En casi todo el mundo, darle de comer a animales en la calle suele considerarse un acto de bondad. A nadie se le ocurriría que por hacerlo podría recibir una multa, pero esto ya es una realidad. En Nueva York, una localidad avanzó con una norma que prohíbe este tipo de comportamiento y redefine por completo una práctica cotidiana.
El Capítulo 164 del código municipal del Town of Webb, que regula la prohibición del acoso o alimentación de animales salvajes, establece que ninguna persona puede alimentar, atraer o facilitar comida a la fauna silvestre, ni siquiera de forma indirecta.
La Justicia confirmó sanciones inmediatas: la nueva regla urbana que muchos desconocen
En Nueva York ninguna persona puede alimentar, atraer o facilitar comida a animales salvajes. Esto incluye acciones como dejar basura, restos de comida, semillas o alimento para mascotas en lugares donde puedan acceder los animales.
La ley no solo apunta a la acción directa de alimentar, sino también a cualquier conducta que genere un entorno favorable para que los animales se acerquen. Es decir, incluso sin intención, dejar comida expuesta puede ser considerado una infracción si atrae fauna silvestre.
Los animales incluidos en la lista: qué se considera dentro de la fauna silvestre
La lista no se limita a una especie en particular, sino que abarca de forma amplia a la fauna silvestre, es decir, todos aquellos animales que viven en estado natural y no están domesticados ni bajo control humano.
Dentro de esta categoría se incluyen, principalmente:
- Mamíferos salvajes como ciervos, osos, zorros o mapaches
- Pequeños animales que suelen acercarse a zonas urbanas en busca de alimento
- Aves silvestres que no son consideradas domésticas
La normativa también contempla situaciones indirectas, como dejar comida accesible que termine siendo consumida por estos animales, lo que igualmente se considera una infracción.
Las sanciones económicas: por cuánto pueden multarte
El incumplimiento de esta normativa puede derivar en multas que van desde los 1.000 hasta los 1.500 dólares por cada infracción, además de los costos judiciales asociados.
Un punto clave es que la ley considera cada día de incumplimiento como una falta independiente. Esto significa que una misma conducta puede generar múltiples sanciones si se mantiene en el tiempo, elevando considerablemente el costo final para el infractor.
El objetivo real de la ley: por qué prohíben alimentar animales
La medida no responde solo a una cuestión de orden público sino a un problema ambiental y de seguridad. Las autoridades detectaron que alimentar animales altera sus hábitos naturales, genera dependencia de los humanos y provoca que se concentren en grandes cantidades.
Esto incrementa el riesgo de comportamientos agresivos y de conflictos con personas, lo que en muchos casos termina con la intervención de autoridades y la muerte de los animales. Por eso, la normativa busca reducir estos encuentros y proteger tanto a la fauna como a los residentes.