Durante este segundo mandato de Donald Trump, la ayuda que Estados Unidos entregó a países extranjeros alcanzó su piso más bajo -ajustado por inflación- desde el año fiscal 2004. Así lo evidencia un análisis del Pew Research Center, que utilizó los datos federales públicos.
Este escenario marca una nueva realidad para aquellas naciones que utilizan los fondos para iniciativas de programas militares de seguridad, desarrollo económico, educación o protección de desastres, y específicamente para quienes reciben asistencia de salud pública, sobre todo con el cierre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) hace más de un año.
Qué dicen los datos sobre la ayuda económica de EE.UU. a naciones extranjeras
El análisis está realizado en base a la ayuda recibida durante años fiscales federales -comprendidos entre el 1 de octubre y el 30 de septiembre-.
La evidencia del recorte se tradujo a datos al cerrar el año fiscal 2025, donde figuran entregados unos 47,300 millones de dólares a países extranjeros, la cifra ajustada por inflación más baja en más de dos décadas.
El panorama sigue siendo desfavorable para los países extranjeros en el año fiscal en curso. Al 1 de julio del 2026, EE.UU. repartió 7.000 millones de dólares en ayuda exterior, una cifra históricamente baja y las naciones de ingresos medios pasaron de recibir en conjunto 5000 en el año fiscal 2024 a 500 en el año fiscal 2026.
Entre las principales áreas donde este recorte tuvo impacto se encuentra el sector de salud, dado que de la ayuda estadounidense es un pilar clave para el desarrollo de programas infantiles y de maternidad de países vulnerables y para combatir enfermedades como el VIH y la malaria.
El impacto del recorte en la salud de los países extranjeros
Un estudio realizado por The Lancet y publicado en abril de 2025 -cercano al momento en el que se tomó la decisión de reducir la ayuda- puso especial foco en el impacto del recorte para programas de salud de países con ingresos medios y bajos: “Ha habido grandes avances en la mejora de la salud global en las últimas décadas. Este progreso ha dado esperanza de alcanzar muchos de los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. Sin embargo, los recientes recortes de financiación amenazan con cambiar estas trayectorias y provocan un fuerte aumento de la mortalidad evitable en los países más pobres”, afirma.
En esa línea, el filántropo Bill Gates -que desde hace años sigue de cerca los asuntos globales de salud junto a la Fundación Gates- fue uno de los principales críticos de esta decisión. En 2025 testificó ante el Comité de Asignaciones del Senado de los Estados Unidos que “la ayuda sanitaria global salva vidas. Y cuando esa ayuda se retira—de forma abrupta y sin un plan—se pierden vidas”.
El informe asegura que el mayor gasto en ayuda exterior del año anterior fue destinado a la salud pública. No obstante, en 2025 la financiación de estos programas fue 4,300 millones de dólares menor que en 2024, con 10,900 millones destinados a este fin y el déficit dejó huella. De acuerdo con diversos reportes de AP recopilados a fecha del 21 de septiembre, los recortes tuvieron consecuencias mortales en países como Nepal, Myanmar, Nigeria y Somalia.