

China dio un paso inédito en el terreno militar europeo. Serbia, un país de los Balcanes, se convirtió en el primer Estado del continente en incorporar el sistema antiaéreo HQ-9, la tecnología de misiles de largo alcance más avanzada que Beijing haya exportado jamás a Europa. La adquisición no solo refuerza la defensa aérea serbia, sino que marca un giro geopolítico en una región donde predomina la influencia de la OTAN.
China le entrega a un país de Europa su misil más avanzado
El HQ-9 es uno de los sistemas de defensa antiaérea más modernos desarrollados por China. Se trata de un sistema de misiles de largo alcance diseñado para derribar aviones y drones, capaz de neutralizar amenazas aéreas a considerable distancia.
Con su incorporación, Serbia construye una defensa aérea organizada en tres niveles, de largo, mediano y corto alcance, lo que le permite cubrir un espectro completo de posibles ataques. Esa arquitectura escalonada es la que buscan las fuerzas armadas modernas para proteger su espacio aéreo e infraestructura estratégica.
La compra fue anunciada por el presidente serbio, Aleksandar Vučić, a fines de junio de 2026, y fue presentada como la exportación militar china más avanzada realizada hasta ahora en territorio europeo.

Derriba aviones, drones y transfiere tecnología militar de última generación
La cooperación militar entre ambos países va más allá de la simple compra de equipos. China le entregó a Serbia una flota de drones con cerca de 12 horas de autonomía y un alcance de unos 250 kilómetros, ampliando sus capacidades de vigilancia y combate.
El punto más relevante desde el plano estratégico es que el acuerdo incluyó transferencia de tecnología: ese conocimiento permitió a Serbia desarrollar su propio dron doméstico, denominado “Pegaz”, inspirado en modelos chinos. Los medios describen el vínculo entre Belgrado y Beijing como una “amistad de acero”.
Por qué desafía a la OTAN
La relevancia geopolítica del acuerdo es difícil de exagerar. Serbia es un país que aspira a ingresar a la Unión Europea, pero que a la vez se arma con tecnología china en pleno corazón de Europa, una región donde la OTAN mantiene una presencia dominante.
Esa combinación convierte a Serbia en un punto de fricción: la llegada de un sistema antiaéreo chino avanzado al continente europeo representa un avance de la influencia de Beijing en un territorio históricamente alineado con Occidente. Con esta adquisición, Serbia se posiciona además con mayor capacidad de negociación frente a las potencias militares de la región.













