

La reciente aprobación de la Ley 2486 de 2025 marca un punto de quiebre en el sistema de movilidad del país. La normativa introduce cambios estructurales al permitir que ciertos vehículos eléctricos circulen sin cumplir requisitos históricos como el SOAT, la matrícula o la licencia de conducción.
Este giro modifica directamente el alcance del Código Nacional de Tránsito, vigente desde 2002, que hasta ahora imponía condiciones uniformes para todos los actores en la vía. La nueva regulación establece que no todos los vehículos representan el mismo nivel de riesgo.
El cambio ha generado una fuerte discusión entre autoridades, expertos y conductores, especialmente por el impacto que puede tener en la seguridad vial y en el control institucional.
Qué vehículos quedan exentos de SOAT y licencia
La ley se enfoca en los llamados vehículos de movilidad personal urbana, como bicicletas eléctricas, patinetas y otros medios impulsados por motor eléctrico. Estos podrán circular sin documentación obligatoria siempre que cumplan parámetros técnicos definidos.

Entre las condiciones establecidas, se incluye un peso inferior a 60 kilogramos o una velocidad máxima que no supere los 40 kilómetros por hora. Bajo estos criterios, el legislador considera que se trata de medios de bajo riesgo dentro del sistema vial.
Las reglas que siguen vigentes para estos vehículos
Aunque la norma elimina ciertos requisitos, no implica una libertad total en la circulación. Las autoridades mantienen regulaciones específicas sobre los espacios habilitados para su uso y las condiciones de tránsito.
Esto significa que estos vehículos no podrán desplazarse en cualquier vía ni bajo cualquier circunstancia. Su operación seguirá limitada a zonas definidas, lo que busca reducir conflictos con automóviles y motocicletas.
Un cambio que redefine el modelo de movilidad en Colombia
Durante más de dos décadas, el sistema de tránsito colombiano se basó en reglas homogéneas para todos los vehículos. La obligatoriedad del seguro y la licencia era uno de los pilares del control estatal en las vías.
Con esta reforma, el país adopta un enfoque diferenciado que reconoce nuevas formas de transporte y promueve la movilidad sostenible. La medida también se conecta con tendencias globales que buscan integrar tecnologías limpias y reducir la dependencia de vehículos tradicionales.












