

Los especialistas en seguridad alimentaria de Estados Unidos coinciden: los huevos comprados en supermercados del país deben conservarse siempre en la heladera. La razón principal es que, antes de llegar a las góndolas, atraviesan un proceso de lavado que elimina la capa protectora natural del cascarón.
Sin esa cubierta, conocida como “bloom” o cutícula, el cascarón queda más poroso y vulnerable al ingreso de bacterias como la salmonella. Organismos como la FDA y el USDA remarcan que la refrigeración constante es la principal barrera de protección contra la contaminación.
¿Por qué hay que guardar los huevos en la heladera en Estados Unidos?
A diferencia de otros países, donde los huevos no se lavan y conservan su capa protectora natural, en Estados Unidos y Canadá el proceso de higienización es obligatorio antes de la venta. Ese lavado, aunque elimina suciedad y bacterias externas, también deja el cascarón más expuesto.
Por eso, la FDA recomienda mantener los huevos a 40°F (4°C) o menos desde el momento de la compra. Según el USDA, si se respeta esa temperatura, los huevos crudos con cáscara pueden conservarse en buen estado entre tres y cinco semanas.

¿Qué pasa si se dejan los huevos fuera de la heladera?
Sacar los huevos de la heladera y no regresarlos a tiempo también implica riesgos. Los expertos recomiendan no dejar alimentos con huevo a temperatura ambiente por más de dos horas, un margen que se reduce a solo una hora si la temperatura supera los 90°F (32°C).
Además, pasar un huevo frío a un ambiente cálido genera condensación en el cascarón, lo que facilita el ingreso de bacterias. Antes de consumir un huevo con dudas sobre su frescura, se recomienda hacer alguna de estas verificaciones simples:
Cómo saber si un huevo está en buen estado
- Prueba del agua: si se hunde y queda plano, está fresco; si flota, hay que descartarlo.
- Olfato: un huevo fresco no tiene olor; si al abrirlo desprende un aroma fuerte, no es seguro comerlo.
- Revisión visual: cáscaras con grietas, manchas o textura viscosa son señal de posible contaminación.
Ante cualquier duda sobre el estado de un huevo, los especialistas recomiendan descartarlo antes que arriesgarse a un cuadro de intoxicación alimentaria.













