Brasil recibirá R$ 112.800 millones en inversiones hasta 2014. Solo en obras de infraestructura se gastarán R$ 22.460 millones para que el país esté listo para recibir el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos.

En función de esos gastos, tanto públicos como privados, las multinacionales están abriendo o aumentando sus oficinas en el país para garantizar el acceso a esos recursos.

Agrekko, proveedora de soluciones temporarias de energía, armó una oficina en cada una de las 12 ciudades sedes del Mundial 2014, en Brasil, y planea expandirse. Son eventos en los que el país sede no puede darse el lujo de dejar un estadio a oscuras o perder la energía necesaria para la transmisión de televisión, dijo Diogenes Paoli Neto, presidente de Aggreko América del Sur.

Presente en Brasil desde 2002, cuando comenzó a operar en Macaé, en Rio de Janeiro, enfocado en la industria de petróleo y gas, sus mayores clientes actualmente son las ciudades y los estados (provincias).

A pesar de ser con un estado, el contrato es menor al que se realiza en el caso de un mundial de fútbol, en cuanto al envío de energía. En Sudáfrica, Aggreko proveyó al comité organizador 56 MW de energía durante un mes. En total, se utilizaron 250 generadores y 500 km de cables. Cada año, la necesidad adicional de energía es mayor. Siempre, el último Mundial es el que más consume, explicó Paoli Neto. La empresa también generó toda la energía necesaria para Rock in Rio IV, realizado en septiembre: 22,5 MW en una semana.

Según datos de la FIFA, durante el Mundial se transmitirá durante 73.000 horas, lo que equivale a ocho años de un televisor encendido. La mitad de la población del mundo mira los partidos.

Normalmente, las transmisoras de televisión no utilizan las concesionarias. Primero se dirigen a una operadora independiente, después un backup y por último, las concesionarias, que hacen iluminación pública, local. En el Mundial de Fútbol de frica, toda la iluminación del estadio llegaba a través de generadores. No quisieron correr riesgos, afirmó Paoli Neto.

Otra multinacional que está aumentando su personal con la mira en los grandes eventos es Siemens. La empresa creó, el 1 de octubre, la división de Cidades, Infraestrutura e Grandes Eventos. Sérgio Cavina Boanada, director del área, contó que trabajarán en la división 80.000 empleados en el mundo, sobre un total de 400.000.

Boanada explicó que los eventos como el Mundial o las Olimpíadas son catalizadores para las grandes ciudades. Lo más importante no es el evento en sí, sino lo que queda después de forma permanente. La empresa, que tiene otras tres divisiones -energía, industria y salud-, puede proveer, entre otras, soluciones para energía, transporte, agua y saneamiento. En el estadio Alliance, en Munich, todas las lámparas se están sustituyendo por nuevas. Son entre 300 y 400, que derivarán en un consumo 30% menor que el actual, dijo el director, que explicó que la compañía busca siempre lanzar productos que ayuden a la sustentabilidad y que generen economía.

A pesar de eso, también existen productos desarrollados para aportar soluciones a los estadios, que facilitan la venta de ingresos o el sistema interno de informaciones, por ejemplo. En Brasil no se construía un estadio desde hace más de 50 años, con excepción del Engenhao, que no es un estadio dentro de los estándares de la FIFA.

Siemens también quiere entrar en las competencias por las reformas y ampliación de los aeropuertos. Según Boanada, en Munich, las cintas que llevan las maletas entregan los equipajes casi en simultáneo a la llegada de los pasajeros en el área de desembarque. Las cintas del Santos Dumond (San Pablo) también son nuestras, pero allí Infraero pidió el sistema más básico; el que se retira la maleta del camión y se deposita en la cinta. Eso no depende de nosotros, sí de quién está haciendo la licitación, apuntó.