

Investigadores sorprendieron al descubrir elementos que establecen una relación entre la extinción del Homo floresiensis y factores como sequías prolongadas, erupciones volcánicas y la migración del Homo sapiens a la isla de Flores. Estos homínidos son popularmente conocidos como "Hobbits“, en alusión a los icónicos personajes creados por el escritor J.R.R. Tolkien.
El trabajo de investigación, publicado en Communications Earth & Environment, argumenta que una serie de alteraciones ambientales obligaron a los diminutos homínidos a competir por recursos disponibles y, en consecuencia, a extinguirse hace aproximadamente 50.000 años. Este estudio utiliza un enfoque que combina el análisis de estalagmitas, la datación de restos y estudios sobre la fauna local para crear un panorama de estrés hídrico y presión por parte del ser humano.
Los autores reconstruyeron un notable descenso en las precipitaciones desde aproximadamente 61.000 años atrás, lo que ocasionó una reducción de ríos y áreas de pastoreo vitales para la megafauna. Este contexto climático adverso, combinado con una erupción volcánica que afectó parte del entorno, podría haber inducido a los hobbits a trasladarse hacia zonas costeras, incrementando el contacto con humanos modernos.
Evidencias clave climáticas y arqueológicas
De acuerdo con los resultados, se observó un descenso en las precipitaciones, dejando atrás niveles significativamente más altos, siendo esta una situación que persistió hasta la desaparición de la especie.
Asimismo, el estudio indica que el declive en las poblaciones de Stegodon (que era una especie de elefante pigmeo habitual en la cadena alimenticia) precedió al colapso final, lo que respalda la hipótesis de escasez de recursos. En este contexto, los hobbits perseguían a sus presas hacia la costa, donde la competencia con Homo sapiens se tornaría ineludible.

Expertos explican el final de los hobbits
Nick Scroxton, coautor del estudio en University College Dublin, indicó que “la nueva evidencia sugiere un periodo de sequía extrema que pudo haber contribuido a la desaparición de los hobbits”. Este impulso hacia la costa generó un incremento del contacto con humanos modernos que ya estaban en expansión en la región.
El paleontólogo Julien Louys expresó sus preocupaciones, subrayando que en islas pequeñas “cuando las cosas se secan, un animal no puede simplemente abandonar el territorio y los refugios disponibles desaparecen o se saturan rápidamente”. Esta limitación geográfica acentuó la competencia por recursos finitos.









