Son cada vez más las empresas de electrodomésticos que abandonan su producción local y comienzan a volcarse a un sistema basado 100% en importaciones, principalmente provenientes de Brasil y Asia, para abaratar costos y mantener la continuidad de sus operaciones en el país, sin tener que sostener una estructura industrial propia.
El fenómeno ya alcanzó a distintos segmentos. Algunas empresas cerraron sus plantas y directamente dejaron de producir en el país, mientras que otras redujeron o discontinuaron parte de su fabricación para complementar su oferta con productos importados.
El caso de Electrolux, el más reciente, muestra cómo se dio ese proceso de manera gradual. En septiembre, la empresa sueca cerró definitivamente su planta de Rosario, luego de un siglo de producción industrial en la Argentina.
En la práctica implica que dejó de fabricar electrodomésticos en el país y pasará a abastecer el mercado local mediante importaciones provenientes de otras plantas de la empresa alrededor del mundo.
Electrolux explicó que la medida forma parte de una revisión estratégica de sus operaciones en la Argentina. En ese sentido, buscará mejorar su eficiencia y fortalecer la competitividad de sus operaciones. Aun así, aseguró que mantendrá su presencia comercial en el país y continuará vendiendo productos bajo las marcas Electrolux y Gafa.
Su repligue en el país fue progresivo. En enero la empresa dejó de fabricar cocinas y abrió un programa de retiros voluntarios para reducir su plantilla. A esa decisión se le sumó otra. En mayo, discontinuó la producción de heladeras en su planta de Rosario para comenzar a abastecerse desde su red internacional.
Finalmente, tras el cierre definitivo que anunció en septiembre, abandonó la producción de lavarropas y freezers, las únicas líneas que aún mantenía activas.
Otra multinacional que abandonó su producción local fue Whirlpool. La estadounidense cerró su planta de lavarropas ubicada en el parque industrial de Fátima, en el municipio de Pilar, apenas tres años después de su inauguración.
La decisión implicó la desvinculación de 220 empleados. Según explicó en aquel entonces la compañía, la medida obedeció a una revisión de su modelo productivo en el país. En términos concretos, Whirlpool no alcanzó la competitividad que proyectaba con el complejo industrial que le demandó una inversión de u$s 52 millones.
Si bien reestructuró su operación en Argentina, su continuidad en el país “no está en revisión”. De tal modo, la compañía de electrodomésticos abandonó su producción local y ahora abastece esta línea mediante importaciones, principalmente de Brasil.
De hecho, ya puso en venta el predio en Pilar y busca desprenderse del activo de 30.000 metros cuadrados (m2). Según trascendió, la venta comprende, además, 120.693 m2 de superficie sin construir y ese espacio tiene potencial para incorporar hasta 50.000 m2 de nuevas edificaciones.
Cuando Whirlpool inauguró la fábrica proyectaba producir hasta 300.000 lavarropas al año y convertir a la Argentina en una plataforma regional de fabricación. La idea era destinar alrededor del 70% de ese volumen a exportaciones, principalmente hacia Brasil.
Su proceso fue similar al de Electrolux, cuando antes de anunciar el cierre definitivo, redujo sus operaciones. Su antecedente fue en mayo de 2024, fecha en la que la firma eliminó uno de los turnos de la fábrica y recortó unos 60 puestos de trabajo. En ese entonces, los productos de Whirlpool venían enfrentando bajas del 40% y de hasta el 60% en algunos segmentos de línea blanca
Otro de los casos es el de Goldmund, la empresa detrás de Peabody. La empresa argentina fundada en 2003 entró en concurso preventivo en marzo de este año.
Peabody operaba con una planta en La Tablada, partido de La Matanza. Sin embargo, trasladó parte de su operación a Paraguay para reducir costos laborales y tributarios y, desde allí, pasó a abastecer a la región -incluida la Argentina- con producción radicada fuera del país.
Actualmente, la maquinaria de La Tablada fue trasladada a un depósito por lo que hoy la unidad ya no tiene capacidad instalada.
Su fundador, Dante Choi, ya había advertido sobre el impacto del nuevo escenario competitivo. “Estamos viendo una avalancha de importaciones de lo que nosotros estamos fabricando”, dijo en 2024, cuando también cuestionó la falta de controles sobre calidad y origen de algunos productos que ingresan al país.
Algunas empresas empiezan a mirar otras opciones que no implican abandonar su matriz productiva nacional.
Longvie es una de ellas.
La fabricante de electrodomésticos reestructurará su planta de Catamarca para abaratar costos y mantenerse competitivo frente a los productos importados. La decisión se dio luego de que la provincia anunciara la eliminación de Ingresos Brutos para industrias con una facturación anual de hasta $ 3200 millones.
De tal modo, trasladará a la planta de Catamarca la fabricación de calefones y anafes, que hoy se realiza en sus plantas de Entre Ríos y de Buenos Aires.
En tanto, en la fábrica de Entre Ríos dedicará la producción a termotanques y calefactores, mientras que en Buenos Aires fabricará cocinas y hornos.
Qué dicen los últimos datos del sector
Las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar alcanzaron los $ 1,5 billones durante el segundo trimestre de 2026, lo que representó una suba del 12,4% a nivel interanual, según datos del Indec.
En el acumulado del primer semestre, en tanto, registraron un incremento del 0,8% respecto del mismo período de 2025.
El resultado del segundo trimestre se produjo después de una caída del 11,2% interanual en el primer trimestre, cuando las ventas totalizaron $1,1 billones.
Por rubro, el desempeño fue dispar. El mayor incremento correspondió a televisores, video y fotografía, cuyas ventas alcanzaron los $ 524.292 millones, un 113,3% más que en el segundo trimestre de 2025. El grupo que reúne cocinas a gas y eléctricas, hornos microondas y eléctricos, calefactores, calefones y termotanques registró ventas por $ 203.312,1 millones, con una suba interanual del 6,6%.
En cambio, otros segmentos mostraron retrocesos. Las ventas de heladeras y freezers cayeron 9,2% interanual, mientras que las de lavarropas, secarropas y lavavajillas disminuyeron 2,8%. Los pequeños electrodomésticos fueron uno de los rubros más golpeados, con una caída del 17% en el monto de ventas.
En tanto, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las importaciones de electrodomésticos, baterías y lámparas crecieron 248,9% interanual entre enero y septiembre de 2025. El rubro representó el 8,4% de las importaciones de bienes de consumo durante esos meses del año.