Después de meses de revisión de su modelo productivo, la icónica marca de zapatillas urbanas argentinas John Foos comienza a importar.
La marca supo fabricar en su planta de Beccar, en Buenos Aires, casi un millón de zapatillas y venderlas a precios accesibles en un mercado argentino donde marcas similares importadas -como las converse All Star- costaban el doble.
Más de 40 años de historia hicieron que John Foos atraviese los más opuestos escenarios económicos. Momentos de protección a la industria nacional, costos argentinos altísimos que obligaban a absorber margen para sostener la operación y apertura total del mercado con competitividad débil, marcaron los vaivenes de una empresa creada por Miguel Ángel Fosati, un vendedor de calzado que soñaba con fabricar zapatillas vulcanizadas (flexibles y resistentes) en Argentina y exportarlas al mundo.
Por su nombre, muchos consumidores creían que venían de Estados Unidos.
La compañía quedó en en 2022 comandada por María José Fosati, hija del fundador y médica de profesión, quien relanzó la marca y la volvió a hacer popular entre los jóvenes, como en los 90′.
Después de un fuerte aporte de capital familiar, pasaron de fabricar 1700 pares de zapatillas en 2021 a unos 4000 pares de producción por día en 2023.

La apertura del comercio exterior volvió a poner en los últimos meses a la compañía ante un nuevo escenario. “La empresa se encuentra llevando adelante un proceso de reestructuración interna, orientado a adecuar su operación y garantizar la sustentabilidad del negocio en el largo plazo. Este proceso tiene como objetivo consolidar una estructura sólida que permita a la marca continuar activa y proyectarse hacia el futuro”, dijeron desde John Foos.
El ajuste en la fábrica como decisión para conservar la marca en el país y vender en los más de 20 mercados donde está patentada, en un proceso que podría continuar en la Justicia, se da en paralelo a la decisión de importar desde China con costos que lo hagan posible.
“Todas las gestiones se están realizando conforme a la normativa laboral vigente, cumpliendo con las obligaciones correspondientes tanto en términos legales como en los plazos establecidos”, asegura la empresa.
El sector textil y calzado es uno de los más impactados en los últimos meses. Los datos oficiales muestran que hubo una caída interanual de más de 22% en el primer bimestre del año versus ese período del año pasado.
“La marca confía en que este proceso permitirá ordenar su operación, fortalecer su estructura y continuar creciendo en el mercado”, señalaron desde la firma.
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