Sergio Marchionne es un italiano nacido en Chieti, sobre la margen del mar Adriático, en 1952. Hoy es un ciudadano global porque lidera una empresa global cuyas fronteras se encargó de expandir desde que tomó las riendas hace casi una década. Tanto, que eso le genera resquemores en su propia tierra, Italia, donde las operaciones de Fiat se restringen producto de la crisis.
Marchionne es CEO de Fiat y presidente de Fiat Industrial, además de presidente y CEO de Chrysler Group, empresa a la que Fiat entró en 2008 y tiene hoy la mayoría accionaria.
Es el artífice de la ingeniería que se, espera, terminará fusionando a la estadounidense Chrysler con Fiat, reforzando la presencia de la automotriz italiana, hoy séptima empresa del mundo en el rubro. Fanático de la tecnología, asegura que los autos tienen que venderse como los celulares: como objetos de deseo. Descommoditizar el auto es su concepto.
Además de la italiana, Marchionne tiene la ciudadanía canadiense, país al que emigró con sus padres y estudio Filosofía, Leyes y un MBA.
Entró al directorio de Fiat en 2003 y se convirtió en el CEO un año después. En 2009 fue ungido CEO de Chrysler y dos años más tarde sumó el cargo de presidente de la empresa estadounidense que se declaró en quiebra. Para salvarla, Marchionne tuvo que convencer nada menos que al presidente de los Estados Unidos, Brack Obama, de darle la empresa y recursos para sacarla adelante.
Hombre fundamental de la industria automotriz mundial, fue reelecto como presidente del directorio de la Asociación Europea de Fabricantes de Autos y no tiene tiempo libre. Sin embargo, se las rebusca para leer, escuchar música y ver a su familia, que vive en Ginebra, Suiza. Marchionne visitó varias veces la Argentina, país que, dice, es imposible no amar. Durante el Coloquio de Idea del año pasado, en Mar del Plata, deslizó la preocupación por una de las amenazas latentes del país: la inflación. Esta vez, en Córdoba y junto a la Presidenta, indicó que la nueva planta es la señal más evidente de confianza en que este país va a continuar desempeñando un papel como fabricante de maquinaria agrícola a escala global.