

La publicación reciente del Plan Financiero del Gobierno volvió a encender el debate sobre la situación económica del país. El documento, divulgado con retraso frente al calendario habitual, expone nuevas proyecciones macroeconómicas que muestran un escenario desafiante para la economía colombiana en los próximos años.
Entre las estimaciones oficiales se plantea un crecimiento del producto interno bruto cercano al 2,6% para 2026, acompañado de un aumento en las previsiones de inflación. Mientras inicialmente se proyectaba un incremento de precios del 3,2%, ahora el cálculo del Ejecutivo ubica la cifra cerca del 5,8%, lo que refleja presiones adicionales sobre el comportamiento económico.
Las cifras fiscales también muestran tensiones. El Gobierno plantea reducir el déficit fiscal hasta el 5,1% del PIB en 2026, al tiempo que proyecta un balance primario negativo del 2,1%. Este panorama implica la necesidad de realizar un esfuerzo de ajuste frente a los resultados registrados en 2025.
En paralelo, distintos análisis privados advierten que el deterioro de las cuentas públicas se ha profundizado en los últimos años, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad de la deuda y el margen de maniobra que tendrá el país para enfrentar nuevos retos económicos.
El diagnóstico de los analistas sobre las finanzas públicas
Un informe reciente de Corficolombiana advierte que el país atraviesa un periodo particularmente complejo en materia fiscal. Según el documento, “las finanzas públicas de Colombia atraviesan uno de los momentos más complejos de las últimas décadas”, una situación que solo tiene antecedentes en episodios extraordinarios como la crisis económica de finales de los años noventa o la pandemia.

El análisis explica que el deterioro reciente responde principalmente a un crecimiento acelerado del gasto público. Durante 2025, el déficit del Gobierno Nacional Central llegó al 6,4% del PIB, mientras que el déficit primario alcanzó el 3,5%, uno de los niveles más altos registrados en cerca de veinte años.
El aumento del gasto y las presiones sobre la deuda
Las cifras muestran que el gasto estatal ha crecido a un ritmo mayor que los ingresos. En 2025 el gasto total representó el 22,1% del PIB, mientras que los ingresos se mantuvieron alrededor del 16,3%, lo que amplió la brecha fiscal y obligó a incrementar las necesidades de financiamiento.
En un periodo más amplio, el análisis señala que entre 2022 y 2025 el déficit primario aumentó más de dos puntos porcentuales del PIB, impulsado principalmente por el aumento del gasto público, mientras que los ingresos prácticamente no mostraron variaciones relevantes.
El desafío fiscal que enfrentará el próximo gobierno
El informe también advierte que el país tendrá que realizar un ajuste significativo para volver a cumplir las metas de la regla fiscal en los próximos años. Según las estimaciones, Colombia necesitaría un ajuste de entre tres y cuatro puntos del PIB antes de 2028.
A este escenario se suman los altos vencimientos de deuda interna programados para este año, estimados en cerca de 63 billones de pesos. Este contexto podría aumentar la presión sobre el mercado de deuda y obligar al Gobierno a buscar financiación en condiciones cada vez más exigentes.











