Hay ciudades que se visitan y ciudades que se habitan. Nueva York pertenece, de manera inexplicable, a las dos categorías al mismo tiempo.

Uno llega con la intuición de que algo ya la conoce —por las innumerables películas y series que transcurren allí-, y sin embargo, ella siempre encuentra la forma de sorprendernos. Incluso, se puede visitar diez veces y aun así seguir descubriendo cosas nuevas: un parque, un restaurante, un café, un barrio que se puso de moda, una exposición en un museo o una atracción que antes no estaba.

A Nueva York cuesta seguirle el ritmo. Le fascina renovarse. Y ese es, tal vez, uno de sus mayores encantos: una ciudad que vibra a la par de los cambios culturales que la atraviesan, que está en constante evolución y que no descansa ante los 65 millones de turistas que la visitan al año, según las últimas cifras del New York City Tourism + Conventions.

Para este año la ciudad espera 66,3 millones de visitantes (+2% que el 2025), un aumento impulsado por la celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Este evento, según estimaciones del organismo, inyectará 1,2 millones de visitantes a la región (Nueva York–Nueva Jersey), con ocho partidos programados, incluida la gran final en el MetLife Stadium de NJ el 19 de julio.

Qué hacer en Nueva York: imperdibles de una primera (o segunda) visita

Para empezar, hay que saber que la ciudad está compuesta por 5 distritos: Manhattan, Brooklyn, Queens, El Bronx y Staten Island, siendo los primeros dos los más turísticos.

Manhattan, la isla principal, es inmensa. Y para recorrerla, conviene tener una idea previa del mapa para saber más o menos dónde se ubica cada barrio y cuál es la vibra de cada uno de ellos: desde el ambiente cool del SoHo, lleno de tiendas de moda y restaurantes, a las elegantes calles del Upper East Side. Lo ideal es asignar una zona a cada día, para asegurarse de no perderse de nada.

SoHo, Manhattan, NYCBrittany Petronella

Para todos aquellos que la visitan por primera vez, existe una lista de lugares que no se pueden dejar afuera de cualquier itinerario. Basta mirar opciones como el CityPASS, que permite explorar las principales atracciones de la ciudad con descuento y reservar visitas con anticipación.

Este pase incluye el ingreso a lugares emblemáticos como el Observatorio del Empire State Building y el Museo Americano de Historia Natural y a tres de entre el Observatorio del Top of the Rock, el Memorial y Museo del 11S, la Estatua de la Libertad e Isla Ellis, Cruceros Circle Line, el Museo Intrépido y el Museo Guggenheim.

Para moverse por la ciudad la mejor opción es caminar y usar el Metro, un gran aliado para desplazarse rápidamente entre los distintos puntos de Nueva York. El boleto cuesta u$s 3 y se paga con cualquier tarjeta sin contacto (la famosa MetroCard salió de vigencia a fines de 2025).

A continuación, algunas planes y atracciones para no perderse en la ciudad…

Cherry Blossom Festival, Brooklyn Botanical Garden, Brooklyn, NYCTagger Yancey IV

El MET

El Museo Metropolitano de Arte (MET), sobre la Quinta Avenida, alberga más de dos millones de obras de arte. Es agotador recorrerlo todo en sola una visita, por eso un consejo válido es elegir dos o tres secciones y verlas en profundidad.

Hay quienes van directo a las salas egipcias, donde se puede contemplar un templo completo —el Templo de Dendur— trasladado piedra por piedra desde las orillas del Nilo, y luego a las galerías de pintura europea, con Vermeer, Cézanne y El Greco en la misma planta.

Además este año, del 29 de marzo al 28 de junio, se podrá ver la muestra ‘Raphael: Sublime Poetry: la primera gran exposición en Estados Unidos dedicada íntegramente al maestro del Renacimiento italiano. Reúne más de 200 pinturas, dibujos y tapices que destacan su creatividad incomparable y su sensibilidad poética.

Dos datos a tener en cuenta: la cafetería con vista al parque, en el ala norte, es un buen lugar para hacer una pausa; y los viernes hay ‘date night’ con horario extendido hasta las 21 horas, música clásica y 2x1 en cócteles. La entrada tiene un valor de u$s 30 para adultos; u$s 22 para personas mayores y u$s 17 para estudiantes.

Central Park

Todo viaje a Nueva York debería empezar con una visita al Central Park, el pulmón verde de Manhattan. En sus más de 300 hectáreas y 4 kilómetros de largo, los caminos son infinitos y se pueden recorrer a pie, en bici y hasta en carruaje.

Los senderos serpentean por esculturas, lagos, bosques y monumentos, siendo el mejor plan perderse entre ellos y dejarse llevar por la curiosidad y los carteles indicadores.

El parque es encantadoramente bello en cualquier estación: en primavera florece y estalla de colores, en otoño se tiñe de marrón, amarillo y naranja, en invierno se cubre de blanco con la nieve y en verano se llena de vida y actividades. Cada época tiene su encanto.

El MoMA

El Museum of Modern Art (MoMA) es otro imprescindible de la ciudad. Es el gran museo del arte moderno y contemporáneo, y eso implica una colección que va mucho más allá de la pintura, con diseño industrial, fotografía, cine y arquitectura.

