

Brasil corre riesgo inminente de tener su territorio invadido por 155 tipos inéditos de plagas agrícolas originarias de países vecinos. El gobierno está preocupado por una eventual infestación. Existen más de 450 especies en los países de América del Sur que no se encuentran por aquí. La frontera más sensible es en norte del país.
El problema de la invasión de plagas, además de la pérdida de los alimentos, es la probable destrucción de los árboles y la restricción comercial que puede sufrir el lugar. Por ejemplo, el estado (provincia) de Roraima con una invasión de mosca de la carambola, dijo el director del Departamento de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura, Cósam de Carvalho Coutinho, durante una audiencia pública en la Cámara de Diputados el martes. Después de entrar en el país, la forma de contagio hacia otras regiones de Brasil es rápida y los prejuicios son grandes y duran mucho tiempo, afirmó.
El gobierno busca evitar riesgos de imposición de embargos internacionales a productos brasileños. Aunque el costo total de esas posibles nuevas plagas se desconoce, apenas la mosca de la carambola puede significar pérdidas de u$s 150 millones al segmento de fruticultura, según cálculos del Departamento de Sanidad Vegetal.
La plaga llegó al país en 2009 y se mantuvo en algunos estados del norte. El gobierno prevé gastar R$ 6 millones para intentar la erradicación de la mosca en 2011. La plaga afecta principalmente los cultivos de manga, goiaba, acerola, cajú, tomate y carambola.
La mosca de la carambola es considerada una de las peores molestias para la fruticultura. El insecto coloca huevos en los frutos, que se transforman en larvas y dañan a la fruta. Una mosca coloca en promedio de 10 a 12 huevos por día durante su vida, que dura 126 días.










