En esta noticia

Sin dudas, la industria automotriz vivió, durante el último semestre, una transformación de los distintos eslabones de la cadena de valor. Ese proceso impactó de manera diferente en fabricantes, autopartistas, concesionarios e importadores, que hoy enfrentan escenarios y desafíos propios. Rodrigo Pérez Graziano, presidente de la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), destacó que, durante el último bienio se realizó una inversión de u$s 1900 millones en todas las terminales que integran la entidad.

Por su parte, Juan Cantarella, presidente ejecutivo de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), destacó que tanto el negocio para proveer a las terminales para la producción local como el de la reposición están enfrentando un retroceso marcado. “Hay una avalancha de importaciones chinas que está haciendo un daño importante”, sentenció el ejecutivo.

En tanto, Sebastián Beato, presidente de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), se refirió a la actualidad de la “última milla” de la cadena, adaptada tanto a la fabricación nacional como a la importación.

“Estamos en un mercado de oferta, rentabilidad baja y en plena reestructuración ya que la estructura nos está quedando grande”, señaló.

Bajar impuestos

Ernesto Cavicchioli, titular de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA), sostuvo: “Pasamos de 20 a más de 40 marcas en los últimos dos años, principalmente chinas. Además, trabajamos con el gobierno para tratar de que la carga impositiva del mercado sea cada vez menor”, explicó.

Asimismo, Pérez Graziano señaló que la industria automotriz argentina tiene un perfil complementario. Bajo esa lógica, sostuvo que el desafío no pasa únicamente por producir más, sino también por mejorar las condiciones para competir en los mercados externos. En ese sentido, advirtió sobre el peso de los impuestos en los costos de producción: “Nosotros llegamos a tener un 22% del precio de nuestro vehículo de exportación. Eso bajó a 12% y desde el sector debemos seguir trabajando para lograr competitividad”, dijo el presidente de Adefa.

Cantarella extendió el reclamo y agregó que la competitividad del sector no depende únicamente de la carga impositiva. “También requiere una política sectorial que brinde previsibilidad. La Argentina tiene un acuerdo con Brasil desde hace más de 5 años y hay cierta incertidumbre”, indicó.

Por su parte, Beato señaló que se encuentran trabajando a nivel nacional, pero sobre todo provincial, para bajar los impuestos de sellado y las tasas. También en el patentamiento, en sacar la prenda digital y en un sistema de inscripción más fácil, amigable y económico.

Cambio de reglas

Al ser consultado por el cupo de importación, Cavicchioli señaló: “En países vecinos el arancel está dado por el tipo de tecnología, por lo que no hay precio de corte ni cupo de unidades. Eso nos daría un mercado más competitivo y podrían participar todas las marcas y terminales radicadas”.

Sobre la transformación histórica y global de la industria, Pérez Graziano se mostró optimista ya que, puertas adentro de las fábricas, la Argentina tiene una fuerza laboral absolutamente capacitada. Sin embargo, aclaró que todavía quedan desafíos estructurales por resolver para consolidar la competitividad del sector.

Cantarella destacó que la transformación geopolítica y tecnológica con la supremacía de China genera comparaciones y distorsiones. “Yo, como miembro de una cadena industrial no quiero las condiciones de trabajo de China, los ingresos de China y quiero estar en un país donde puedo elegir libremente a los gobernantes. Entonces, aparecen distorsiones en relación con quién uno se compara”, destacó.

Este es el primer gobierno que bajó impuestos. Falta que municipios y gobiernos provinciales se sumen”, afirmó Cavicchioli. Además, destacó que sería muy positivo que se termine de sacar “la última capa del cepo”.