En esta noticia
La designación de Eduardo Gorchs, CEO de Siemens para Sudamérica sin Brasil, como nuevo presidente de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK Argentina) llega en un momento que la entidad considera especialmente favorable para profundizar la relación bilateral.
La cámara, que este año cumple 110 años, es la primera de las binacionales de comercio de un país extranjero que se crearon en la Argentina. Además es la principal de un país europeo con presencia local.
Desde esa posición, las frimas alemanas busca capitalizar el nuevo escenario que abre el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur para acelerar el intercambio comercial, tecnológico, educativo y de inversiones.
Simbolismo
La elección de Gorchs en AHK también tiene un fuerte componente simbólico. Siemens es una de las empresas alemanas con mayor trayectoria en el país: comenzó sus actividades apenas una década después de su fundación global y lleva más de un siglo y medio de presencia en la Argentina.
La compañía está de algún modo en el corazón de los argentinos ya que participó en algunas de las obras emblemáticas de la infraestructura nacional: la construcción de la línea B de subterráneos y del Obelisco porteño, que este año cumplió 90 años.
La disponibilidad de minerales críticos para la transición energética, el potencial energético, el desarrollo del agro, el crecimiento de la economía del conocimiento y la afinidad histórica y cultural entre ambos países aparecen como los principales activos.
En diálogo con El Cronista, Gorchs sostiene que la Argentina vuelve a ganar atractivo dentro del mapa de inversiones alemán por una combinación de factores estructurales y coyunturales.
La disponibilidad de minerales críticos para la transición energética, el potencial energético, el desarrollo del agro, el crecimiento de la economía del conocimiento y la afinidad histórica y cultural entre ambos países aparecen como los principales activos. A eso se suma, según plantea, el impulso que puede aportar la implementación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
La Argentina necesita previsibilidad; la sostenibilidad requiere reglas estables y continuidad. No se trata de preferencias políticas sino de un proyecto de país con ciertos principios compartidos que trasciendan los cambios de gobierno.
El nuevo presidente de la AHK también plantea que el desafío no pasa únicamente por atraer inversiones.
La agenda incluye promover la innovación, fortalecer el financiamiento, facilitar el intercambio tecnológico, impulsar la educación dual y mejorar el marco regulatorio para que la relación bilateral gane previsibilidad y velocidad de implementación.
Bajo esa premisa, sostiene que la competencia por captar inversiones alemanas es global y que la Argentina debe consolidar ventajas de largo plazo para diferenciarse.
—¿Qué significa asumir la presidencia de AHK en este momento?
—Es un lindo desafío y un honor. Siemens históricamente estuvo muy involucrada con la Cámara y sabemos el significado que tiene para fortalecer la relación bilateral. El contexto es muy interesante porque hay perspectivas enormes. El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur da un marco excelente para el trabajo que AHK viene haciendo desde hace más de un siglo: desarrollar la relación bilateral en términos comerciales, de innovación, educación y también culturales.
El objetivo es intensificar la relación bilateral, atraer más inversiones alemanas, promover que empresas argentinas puedan proyectarse hacia Europa a través de Alemania y facilitar el acceso al financiamiento.
—¿Qué lugar ocupa hoy la Cámara dentro de esa relación?
—La cámara cumple 110 años y es una de las cámaras bilaterales más antiguas del país y la mayor entre las europeas. Eso le da una posición de liderazgo natural. El desafío es aprovechar el clima positivo que existe para profundizar la relación entre ambos países.
—¿Qué cambió en ese clima respecto de los últimos años?
—Hay cuestiones vinculadas al comercio exterior que dejaron de ocupar el centro de la agenda como ocurría anteriormente y eso permite enfocarse en otros temas estratégicos. Nuestro objetivo sigue siendo intensificar la relación bilateral, atraer más inversiones alemanas, promover que empresas argentinas puedan proyectarse hacia Europa a través de Alemania y facilitar el acceso al financiamiento. Competimos con muchos otros países para captar esa atención.
—¿Cómo está posicionada hoy la Argentina en esa competencia?
—Tenemos un muy buen fit con Alemania. Existe una relación histórica muy fuerte; el año pasado se cumplieron 200 años de inmigración alemana en la Argentina. Además, hay una complementación muy potente. La Argentina tiene minerales críticos que Europa necesita para la transición energética, dispone de recursos energéticos y Alemania cuenta con tecnología que nuestra industria necesita. También existe una enorme oportunidad en educación, especialmente con el sistema de educación dual, y en innovación.
Los cuatro grandes sectores de crecimiento de la Argentina son de enorme interés para Alemania: petróleo y gas, minería, agro y economía del conocimiento.
—¿Perciben un mayor interés de las empresas alemanas por la Argentina?
—Sí. El interés por la región y por la Argentina creció mucho en los últimos años. El Foro de Inversiones y Negocios de la Unión Europea en Argentina, que se iba a realizar a principios de mes y que AHK organizaba junto con las demás cámaras europeas, tuvo una convocatoria mucho mayor que la prevista, tanto por el interés europeo como por el argentino.
—¿Qué impacto concreto puede tener el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur?
—No se limita al aspecto arancelario. Facilita el comercio, pero también promueve la cooperación en investigación y desarrollo, fortalece la protección de la propiedad intelectual y favorece el intercambio de personas y conocimientos. En definitiva, ayuda a acelerar una relación que históricamente fue buena.
—¿En qué sectores ven mayores oportunidades para las empresas alemanas?
—Los cuatro grandes sectores de crecimiento de la Argentina son de enorme interés para Alemania: petróleo y gas, minería, agro y economía del conocimiento. En minería, por ejemplo, los minerales críticos son fundamentales para la electrificación. En el agro ya existe una relación muy desarrollada y también hay empresas argentinas exportando tecnología hacia Alemania. En economía del conocimiento vemos un crecimiento muy importante de los centros de servicios que exportan talento desde la Argentina.
—¿Ya existen inversiones concretas?
—Hay empresas alemanas participando en proyectos mineros, especialmente vinculados al cobre y al litio. Además, volvió a instalarse en la Argentina Euler Hermes, la agencia alemana de financiamiento de exportaciones, justamente porque identifica oportunidades de negocios en el país.
Volvió a instalarse en la Argentina Euler Hermes, la agencia alemana de financiamiento de exportaciones, justamente porque identifica oportunidades de negocios en el país.
—¿Qué condiciones hacen falta para consolidar ese proceso?
—El marco regulatorio debe actuar como un habilitador. Alemania siempre promovió estándares internacionales de calidad y tecnología porque facilitan el comercio. También hay nuevos desafíos regulatorios, como la ciberseguridad, la protección de datos o la sostenibilidad de las cadenas de suministro, donde es importante coordinar normas para favorecer el desarrollo de los negocios.
—¿Qué lugar ocupa la educación dentro de esa agenda?
—Es uno de los temas centrales. Alemania tiene un sistema de educación dual muy desarrollado y creemos que puede aportar muchísimo a la Argentina. La integración entre educación y trabajo permite formar el capital humano que van a necesitar sectores como la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento. Es una conversación que debería involucrar tanto a la legislación laboral como a la educativa.
La integración entre educación y trabajo permite formar el capital humano que van a necesitar sectores como la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento.
—¿Y qué necesita la Argentina para sostener el proceso de inversiones?
—Previsibilidad. La sostenibilidad requiere reglas estables y continuidad. No se trata de preferencias políticas sino de que exista un proyecto de país con ciertos principios compartidos que trasciendan los cambios de gobierno. Esa previsibilidad ayuda a generar confianza y favorece las inversiones de largo plazo.