

Bogotá comenzó a incorporar sus primeros taxis eléctricos en operación, en una apuesta que busca modernizar el transporte público individual y acelerar la transición hacia una movilidad más limpia. A diferencia de intentos anteriores, esta vez los vehículos ya fueron entregados y comenzaron a trabajar en las calles de la capital.
Según informó El Espectador, el programa arrancó con apoyo del Fondo para la Promoción de Ascenso Tecnológico (FOPAT), desde donde el Gobierno impulsa una estrategia orientada a reducir emisiones, mejorar la rentabilidad de los conductores y renovar parte de la flota amarilla.
¿Cómo funciona el plan para sumar taxis eléctricos a la Capital?
La primera etapa del programa contempla la incorporación de 320 vehículos eléctricos. De acuerdo con las proyecciones oficiales, esta fase permitiría una reducción de hasta 34% en emisiones dentro del segmento intervenido.
Además del impacto ambiental, el modelo apunta a disminuir gastos operativos para los conductores, especialmente en combustible y mantenimiento, dos de los costos más altos de la actividad.
La ministra de Transporte destacó que el objetivo es pasar de los anuncios a resultados concretos, con un sistema más moderno y preparado para el futuro.
Inversión millonaria y créditos especiales
Uno de los pilares del proyecto es el respaldo financiero para facilitar la compra de unidades. Para ello, se habilitó una línea de crédito por $14.800 millones COP con apoyo de Bancóldex y el Fondo Nacional de Garantías.
Estas herramientas ofrecen condiciones preferenciales para taxistas interesados en cambiar su vehículo por uno eléctrico, una decisión que suele requerir una inversión elevada.
La primera convocatoria mostró alta demanda, con más de 220 postulaciones recibidas. Hasta el momento, 48 solicitudes ya fueron aprobadas.
¿Cuánto cuesta un taxi eléctrico en Colombia?
El principal desafío para expandir el modelo sigue siendo el precio. Según datos citados por el medio, un taxi eléctrico puede costar entre $150 y 180 millones.
Si se suman procesos como la chatarrización del vehículo anterior, la inversión total puede superar los $250 millones, una cifra que genera preocupación dentro del sector por los tiempos de recuperación del capital.
Por eso, varios gremios reclaman mayor seguridad jurídica y condiciones más estables para animar nuevas compras.
Infraestructura y expansión nacional
Otro punto clave es la infraestructura de carga. A diferencia de los vehículos tradicionales, un taxi eléctrico necesita acceso frecuente a estaciones de recarga, y la red actual todavía no crece al ritmo que demandaría una flota masiva.
Pese a ese escenario, el Gobierno ya manifestó su intención de extender el esquema a otras capitales del país. La idea es que más conductores puedan incorporarse a la movilidad eléctrica y reducir la dependencia de combustibles fósiles en las principales ciudades.
Un mercado grande con espacio para renovarse
Bogotá concentra uno de los mercados de taxis más importantes del país, con alrededor de 138.000 unidades. Cundinamarca supera los 160.000 y Antioquia registra más de 120.000.
Con ese volumen, cualquier avance en electrificación puede tener impacto significativo tanto en calidad del aire como en costos operativos del sistema.












