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Una potencia mundial impulsa un proyecto estratégico en América Latina que ya comenzó a redefinir las rutas del comercio internacional. Se trata de un megapuerto marítimo de aguas profundas ubicado en la costa central de Perú, concebido para fortalecer la conexión logística entre Sudamérica y Asia.

La obra se encuentra a unos 80 kilómetros al norte de Lima y forma parte de una estrategia de largo plazo orientada a modernizar la infraestructura portuaria regional. Aunque su planificación se remonta a varios años atrás, el inicio de sus operaciones marcó un hito para el sistema logístico del Pacífico sudamericano.

El complejo fue diseñado para recibir buques de gran porte y operar con altos niveles de automatización, con el objetivo de reducir tiempos de tránsito, costos operativos y la dependencia de otros puertos de la región.

Megapuerto marítimo de aguas profundas en la costa central de Perú

El Puerto de Chancay contempla una inversión inicial aportada por capitales chinos cercana a los 1.300 millones de dólares, de acuerdo con datos oficiales del proyecto. La terminal inició operaciones durante 2025 y actualmente gestiona un flujo regular de buques comerciales.

El Puerto de Chancay contempla una inversión inicial aportada por capitales chinos.EFE

La infraestructura portuaria está compuesta por cuatro muelles: dos multipropósito destinados a carga a granel, carga rodante y proyectos industriales, y otros dos especializados en contenedores. Estos últimos suman 860 metros de línea de atraque y operan mediante sistemas altamente automatizados.

Un proyecto clave para la logística y el comercio regional

En su primera etapa, el megapuerto cuenta con capacidad para manejar alrededor de un millón de TEU al año. El plan de expansión prevé alcanzar 1,5 millones de TEU en una fase posterior, mediante la incorporación de nuevas grúas automatizadas y mejoras operativas.

Desde el punto de vista tecnológico y ambiental, el complejo fue concebido bajo un esquema mayoritariamente eléctrico, incorpora equipos automatizados, vehículos autónomos y una red interna de comunicaciones avanzadas. Además, dispone de un túnel logístico subterráneo que conecta las zonas de acceso con el área operativa, permitiendo un control más eficiente de la carga mediante sistemas de inspección no intrusiva progresivamente ampliados.