

El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó este jueves los resultados del censo ponderado que cierra el operativo llevado a cabo entre 2023 y 2024, y concluyó que el 10,3% de la población uruguaya no fue censada.
Según el director del INE, Marcelo Bisogno, la complementación de datos busca corregir “limitaciones” detectadas en el censo combinado.
Entre los hallazgos más preocupantes figura que 34.533 personas que viven en asentamientos no fueron relevadas; con la corrección, la proporción de la población en asentamientos pasa de 4,5% censado a 5,5% ponderado, lo que implicaría que el 9,6% de la población total vive en asentamientos si se considera la omisión.
Además, en áreas rurales la omisión aumentó del 4,1% al 5%, dejando sin contar a 32.020 personas.
Bisogno calificó la omisión como “históricamente grande” y señaló que no es un fenómeno exclusivo de Uruguay. Entre las causas se mencionó la no respuesta, viviendas no identificadas o censistas que no pudieron acceder al domicilio.
También advirtió sesgos en la composición de la muestra: las personas mayor edad quedaron sobrerrepresentadas, mientras que los jóvenes de 25 a 35 años y niños de 0 a 5 años tuvieron las mayores tasas de omisión —en este último grupo faltó censar al 17%.
En total, el INE estima que la población omitida asciende a alrededor de 350.000 personas. Bisogno aseguró que el 90% de la población censada entre 2023 y 2024 “no es representativa” respecto del conjunto del país, lo que motivó la fase de ponderación y ajuste de los datos.
El director subrayó el impacto de estos sesgos en indicadores sociales y territoriales: “Censamos más gente de la que vivía en Pocitos que en Casavalle”, ejemplificó, aludiendo a la subrepresentación de estratos socioeconómicos bajos. El INE continúa con el análisis y las correcciones para disponer de una base demográfica más ajustada que permita orientar políticas públicas y planificación.












