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El Gobierno nacional confirmó un nuevo recorte al Presupuesto General de la Nación (PGN) que supera los $4,2 billones, una medida que impacta de lleno la ejecución del gasto público y redefine las prioridades del Estado para la vigencia fiscal 2025.

El ajuste fue formalizado a través del Decreto 1484 del 31 de diciembre, con el que el Ministerio de Hacienda busca contener el déficit y garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas en un contexto de ingresos por debajo de lo proyectado.

Este recorte puntual se suma a los $12 billones que ya habían sido aplazados durante el año, lo que eleva el ajuste total del presupuesto a $16,2 billones, una de las mayores reducciones fiscales registradas en los últimos años en Colombia.

¿Por qué el Gobierno recortó el Presupuesto General de la Nación en 2025?

La decisión está directamente relacionada con la caída del recaudo tributario y con la no aprobación de la Ley de Financiamiento en el Congreso, que habría permitido al Ejecutivo contar con recursos adicionales para cubrir las obligaciones del Estado. Según el Ministerio de Hacienda, los ingresos efectivamente recaudados hasta noviembre no alcanzaron para respaldar el nivel de gasto inicialmente aprobado.

En el propio decreto, el Gobierno reconoce que no es posible ejecutar un presupuesto que supere los recursos disponibles, por lo que se hizo necesario ajustar apropiaciones para cumplir con la Regla Fiscal y evitar un mayor desequilibrio en las cuentas públicas.

El Gobierno recortó más de $4 millones del Presupuesto General de la Nación.
El Gobierno recortó más de $4 millones del Presupuesto General de la Nación.Nelson Hernandez Chitiva

¿De cuánto es el recorte total al Presupuesto General de la Nación?

El ajuste final asciende a $16,2 billones, resultado de dos movimientos clave:

  • Un aplazamiento previo de $12 billones, que terminó convirtiéndose en recorte definitivo.
  • Una reducción adicional de $4,23 billones, correspondientes a recursos que se esperaban recaudar vía la Ley de Financiamiento y que finalmente no ingresaron.

Estos montos afectan tanto a entidades del orden nacional como a programas estratégicos de inversión y funcionamiento.

¿Qué sectores son los más afectados por el recorte presupuestal?

El impacto del recorte no fue uniforme y golpea con mayor fuerza a sectores sensibles para la política social y económica del país. Entre los más afectados se encuentran:

  • Educación superior: se recortaron más de $1,38 billones del programa de calidad y fomento, lo que limita la financiación de universidades públicas y proyectos de fortalecimiento institucional.
  • Infraestructura: entidades como el Instituto Nacional de Vías (Invías) enfrentan menores recursos, lo que podría retrasar obras y contratos clave.
  • Salud: tanto el Instituto Nacional de Salud (INS) como el Invima operarán con presupuestos más ajustados para funcionamiento y compra de insumos.
  • Programas sociales y de paz: la Presidencia de la República sufrió un recorte superior a $122.000 millones, con efectos sobre iniciativas de derechos humanos, modernización tecnológica y el Fondo Colombia en Paz.
  • Tierras y desarrollo rural: la Agencia Nacional de Tierras también vio reducidas sus partidas, lo que pone presión sobre la ejecución de la reforma agraria.

¿Cómo afecta este recorte a la ejecución del gasto público en Colombia?

El recorte presupuestal implica una ejecución más austera, con menor margen para inversión y expansión de programas estatales. En la práctica, esto se traduce en:

  • Menor ritmo en obras de infraestructura.
  • Ajustes en programas sociales y educativos.
  • Presión adicional sobre entidades que ya operaban con presupuestos limitados.

Además, el recorte deja en evidencia la fragilidad del financiamiento estatal en un escenario de bajo recaudo y alta dependencia de reformas tributarias.

¿Qué pasará con el Presupuesto de 2026 tras este ajuste?

Aunque el Gobierno ya expidió el presupuesto para 2026, que supera los $546 billones, la presión fiscal no desaparece. Parte de ese monto sigue desfinanciado, por lo que el Ejecutivo deberá mantener una política de control del gasto y buscar nuevas fuentes de ingreso para evitar ajustes similares en el futuro.