Acá conviven obras mundialmente reconocidas como La noche estrellada de Van Gogh y La persistencia de la memoria de Dalí con las latas de sopa de Campbell’s de Andy Warhol y joyas de Picasso como Las señoritas de Aviñón.

Además, hasta el 12 de septiembre estará la exposición ‘Frida and Diego: The Last Dream’, centrada en obras clave de Frida Kahlo y Diego Rivera pertenecientes a su propia colección, en una galería cuyo diseño se inspira en la nueva producción de la Metropolitan Opera, El Último Sueño de Frida y Diego.

Frida and Diego: The Last Dream, The Museum of Modern Art (MoMA)

Está ubicado en la calle 53, cerca de la Sexta Avenida, y la entrada (como en el MET) tiene un valor de u$s 30.

Summit One Vanderbilt

Nueva York tiene varios observatorios: el Empire State, el Top of The Rock, el Edge en Hudson Yards, el One World Observatory y el Summit One Vanderbilt, inaugurado en octubre de 2021 y convertido en una de las atracciones más convocantes de la ciudad.

Este último, además de sus vistas, ofrece toda una experiencia con instalaciones de arte, luces led y tecnología para adoptar el concepto de una “plataforma de observación” en alturas completamente nueva.

El edificio One Vanderbilt tiene 427 metros de altura y está ubicado junto a la Grand Central Terminal, con Summit entre los pisos 91 y 93. Acá arriba, el diseño de Kenzo Digital toma el control de la sala en un espacio de dos plantas con superficies completamente espejadas. El efecto visual es tremendo y consigue que el horizonte de Manhattan se multiplique al infinito.

La visita se puede complementar con Ascent, un ascensor exterior totalmente de cristal (el más grande de este tipo en el mundo), que se eleva por el exterior del edificio para conseguir una vista aún más impactante.

La experiencia cambia totalmente según la hora del día, si es con la suave luz de la mañana, el rojo anaranjado del atardecer o las infinitas luces de la noche. Eso sí, hay que ir con paciencia porque la gente es mucha y las entradas deben comprarse con anticipación. Se consiguen desde u$s 44. El boleto ‘ultimate’, que incluye entrada general, Ascent y un cóctel en el bar de la cima cuesta u$s 82.

El Empire State

El Empire State Building sigue siendo un clásico indispensable de la ciudad. Inaugurado en 1931, fue durante décadas el edificio más alto del mundo. Hoy ya no ostenta ese récord, pero conserva algo que los rascacielos más nuevos todavía no tienen: historia.

La terraza del piso 86 ofrece una vista de trescientos sesenta grados de Manhattan que es, sencillamente, la más clásica de la ciudad. Ahí se pueden ver el Chrysler Building, el Central Park, los puentes sobre el East River y el skyline de Brooklyn al fondo. Para quienes quieran ir un poco más arriba, el piso 102 ofrece una segunda terraza más pequeña y más íntima.

Pero más que sus vistas, lo lindo del edificio es que se ha convertido en un museo que cuenta la historia de su construcción y su transformación en ícono mundial a lo largo de los años, con presencia en numerosas historias, series y películas famosas.

Midtown, Manhattan, NYCJulienne Schaer

La entrada vale u$s 44 si se quiere ir solo hasta el piso 86 y u$s 79 hasta el 102. Quienes tengan el CityPASS la tienen incluida en el pase, además, este boleto permite como extra una entrada para la misma noche hasta 3 horas antes del cierre.

El Museo de Ciencias Naturales

En el Upper West Side, del lado oeste de Central Park, el American Museum of Natural History ocupa una manzana entera y guarda dentro una de las colecciones científicas más importantes del planeta. Famoso por la película Una noche en el museo, deslumbra tanto a grandes como a chicos.

Los dinosaurios son, previsiblemente, la atracción más convocante del museo. El hall de los fósiles de vertebrados tiene esqueletos que se extienden desde el suelo hasta el techo, con un T-Rex que se lleva todas las miradas. Las mismas que se roba la ballena azul a tamaño real que cuelga del techo de la sala de mamíferos marinos. O la réplica del sistema solar en el Hayden Planetarium.

Actualmente se puede visitar la expo ‘Impact: The End of the Age of Dinosaurs’, la cual invita a realizar un viaje en el tiempo —66 millones de años atrás— y explorar la vida antes y después del impacto del asteroide que provocó una extinción masiva.

Un plan imperdible para los más chicos: la muestra Impact: The End of the Age of Dinosaurs será la gran atracción del American Museum of Natural History en 2026.Alvaro Keding y Daniel Kim / AMNH

Con modelos a escala real, fósiles, experiencias táctiles y recursos multimedia inmersivos, la muestra revela cómo desaparecieron los dinosaurios, los reptiles marinos y otras especies, y cómo ese evento dio lugar al surgimiento de los mamíferos y, más tarde, de los seres humanos.

El precio del ticket para adultos es de u$s 37, para niños u$s 22 y para estudiantes u$s 30. Quienes tengan el CityPASS tienen la entrada incluida.