A cuatro meses de su salida de la empresa, uno de los fundadores de la ex Petrolera Aconcagua Energía retorna al oil & gas en uno de sus segmentos más críticos de la industria: el de los servicios. Diego Trabucco es el presidente y CEO de Nova Energy, compañía local que se quedó con activos de la noruega Archer en la Argentina.

Aunque con domicilio legal en Hamilton, la capital de Bermudas, Archer es una proveedora mundial de servicios petroleros con más de 50 años de experiencia, 5000 empleados y operaciones en más de 40 locaciones.

Con la intención de focalizarse en Vaca Muerta -cerró recientemente un contrato de u$s 600 millones por cinco años con YPF, el más alto que firmó la empresa que lidera Horacio Marín-, vendió su negocio de servicios de workover (reacondicionamiento de pozos) en Chubut y Santa Cruz.

Eso incluyó el traspaso de 12 rigs, otras tantas unidades de pulling (extracción de tuberías) y 750 empleados. Esa operación generó una facturación de u$s 27 millones en el último trimestre de 2025, informó Archer a sus inversores. Aclaró que el precio de la transacción no será divulgado.

El comprador es Nova Energy, una sociedad conformada por Vientos del Sur y SGA, dos empresas vinculadas con el empresario transportista Pablo Pires, y Aconcagua Energía Ltd., firma a la que representa Trabucco.

El nuevo dueño informó que continuará prestando los servicios de workover y pulling en ambas provincias, manteniendo su operación en la Cuenca del Golfo San Jorge y operando desde su base en Comodoro Rivadavia.

Iniciamos esta nueva etapa con una mirada de largo plazo sobre el Golfo San Jorge, con foco en la continuidad operativa, la seguridad y la eficiencia, y con el compromiso de fortalecer las operaciones, acompañar el desarrollo de nuestros equipos y generar valor sostenible para nuestros clientes y la región”, declaró Trabucco.

Para él, ex YPF, representa un retorno a la industria en la que se forjó, tras la salida de la petrolera que cofundó con Javier Basso en 2015, como consecuencia de la reestructuración de deuda y salvataje posterior que tuvo la empresa a fines de agosto.

La entonces Petrolera Aconcagua Energía era una empresa independiente que operaba 14 áreas en las cuencas de Neuquén y Cuyo.

En junio, la empresa cayó en default, después de suspender una emisión financiera internacional de u$s 250 millones con la que proyectaba cumplir con sus vencimientos de deuda a corto plazo -la compañía había financiado su crecimiento con el mercado de capitales- y ejecutar sus compromisos de inversión en los campos.

Sostenida por Vista y Trafigura -sus dos principales socios comerciales-, elaboró una propuesta de reestructuración cuyo pilar fue una inyección de capital de u$s 36 millones condicionada a la aceptación del 90% de los acreedores.

Recibió la adhesión de más del 96%. Como consecuencia, el 90% de sus acciones pasó a manos de Tango Energy, sociedad conformada por Vista, Trafigura y el ex CEO de YPF Pablio Iuliano, quien tomó el liderazgo de la empresa. Trabucco -hasta entonces, CEO- y Basso (CFO) dejaron sus cargos y pasaron a ser sólo accionistas, con el 10% restante repartido en partes iguales, según el acuerdo.

Iuliano fue jefe de no convencionales de YPF durante la gestión de Miguel Galuccio, hoy fundador y CEO de Vista. Ya con él al frente, Tango Energy se focalizó en reactivar la empresa -tuvo los pozos prácticamente parados durante los cuatro meses de su crisis financiera- y en cambiar el rumbo hacia el shale, convencido de que ese, y no los hidrocarburos convencionales, es el futuro de la nueva empresa.

En tal sentido, a fines de septiembre, la Provincia de Río Negro le dio su primera concesión de explotación no convencional de hidrocarburos (Cench) a Loma Guadalosa, yacimiento en el que PAE, operador, tenía el 65% y Tango Energy, el 35 restante.

A inicios de enero, el gigante de los Bulgheroni le vendió el 20% de su participación a Continental Resources. De esta forma, PAE redujo su tenencia al 52% y la firma de Harold Hamm, “Rey del Fracking” y el petrolero más influyente de Donald Trump, se hizo con el 13 por ciento.

Tango Energy no tiene nexo alguno con el ingreso la nueva Aconcagua Energía en Nova Energy y, en consecuencia, la vuelta de Trabucco al petróleo con la operación de servicios.

Después de su alejamiento de la petrolera con la que iniciaron su camino de emprendedores, Trabucco y Basso siguieron siendo inversores de Aconcagua Energía Generación, sociedad escindida en la que habían canalizado sus proyectos renovables y, fundamentalmente, las centrales eléctricas de la ex Orazul Energy, compradas a fines de 2023, en u$s 9,2 millones, a la peruana Inkia Energy. Mariana Schoua, actual presidente de AmCham y primera mujer en ocupar ese cargo en la influyente cámara de comercio de los Estados Unidos en la Argentina, es la CEO de esta compañía.