Qué complicaciones que tiene el peronismo kirchnerista renovador para festejar el día fundacional del movimiento creado por Juan Domingo Perón, el Día de la Lealtad, el 17 de octubre, en conmemoración de la primera y única epopeya fundacional de este movimiento.

Si bien todos profesan lealtad a Cristina Fernández de Kirchner -Axel Kicillof incluido y Sergio Massa prometiéndolo para ser de nuevo su candidato designado-, solamente un grupo de fervorosos dogmáticos creen que el peronismo está proscripto porque ella no puede presentarse.

Lo que tendría que ser un día festivo, como las pascuas, fin de año o las navidades, en la que parientes que nunca se ven eligen un momento para dejar de lado las diferencias y hasta se animan a visitar la casa del otro aunque se sienten en el extremo opuesto, para los herederos de Perón, Isabel, Menem, Kirchner y Alberto Fernández, todo es mucho más complicado.

Al peronismo hoy se les hace imposible una foto de familia, como aquella que armaron para volver mejores, luego del mensaje por X de Cristina Kirchner en la que anunció que iba a ser vice de Fernández.

Máximo Kirchner le pidió a Jorge “Coqui” Capitanich que le organizara un acto en Chaco para recordar el Día de la Lealtad. Y aunque en la previa nadie oficializaba actividad alguna en San José 1111, todos esperaban una movilización de los adherentes de la expresidenta. Capitanich, quien tuvo en su equipo de trabajo a Kicillof hace dos décadas, desembarcó como funcionario bonaerense antes de llegar al Senado. En fin…

Massa no hará nada. Él tiene su propio partido, el Frente Renovador, nacido en 2013 para ponerle fin al kirchnerismo en una alianza política con el PRO y desprendimientos de la Coalición Cívica. Como toda persona que se precie de poderosa, deja trascender que detrás de figuras como Dante Gebel, Daniel Hadad y Jorge Brito hay células dormidas de su propio espacio, a imagen y semejanza de lo que sí hizo con Javier Milei. Salió bien en 2023, el mito crece, pero hay que esperar para saber cuánto de cierto hay en todas estas nuevas insinuaciones.

NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ABRIL 25: El diputado nacional Máximo Kirchner brindó hoy un discurso en la provincia de Santa Fe, donde se refirió al peronismo y afirmó que desde el partido “siempre estamos para sumar”. FOTO NA: MARIANO SANCHEZ/ARCHIVO
NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ABRIL 25: El diputado nacional Máximo Kirchner brindó hoy un discurso en la provincia de Santa Fe, donde se refirió al peronismo y afirmó que desde el partido “siempre estamos para sumar”. FOTO NA: MARIANO SANCHEZ/ARCHIVO

Por eso hoy La Libertad Avanza sigue siendo un espacio para ordenar. Todas las partículas diseminadas en lo que nació como un proyecto filo peronista hoy están en crisis. Aquel equipo se inició con la capitanía de un tridente armado por Carlos Kikuchi, Sebastián Pareja y los Menem, Eduardo, Lule y Sharif, en ese orden orgánico.

Hoy el único que está afuera es “El Chino”. Los que se quedaron adentro piensan igual o parecido a él y están bajo los efectos de un dilema que atraviesa a todos los espacios políticos. O siguen cercanos al poder o se van, porque son peronistas y si bien el mileismo es de derecha, termina siendo más anárquico que conservador.

Axel Kicillof, quien se quedó con el sello del Partido Justicialista bonaerense, estará en La Matanza, la capital nacional del peronismo, Desde ahí se ganan o se pierden todas las elecciones, aunque en los últimos tiempos ese distrito, el más importante de todo el país en cantidad de electores municipales, tiene dos problemas de imposible resolución.

Su jefe es Fernando Espinoza, un típico puntero barrial, quien heredó el poder por manejar el auto de Alberto Balestrini, la última esperanza que tuvo el peronismo por tener un gobernador que antes había sido intendente.

Balestrini fue puesto por Néstor Kirchner como vice de Daniel Scioli, para “vigilarlo” y todos suponían que sería su sucesor luego que terminara el segundo mandato del ahora secretario de Turismo de la Nación. Reunía todas las condiciones para ser “el nuevo Duhalde, pero kirchnerista. Era peronista, leal a Néstor y conocía a todos los dirigentes de la Provincia”. Su partida dejó un vacío que hasta hoy nadie pudo llenar.

En su municipio, Máximo Kirchner enfrenta a Espinoza a través de un dirigente local, Facundo Tignanelli, convertido en jefe de La Cámpora bonaerense y presidente del bloque de diputados provinciales. La pelea es a todo o nada, como hacen siempre los kirchneristas de buena conducta. Prefieren el relato antes que los consensos. Es con ellos al frente o en frente, nunca como parte.

Esto es lo que sucede, al final de cuentas, en el peronismo kirchnerista nacional. Los gobernadores ya no quieren saber nada con Cristina, pero si ella les arma un rival, pierden contra cualquier opositor de derecha. Y Kicillof, quien los conoce bien, prefiere “victimizarse” -como define Sergio Berni, su exministro de Seguridad- antes que enfrentarlos y echarlos del gobierno.

¿Cuánto falta al gobernador bonaerense para que su accionar se parezca al de Alberto Fernández, el expresidente? Hay varios del Movimiento Derecho al Futuro que se hacen esta pregunta.

Sus modos, no peronistas, no hirientes para con el propio aliado, aunque este lo maltrate, y práctico con el opositor provincial le sigue dando frutos al gobernador. Esta semana le valió el elogio de Ramón Lanús, el intendente del siempre ultraconservador San Isidro, con el que inauguró una UTOI de Seguridad en la que estuvo, además, Juan Grabois.

“Prefiero buscar los puntos de acuerdo en cuestiones que le sirven a la gente. Para discutir por el proyecto de país hay otros ámbitos”, definió el intendente.

Lanús no necesita sobreactuar fidelidades. Se jugó por Patricia Bullrich cuando nadie lo hizo y fue el primero en apoyar el pacto de Acassuso entre Mauricio Macri y Javier Milei.

Axel Kicillof inaugura la UTOI San Isidro con el intendente Ramón Lanús
Axel Kicillof inaugura la UTOI San Isidro con el intendente Ramón LanúsTwitter

La actitud del gobernador bonaerense también pone en crisis al radicalismo. Hay muchos intendentes que prefieren acordar con él para el futuro antes que con Javier Milei o Sergio Massa. Lo reconocen un hombre pragmático, que no hace “un toma y daca” como el que padecieron en el pasado, inclusive con el ambiguo Daniel Scioli.

De ahí la dificultad que tiene el centenario partido para hacer de nuevo un “milagro como el de Gualeguaychú”. por más que la mayoría de sus gobernadores pretendan adherir sus listas a las de La Libertad Avanza.