Argentina atraviesa una nueva etapa como destino para los centros de servicios compartidos de las grandes empresas.
El país ya no tiene la ventaja de costos de hace unos años, con salarios que se encarecieron medidos en dólares, pero las multinacionales siguen ampliando operaciones y llevando tareas de mayor complejidad. La ecuación cambió: el precio sigue importando, pero ya no alcanza para explicar por qué una compañía elige a la Argentina.
Un estudio realizado por Michael Page sobre Shared Services Centers (SSC) en el país muestra que el 58% de las compañías amplió el alcance de sus operaciones durante 2026, ya sea por nuevas funciones, nuevos mercados o ambas variables. Al mismo tiempo, el 86% logró mantener sus niveles de productividad sin cambios significativos, aun en un contexto de mayor cautela a la hora de invertir.
El costo ya no alcanza
“Hay que ver el video y no la foto”, plantea Ezequiel Arcioni, Senior Director de Michael Page, al analizar la pérdida de competitividad que supone el aumento de los costos en dólares. La referencia apunta a que la comparación no puede quedarse solamente con el salario: la calidad de los profesionales, el nivel de inglés, la capacidad de adaptación y la productividad también entran en la cuenta.
De hecho, el costo sigue apareciendo como la principal ventaja competitiva, con 74% de las respuestas, pero la calidad del servicio y la mejora de procesos llegan al 63% cada una. La estandarización, en tanto, alcanza el 58%. La diferencia frente a años anteriores está en que la discusión empieza a correrse del precio hacia lo que una operación puede hacer y qué valor puede aportar.
“Muchas posiciones que son súper corporativas todavía tienen un costo muy competitivo cuando las comparamos con otros lugares del mundo”, explica Ayelén Larumbe, Senior Manager de Michael Page, en referencia al nuevo escenario. La estrategia, agrega, pasa por identificar qué funciones siguen teniendo una buena relación entre costo y talento en Buenos Aires y cuáles conviene asignar a otros hubs.
Más funciones, más especialización
Ese cambio también se refleja en el tipo de trabajo que llega al país. Contabilidad está presente en el 100% de los SSC relevados y Finanzas transaccionales, en el 93%, pero ganan espacio áreas vinculadas con proyectos, automatización, IT y finanzas estratégicas. En la inversión de talento prevista para 2026, Accounting y Transactional Finance concentran 37% cada una, Projects/Automation 32%, e IT y Strategic Finance, 26%.
La Argentina, además, está cada vez más integrada a una red global. El 74% de las empresas relevadas tiene al menos otro centro de servicios fuera del país, por lo que las funciones se distribuyen entre distintas geografías de acuerdo con costos, escala, disponibilidad de talento, idiomas y especialización. India aparece como la localización más mencionada, seguida por Malasia y Polonia.
En este esquema, el talento local pasa a ser una variable cada vez más importante. La estabilidad de las estructuras es uno de los indicadores que explican esa fortaleza: 84% de los SSC registra una rotación inferior al 15%, prácticamente en línea con el año anterior. La menor rotación permite acumular conocimiento, sostener procesos y formar perfiles con más experiencia dentro de las propias organizaciones.
También cambió el tipo de profesional que buscan las compañías. Entre las capacidades prioritarias para los líderes aparecen la gestión del cambio y la adopción de tecnología, con 74% cada una, seguidas por liderazgo global y pensamiento estratégico, ambas con 68%. El desafío deja de ser solamente administrar una operación y pasa por mejorar procesos, incorporar tecnología y tomar decisiones con una mirada más global.
Cuánto vale ese talento
La especialización tiene su correlato en los salarios. Un manager de Finanzas, Tesorería y Planeamiento Financiero puede cobrar entre u$s 4258 y u$s 6000 mensuales, mientras que un manager de Contabilidad y Cobranzas llega a u$s 5806. En Compras, el techo alcanza u$s 5613; en Impuestos, u$s 5484; y en Marketing, u$s 5161.
En los niveles iniciales también hay diferencias. Un perfil junior de cuentas a pagar y facturación cobra entre u$s 968 y u$s 1355, mientras que en contabilidad y cobranzas el rango va de u$s 1032 a u$s 1484. En Finanzas, Tesorería y Planeamiento Financiero, en tanto, parte de u$s 1161 y puede llegar a u$s 1613.
La pelea por el talento se vuelve global
La discusión salarial adquiere relevancia porque Argentina ya no compite solamente contra los países más caros de la región, sino también con hubs como India, Filipinas, Malasia y Polonia. En algunos casos, trasladar una tarea a un mercado más barato no necesariamente genera el ahorro esperado si hace falta contratar más personas para prestar el mismo servicio.
Ese es uno de los puntos que explican por qué las empresas siguen apostando al país pese al aumento de costos. La ecuación no pasa únicamente por cuánto cobra cada empleado, sino por cuántas personas hacen falta, qué nivel de servicio consiguen y qué complejidad puede asumir la operación.
La tendencia, de todos modos, no es una expansión sin límites. El 37% de las compañías demoró o suspendió proyectos por restricciones de costos, mientras que el crecimiento se concentró en nuevas funciones, nuevas geografías o ambas. La asignación de recursos se volvió más selectiva y las empresas evalúan con mayor detalle qué operaciones vale la pena traer.
“Mientras podamos involucrarnos en posiciones de mayor valor y Estados Unidos se siga posicionando como uno de los principales países a los que ofrecemos servicios, creo que Argentina tiene una ventaja competitiva muy grande”, cierra Arcioni.