con una campaña total que rondará los 150 millones de toneladas, el volumen exportado ascenderá a 113 millones, una cifra sin precedentes. Y si bien es cierto que el aumento del petróleo provocará un incremento de costos de fertilizante y de transporte, el margen para absorberlo es más que suficiente.
En definitiva, dólares habrá. Caputo intentó absorber más vía Bonar para no tener que comprárselos al BCRA con mayores colocaciones en pesos. El debate será qué hacer con la liquidez, en todo caso.
El agro representa casi 25% del PBI, con lo cual el panorama precedente promete un segundo trimestre positivo. La economía puede tener en abril aumentos de segunda ronda porque el petróleo no cederá tan rápido sus alzas, en especial si Donald Trump despliega tropas en Irán. Los recursos no van a aterrizar primero en CABA, pero van a estar. La cosecha viene al rescate.