Hacia el final de Experiencia Idea Management, Juan Sebastián “La Brujita” Verón firma camisetas en vivo. Hijo del futbolista Juan Ramón Verón, debutó en Estudiantes de La Plata a sus 18 años. En 1996 fue transferido a Boca Juniors pedido por Carlos salvador Bilardo y compartió cancha con Diego Maradona. Dio el salto a la élite europea: vistió las camisetas de la Sampdoria, Parma, Lazio, Manchester United, Chelsea y el Inter de Milán.
“Yo sólo quería jugar en el campeonato donde había jugado Maradona”, recordó durante la charla con Pablo Sibilla, presidente y CEO de Renault Argentina. Ese era, prácticamente, todo su plan cuando dejó Boca para incorporarse a la Sampdoria.
“Mi foco estaba puesto en eso. Me informé previamente a aterrizar dónde quedaba Génova. Cuando llegué me choqué con la realidad y sufrí mucho el desarraigo”.
En ese entonces, aún vivía con su madre: “Me planchaba, cocinaba, no tenía gastos. Cuando llegué, tuve que empezar a pagar alquiler, lavar, tributar, no tenía ni idea de lo que me pasaba. Hasta que de a poco empecé a hablar italiano. No había argentinos en el equipo. De hecho, me acuerdo que llegué al vestuario en bermudas y hawaianas y estaban todos de traje”, dijo.
Cuando llegó al Inter de Milán, casi una década después, el escenario era otro. “Éramos 15 argentinos, 25 hablábamos español y había apenas cinco italianos”, apuntó.
De jugador a dirigente
Regresó a Estudiantes de La Plata en 2006 y, después de retirarse, en 2014 asumió la dirigencia del club que lo vio nacer. Consultado sobre qué habilidades tuvo que desarrollar para asumir la presidencia del club, mencionó dos en particular: paciencia y capacidad para administrar prioridades. Según explicó, mientras la carrera de un futbolista suele estar enfocada en objetivos muy concretos, la gestión obliga a equilibrar intereses diversos dentro de una organización compleja.
“Las prioridades dentro de un club no pasan solamente por el fútbol. Hay una comunidad enorme que trabaja todos los días, además de los socios y los hinchas”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la experiencia acumulada en los vestuarios le aportó herramientas útiles para la gestión. El trabajo en equipo, la construcción de objetivos comunes y la necesidad de dejar de lado los intereses individuales son aspectos que, según afirmó, trasladó de su etapa como jugador a la dirigencia.
“Hay que saber qué lugar ocupa cada uno, poner el ego de lado y darle prioridad al objetivo grupal”, señaló.
La educación fue otro de los temas que ocupó parte de la conversación. Desde su rol en Estudiantes, Verón destacó el potencial que tienen los clubes deportivos para acercar a los jóvenes a los procesos de formación.
“Hace más de 10 años tenemos un programa educativo homologado por el Ministerio de Educación. Lo fuimos adaptando porque los chicos quieren jugar al fútbol, no estudiar. Entonces los incorporamos a un proceso educativo de seis años porque para jugar tienen que estudiar, no es optativo”, dijo.
Para el presidente de Estudiantes, las instituciones deportivas cuentan con una capacidad de influencia que puede convertirse en una herramienta para promover la educación. “Difícilmente otras entidades tengan la fuerza que tiene un club para lograr que un chico quiera escuchar. Ahí tenemos una responsabilidad”, cerró.