

En la Argentina, los empresarios pyme lo saben: reconvertirse es imprescindible para sobrevivir. En el caso de Michael Thonet, su metamorfosis fue rotunda. La firma nació hace tres décadas cuando Jorge Drimer, contador y hombre vinculado al mundo del trading, comenzó a importar la línea de sillas, mecedoras y percheros Thonet de Brasil, primero, y Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia y Rumania, después. Aquellos muebles de madera de haya curvada al vapor se vendían en un pequeño local donde hoy está emplazado el barrio chino, en Belgrano.
Con el tiempo, la firma comenzó a importar piezas de Italia, en particular, sillas y mesas. Como algunos de los modelos llegaban semi armados, debían ser ensamblados y lustrados en el país, a pedido del cliente. Ese fue el embrión del proceso hacia la fabricación local de muebles. Me gusta mucho el diseño italiano. Ya en los '90 veía muebles más equilibrados y sutiles. Entonces, me concentré en la zona de Udine, un polo productor de sillas, y de allí importé de hasta 25 fábricas, cuenta Drimer.
Tiempo de decisiones
El fundador de la firma es uno de los nueve contadores de su familia, pero, asegura, siempre tuve ganas de fabricar algo. Así, a fines de 2000, mudó el depósito a Villa Martelli y, a principios de 2001, con una inversión de u$s 40.000, compró algunas máquinas a través del leasing. Por estar en contacto con los ciclos de la importación y la exportación, sabía que algo iba a pasar con la economía, aunque nunca pensé que sería de tal magnitud, cuenta en referencia a la debacle de 2001. Sin dejar de importar, empezó a hacer piezas de sillas y a fabricar el modelo Scala que hoy ocupa un lugar de privilegio en su local insignia del espacio Buenos Aires Design. Yo no quería copiar así que le compré el diseño a un italiano, cuenta el empresario.
Cuando la crisis se desperezó con los más duros cimbronazos, Drimer tomó la decisión de concentrase en la producción de sillas. Tenía buena relación con la fábrica italiana Billiani 1911. Les propuse que me enviaran los modelos que iban presentando en las distintas ferias del mundo a cambio de un royalty (3% del precio de venta) y aceptaron. Fue la manera de estar actualizados en sillas de diseño sin necesidad de copiar. Aún hoy mantenemos el acuerdo, dice, al repasar esos tiempos en los que vendía stock para comprar máquinas.
El empresario cuenta que, en esta expansión, acudió a los planes nacionales de incentivo, como el PACC (Programa de Apoyo al Crédito y la Competitividad otorgado por la Sepyme) que les permitió desarrollar la línea Park, del diseñador Juan Serrano y que obtuvo el Sello de Buen Diseño del Plan Nacional de Diseño. También participó del programa de crédito fiscal para capacitación del personal de fábrica y de ventas y, el año pasado, tomó un crédito de Fonapyme por $ 170.000 para incorporar maquinaria. Además, la firma acudió al financiamiento bancario a través del Credicoop.
Cliente individual
La producción se efectúa con una integración vertical completa, desde el ingreso de los rollos de madera aserrada que llegan del monte misionero y que secan en su propio secadero, hasta el acabado del producto final (lustre, tapicería) tal como lo recibe el consumidor. Desde hace dos años, la fábrica está organizada con base horaria de producción, lo que permitió mejorar la productividad, según su dueño. Hoy, producen unas 600 sillas mensuales, aunque llegaron a fabricar 1.300 unidades. Tomamos como meta concentrarnos en el cliente individual. Aunque, esporádicamente, tomamos algunos pedidos corporativos, dice el emprendedor. La propuesta de la firma abarca más de 50 modelos de sillas y sillones de propia producción, y una variedad de mesas, unidades de pared, vajilleros y accesorios.
La empresa tiene dos puntos de venta en la Ciudad de Buenos Aires: sobre la avenida Belgrano y en el Buenos Aires Design. Un tercer local se encuentra en el shopping Norcenter, en Vicente López. Nuestro objetivo para 2012 es perfeccionar el diseño, los procesos, investigar nuevos materiales y apuntamos a certificar normas ISO en menos de dos años, enumera. Su hijo Damián, que se sumó a la empresa familiar hace 15 años y hoy es gerente de Administración y de Personal, es parte de estas proyecciones que buscan reafirmar y dar continuidad a una firma que supo adaptarse a los tiempos.
Daniela VillaroPerfiln Empleados: 55
(37 en la fábrica)
n Facturación 2011:
$ 14,5 millones
n Locales: 3
(en los shoppings Buenos Aires Design, Norcenter y en la Av. Belgrano)
n Producción:
600 sillas mensuales










