Descubrí Hong Kong, la meca de las finanzas y el shopping

Descubrí Hong Kong, la meca de las finanzas y el shopping

Tan vibrante como exótica, su condición de hub asiático y su régimen libre de impuestos la convierten en una meca de las compras high-class.

Como eje de un viaje de negocios, ya que es uno de los principales centros financieros del mundo. Como una de las escalas en un viaje a la China profunda. Como hub para luego desplazarse hacia alguno de los destinos asiáticos de moda. Cualquiera sea la motivación para visitarla, Hong Kong es, hoy, la ciudad del futuro.

Se trata de una ciudad-estado (nomenclatura que comparte con Singapur y El Vaticano) cuyo territorio se divide en tres zonas: la peninsular de Kowloon, la isla de Hong Kong y los llamados Nuevos Territorios, que incluyen la isla de Lantau.

Desde el arribo al aeropuerto internacional, el viajero percibe las señales de que lo espera una estadía impactante. No sólo el inevitable jet lag colabora con ese feeling de haber ingresado en una dimensión paralela propia de una película de ciencia ficción, sino que el shock visual y cultural es tan abrumador que es probable que los sentidos no vuelvan a tener respiro hasta el regreso a casa.

Paraíso del consumo

Desde pequeños puestos callejeros con baratijas made in China hasta concept stores de las marcas de tecnología más vanguardistas, pasando por decenas de boutiques de las clásicas maisons de la moda francesa, Hong Kong es la meca del consumismo modelo siglo XXI. Y así como se puede conseguir el último modelo de cartera de Prada y, en la misma manzana, adquirir su versión fake a precios irrisorios, esta ciudad es una tentación para quienes disfrutan tanto de los objetos de lujo como de los kitsch. Así, los animados mercados nocturnos de Mong Kok, Ladie’s Market o Temple Street, con sus puestitos de techo de lona azul, ofrecen un catálogo de suvenires, remeras y chucherías varias a cambio de unos pocos billetes y mucho regateo. Por la zona de Hollywood Road y sus alrededores está el San Telmo hongkonés, donde se concentran tesoros de dinastías extintas, muebles tallados con maestría milenaria y figuras con piedras de jade. Del lado de Hong Kong Island, las mejores zonas para salir de compras son Causeway Bay, Central y Soho. Cruzando el río, los barrios de Tsim Sha Tsui, Kowloon y Mong Kok deberían estar en la lista del turista adicto a los mega malls. Ahora, si se está dispuesto a dejar que la billetera arda, el lugar perfecto es CityGate Outlet, en la isla de Lantau, ideal para terminar la tarde en busca de descuentos luego de visitar el Gran Buda. El bonus track: la isla es libre de impuestos. Así, los precios en algunos productos internacionales son más competitivos que en sus propios países de origen.

#DiscoverHK

Si bien los británicos devolvieron la soberanía de la ciudad a China hace más de 20 años, Hong Kong conserva un régimen administrativo especial: su propia moneda, su propio pasaporte (los argentinos no necesitan visa para ingresar, como sí sucede para ir a China), su propia legislación y su propia seguridad. Y si bien el idioma oficial es el cantonés, debe ser una de las ciudades de Oriente con mayor cantidad de expats occidentales, por lo que, en la práctica, predomina el uso de la lengua de Shakespeare. Con una oferta que incluye desde restaurantes de comida argentina (Gaucho, Pampa, Buenos Aires Polo Club o Tango) hasta el emprendimiento gastronómico con estrella Michelin más accesible del mundo (Tim Ho Wan, especializado en dim sun), más 61 establecimientos destacados en la famosa guía roja del buen comer y vivir, Hong Kong es una de las capitales culinarias del mundo gracias a su multiculturalidad.

Otra señal de que es injusto etiquetar a Hong Kong como la shopping-landia de Asia se consigue con tan sólo levantar la mirada para observar los rascacielos infinitos –como si fueran una madeja enredada de vidrio y cemento- y los omnipresentes carteles de neón. Ese paisaje urbano contrastante despierta el impulso irrefrenable de sacar fotos todo el tiempo y compartirlas en redes sociales bajo el hashtag oficial #DiscoverHongKong.

Ese mix constante podría ser considerado, objetivamente, como un cambalache, pero en esta ciudad resulta armonioso que una fluorescente tienda de productos de belleza esté en el primer piso de una despensa de productos de medicina tradicional china; o que el Templo Man Mo potencie su condición de tótem espiritual pese a la proximidad de las profanas mega torres tan características del skyline hongkonés.