La idea de congelar la funda de la almohada es una buena solución para aliviar la sensación de calor durante las noches, especialmente durante verano o días de altas temperaturas.
Aunque el efecto es temporal, muchas personas lo recomiendan porque la tela fría puede hacer que sea más fácil conciliar el sueño al reducir la sensación de calor en la cabeza y el cuello.
Para qué sirve congelar la funda de la almohada
Este truco casero se usa principalmente pare refrescar la superficie de la almohada antes de dormir y aliviar la sensación de calor en noches de altas temperaturas.
Aporta una sensación de confort durante los primeros minutos de descanso y ayuda a quienes suelen despertarse por exceso de calor, aunque su efecto es limitado en el tiempo.
Cómo congelar la funda de la almohada
Para probar este método, se debe retirar la funda de la almohada o agarrar una limpia, y asegurarse de que esté completamente seca. Se debe doblar prolijamente y se meter dentro de una bolsa hermética o con cierre para protegerla de la humedad y los olores del congelador.
Colocar la bolsa en el congelador por entre 30 minutos y 2 horas, según el nivel de frescura que desees. Trascurrido este tiempo, sacar la funda y colocarla de inmediato sobre la almohada.
Por qué recomiendan congelar la funda de la almohada
Al estar fría, la funda absorbe parte del calor corporal al entrar en contacto con la piel, algo que genera una sensación inmediata de frescura. No obstante, disminuye a medida que la tela recupera la temperatura ambiente.
Si bien muchas personas pueden encontrarlo útil para dormir más cómodas durante noches de calor, no existen evidencias científicas ni se trata de una recomendación médica que asegura que mejora la calidad del sueño.